Capitulo 37: La ansiada pelea.

2.4K 177 104
                                        

A la mañana siguiente, yo fui la primera en despertar. Busqué mi ropa interior y mi camiseta y me la volví a poner. Volví a meterme en la cama y abracé a Sam por la espalda y me dormí otra vez.

Volví a despertar pero sin Sam a mi lado esta vez, apoyé mi brazo en el colchón y le busqué con la mirada hasta verle de pie y en bóxers haciendo algo en la mini cocina del motel. Adoro esos bóxers, y ahora me doy cuenta de que hay una mini cocina... Me levanté en silencio y caminé hasta situarme detrás de Sam y darle en el trasero, él pegó un pequeño salto y se giró para darme un beso.

- Buenos días, mi amor -me dijo dulcemente- ¿Qué tal has dormido?

- Contigo al lado muy bien, cariño -Sam me sonrió. Miré detrás de él- ¿Qué estás haciendo?

- Estoy haciendo chocolate.

- No tenías porqué, podría haber bajado y comprarlo.

- Ya, pero quería hacerte algo de desayunar.

- Eres demasiado dulce.

Sam me cogió de la cintura y me sentó encima de la mesa, se puso entre mis piernas y dejó su cadera peligrosa e intencionadamente muy cerca de mí.

- Prefiero el término caliente.

Sam posó su mano en mi pierna y se pegó más a mí.

- Es en estos momento en los que no te reconozco -dije con una sonrisa- Creo que debería de haberte dejado ayer con el calentón.

- Podrías haberlo hecho, pero la noche no hubiese sido ni la mitad de interesante de lo que fue.

- ¿Tú no estabas haciendo chocolate?

- Creo que puedo tomarme un descanso.

- Va a ser que no, tengo hambre y me muero por un chocolate -Sam se quejó por lo bajo- Después de desayunar ya veremos -dije mientras le tocaba la nariz.

Sam volvió a ponerse con el chocolate y yo me tiré en la cama. El móvil me sonó y bufé. Un número desconocido.

- ¿Sí?

- Buenos días.

- ¿Jake? ¿Desde cuándo tienes mi número de teléfono?

- Desde hace mucho tiempo ya.

- ¿Y cómo es que hoy no te has dignado a entrar a hurtadillas en mi habitación como siempre? -pregunté en bajo para que Sam no me oyese.

- Iba a entrar a escondidas, pero vi a Sam tirado en la cama a tu lado y me fui.

- En fin, ¿a qué se debe la llamada?

- Es el momento.

- ¿Qué? -miré a Sam removiendo el chocolate- ¿Ahora? ¿No podemos esperar unas horitas? Boshia no se va a mover...

- No, Emily. Ahora.

- ¿Y por qué ahora? Has estado retrasandolo un montón de tiempo, ¿por qué no puedes seguir haciéndolo?

- Te lo explico en el coche. Venga, te estoy esperando abajo.

Resoplé y colgué. Me levanté de la cama y comencé a vestirme.

- Eh... Sam, tengo que salir unas horas a... comprar unas cosas que me hacen falta -me guardé la daga.

- ¿Ahora? Pero ya he hecho el chocolate.

- Ya, lo sé, pero lo necesito inmediatamente.

- Em, ¿te ha venido?

- ¿El qué?

Chained souls (Sam Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora