Capítulo 9: ¿Quién tiene la compasión del novato?

2.9K 220 116
                                        

- ¿Qué me pongo? -levanté las dos camisetas que sujetaba- La negra quizás enseña demasiado, pero es que la blanca es como muy transparente. ¿Tú que opinas?

- Vamos a ir a cazar a un hombre lobo y a un vampiro -respondió Sam.

- La negra -afirmé- ¿Qué pantalones me pongo?

- Vamos a ir a cazar -repitió Sam.

- Los vaqueros largos. ¿Y qué...?

- Vamos a ir a cazar -me cortó.

- Las botas entonces. Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?

- Supongo que sí.

- ¿Por qué vas todo el día con camisa? No es que no me gusten, ¿pero no tienes más fondo de armario? ¿Quieres que te acompañe un día a una tienda de ropa?

- Simplemente las llevo, me gustan.

- Tendría que empezar a ponérmelas, estoy segura que me quedarían muy sexys.

Puse morritos.

- Me recuerdas a mi hermano -dijo con una sonrisa Sam.

- ¿Eso es bueno?

- En cierta medida.

- Pues qué bien. ¿Crees que estará bien?

- Sí, él siempre está bien. Ah, casi se me olvida -Sam me tendió una pistola- Cógela.

- ¿Estás seguro de qué quieres que yo tenga un arma de fuego?

- No está cargada, todavía valoro mi vida.

- Idiota -cogí la pistola y al momento se oyó el disparo pero sin bala. Sam me miró con una ceja alzada- ¡Eso le puede pasar a cualquiera!

- Me podrías haber matado.

- Pero sigues respirando, ¿no? Pues es lo que cuenta.

- ¿Sabes? Mejor no vuelvas a sacar la pistola a no ser de que estemos a punto de morir.

- Pero si no está cargada.

- Da igual, quién sabe las cosas que podrías hacer con una pistola descargada.

- ¡Hey! Lo dices como si fuese a matar a alguien.

- Quizá lances la pistola como un cuchillo y me des a mí en la cabeza.

- Por el amor de dios... Vámonos ya.

- Solo una cosa más: haz todo lo que yo te diga, ¿entendido?

- Sí, señor.

****

Sam y yo caminábamos por las oscuras calles de Las Vegas. Cada callejón que veíamos, lo cruzábamos.

- Y bueno, creo que este es un buen momento para hablar.

- ¿Hablar? ¿Sobre qué?

- Sobre nuestras vidas, para conocernos mejor y eso.

- Creo que ya me conoces lo suficiente.
- No, solo sé que tienes un hermano mayor, que cazas monstruos y que naciste en Kansas. No me sé ni tu edad.

- Tengo 25 -comentó Sam.

- Entonces... tu hermano tiene... ¿28?

- 29.

- Casi.

- ¿Y tú?

- ¿Cuántos me echas?

- No sé... ¿22 tal vez?

- 24 -le corregí- Más suerte la próxima vez. ¿Y tus padres? -Sam se tensó- No quería...

Chained souls (Sam Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora