Pasó por mi lado y salió de la habitación. Lo seguí con el paso acelerado para ver si lo pillaba, pero él iba más deprisa. Bajé las escaleras que daban directamente al vestíbulo y me lanzó el abrigo.
—Walker, ¿podemos hablar?
Abrió la puerta de la calle y salió sin hacerme caso. La nieve ya casi había desaparecido. El sol estaba en lo alto y brillaba como nunca. Salí yo también, cerrando tras de mí, y me quedé a su altura.
—¿Jugamos a una cosa? —me preguntó, pillándome desprevenida. Lo miré con confusión y continuó hablando—. Las únicas reglas del juego son estar calladitos todo el viaje.
Me quedé de piedra. ¿Nuestra relación iba a ser así de ahora en adelante? Quise darle un golpe en el hombro, pero me contuve y me quedé enfrente de la puerta del copiloto del coche.
—Si vas a estar así de ese modo, me voy andando hasta Manhattan.
Abrió las puertas del coche y nos metimos dando un portazo. Es posible que él estuviera enfadado, y tenía todo el derecho a estarlo, pero yo también lo estaba. No quererme no significaba tener que tratarme mal.
Puso la calefacción y se abrochó el cinturón, cosa que yo también hice. Y arrancó el coche. Todo el viaje transcurrió en silencio, un silencio que me sirvió para darme cuenta de que tenía un dolor de pies increíble. Hasta ese momento no me había percatado de lo hecha polvo que estaba. Me pasé las dos horas mirando por la ventanilla, viendo el paisaje. Pero, de vez en cuando, se me iban los ojos a Walker. En una de las ocasiones, él también me miró, pero apartó la mirada y no expresó nada. Ni un gesto. Si hubiera ocurrido un día antes, seguro que me sonreía y le salían los hoyuelos que ya tanto de menos echaba.
Una sensación de nostalgia se coló por mis huesos, haciéndolos temblar. Me entró un escalofrío y tuve que frotarme los muslos con las palmas de las manos para recomponerme. Nunca había sentido algo así, nunca había necesitado tanto una sonrisa como ahora. Me dolía en el alma el pensar que ya no me sonreiría, pero yo misma lo había elegido al decirle que quería perderlo.
<<Quiero perderte.>> Mi elección de palabras había sido dura, me había dolido sacarlas de la garganta, pero lo había hecho y ahora tenía que sufrir las consecuencias. Sufrir y más sufrir. ¿Haría algo algún día que no repercutiese de mala manera en la gente que me rodeaba? Seguramente no, siempre hacía las cosas mal.
Cuando llegamos a mi apartamento, aparcó enfrente de la puerta y esperó a que saliera del coche. Antes de abrir la puerta, lo miré. Pero él no hizo lo mismo. Estaba con la vista clavada en la acera de al lado. Me esperaba, al menos, un <<adiós>>. Pero no hubo ni eso. Salí del coche y nada más cerrar la puerta arrancó y se fue sin mirarme. Suspiré frustrada y, tras unos segundos pensando en lo que acababa de pasar, me di la vuelta y me metí en los pisos.
Al llegar al pasillo de la tercera planta, donde estaba mi puerta, me quedé helada. La puerta estaba entornada. Pero yo la había dejado cerrada, de eso estaba segura. Lo recordaba. Justo cuando Walker me dio el jersey y me dijo un piropo cerré de un portazo la puerta. No estaba loca. La había cerrado.
La abrí despacito, por si el que hubiera entrado siguiera allí. Entré sin hacer ruido y solté una palabrota al chocarme con la mesita de la entrada. Me di con el pico en la cadera, pero cogí aire y apreté los labios para no sentir tanto el dolor. El golpe me recordó a Walker, siempre se chocaba con algo o se tropezaba en mi casa. Pero el recuerdo dolió.
Dejé los pensamientos a un lado y me quité el abrigo sin encender la luz aún. Con el abrigo encima no podría luchar si es que lo necesitaba... Me maldije por no haber puesto ningún arma en la dichosa mesita con la que me había dado el golpe. Siempre metía la pistola en mi mesilla de noche, pero nunca aquí. Di unos pasos hasta llegar al centro del salón para poder tener la visión de la cocina también. Pero no parecía haber nada sospechoso. Miré en el despachillo que tenía y no había nada fuera de lo normal. Tal vez, fuera en mi habitación donde había entrado el intruso. Me asomé, pero no me llamó nada la atención. No hasta que alcé la mirada. Chillé, aunque sabía que nadie me oiría. Y si me oían, serían los vecinos raritos que tenía al lado; gente que no me podría ayudar para nada.
ESTÁS LEYENDO
En el enigma [TERMINADA]
ActionUn pasado que duele recordar, un presente agotador y asfixiante y un futuro quizás no muy largo para algunos. Si la única solución para acabar con ese sufrimiento es morir, ¿queda otra opción? Para Abigail el pasado es una profunda laguna marcada po...
![En el enigma [TERMINADA]](https://img.wattpad.com/cover/50627409-64-k338484.jpg)