A la mañana siguiente, yo fui la primera en despertar. Busqué mi ropa interior y mi camiseta y me la volví a poner. Volví a meterme en la cama y abracé a Sam por la espalda y me dormí otra vez.
Volví a despertar pero sin Sam a mi lado esta vez, apoyé mi brazo en el colchón y le busqué con la mirada hasta verle de pie y en bóxers haciendo algo en la mini cocina del motel. Adoro esos bóxers, y ahora me doy cuenta de que hay una mini cocina... Me levanté en silencio y caminé hasta situarme detrás de Sam y darle en el trasero, él pegó un pequeño salto y se giró para darme un beso.
- Buenos días, mi amor -me dijo dulcemente- ¿Qué tal has dormido?
- Contigo al lado muy bien, cariño -Sam me sonrió. Miré detrás de él- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy haciendo chocolate.
- No tenías porqué, podría haber bajado y comprarlo.
- Ya, pero quería hacerte algo de desayunar.
- Eres demasiado dulce.
Sam me cogió de la cintura y me sentó encima de la mesa, se puso entre mis piernas y dejó su cadera peligrosa e intencionadamente muy cerca de mí.
- Prefiero el término caliente.
Sam posó su mano en mi pierna y se pegó más a mí.
- Es en estos momento en los que no te reconozco -dije con una sonrisa- Creo que debería de haberte dejado ayer con el calentón.
- Podrías haberlo hecho, pero la noche no hubiese sido ni la mitad de interesante de lo que fue.
- ¿Tú no estabas haciendo chocolate?
- Creo que puedo tomarme un descanso.
- Va a ser que no, tengo hambre y me muero por un chocolate -Sam se quejó por lo bajo- Después de desayunar ya veremos -dije mientras le tocaba la nariz.
Sam volvió a ponerse con el chocolate y yo me tiré en la cama. El móvil me sonó y bufé. Un número desconocido.
- ¿Sí?
- Buenos días.
- ¿Jake? ¿Desde cuándo tienes mi número de teléfono?
- Desde hace mucho tiempo ya.
- ¿Y cómo es que hoy no te has dignado a entrar a hurtadillas en mi habitación como siempre? -pregunté en bajo para que Sam no me oyese.
- Iba a entrar a escondidas, pero vi a Sam tirado en la cama a tu lado y me fui.
- En fin, ¿a qué se debe la llamada?
- Es el momento.
- ¿Qué? -miré a Sam removiendo el chocolate- ¿Ahora? ¿No podemos esperar unas horitas? Boshia no se va a mover...
- No, Emily. Ahora.
- ¿Y por qué ahora? Has estado retrasandolo un montón de tiempo, ¿por qué no puedes seguir haciéndolo?
- Te lo explico en el coche. Venga, te estoy esperando abajo.
Resoplé y colgué. Me levanté de la cama y comencé a vestirme.
- Eh... Sam, tengo que salir unas horas a... comprar unas cosas que me hacen falta -me guardé la daga.
- ¿Ahora? Pero ya he hecho el chocolate.
- Ya, lo sé, pero lo necesito inmediatamente.
- Em, ¿te ha venido?
- ¿El qué?
