Llamé anónimamente a la policía para que fuese a por el cadáver y volví al motel. ¿Quiénes eran esas mujeres y qué querían de mí? Lo único que podía sacar en claro de todo esto, era que no iban a dejar que lo descubriese fácilmente. Iba a entrar en recepción para ir a mi habitación, pero una persona a la que no le conseguía identificar por culpa de la oscuridad salió de un arbusto. Grité y le pegué una patada en sus partes íntimas. El hombre cayó al suelo.
- Cómo pega la hija puta.
- ¿Dean?
- Sí.
- ¿Estás tonto? ¡Casi me matas del susto! -me quejé.
- Y tú casi me dejas estéril -se defendió.
- Primero, estamos en paz, segundo, ¿estás borracho?
- Un poco, pero tu patada me ha quitado la mitad de la borrachera.
- ¿Quieres otra? -le ofrecí.
- No, gracias. ¿Me ayudas a levantarme?
Le cogí del brazo y le levanté.
- ¿Serás capaz de llegar tú solo?
- Por supuesto.
Dean se tambaleaba mientras caminaba hasta que terminó cayéndose dentro de recepción.
- Y ha logrado llegar vivo en coche hasta aquí... -entré, saludé con la cabeza al de recepción y me agaché para hablar con Dean- ¿Sigues sin necesitar ayuda?
- Quizás un poco de ayuda no me mate.
Le ayudé a levantarse y fuimos hasta su habitación.
- ¿Tienes la llave? -Dean empezó a tocarse los bolsillos de sus vaqueros y de la chaqueta, después, me miró- No, claro que no la tienes... -piqué a la puerta esperando a que Sam me abriese, pero nadie lo hizo.
- Estará durmiendo.
- Pues se va a joder un poco -cogí el móvil y le llamé. Nadie me lo cogió- No me lo coge, y no he oído que el móvil sonará dentro, ¿habrá salido?
- Ni idea, yo estaba de fiesta. Vi a una rubia...
- Bien, lo haremos como en las pelis.
- ¿A qué te refieres con...? -le pegué una patada a la puerta y ésta se abrió- Ah, ese tipo de pelis. Vas aprendiendo.
- Gracias -ambos entramos- Sam no está.
- Se habrá ido de fiesta él solo -Dean se tiró en una de las camas- Mañana le veremos.
- Espero que sea así. Buenas noches, Dean.
- Buenas noches, Em.
Cerré la puerta tras de mí y me fui a mi habitación.
****
El sonido de mi móvil me despertó. Lo cogí sin muchas ganas.
- ¿Qué te ocurre a ti ya, mamá?
- Llamo para saber qué es de tu vida, porque tú nunca me llamas, ¿por qué no llamas?
- Porque estoy ocupada, mamá.
- ¿Con qué?
- Con cosas.
- ¿Cosas que se estiran y se endurecen?
- ¡Mamá! -grité a pleno pulmón.
- ¡Joder! ¡Adiós a mi tímpano!
- Sam y yo no estamos juntos.
