Fiesta de máscaras

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-Nunca podría llegar a odiarte –dijo quitándome la mano de su boca-. No puedo si quiera enfadarme contigo, Abigail.

-Pues deberías.

Me separé de él y me dejé caer en el sofá. Me llevé la mano al camafeo que tenía colgando de mi cuello y lo apreté con fuerza, eso me consolaba un poco.

Walker siguió ahí plantado mirándome con compasión hasta que su tono de llamada rompió el silencio. Cogió la llamada y puso el altavoz para que me enterara yo también.

-Walker, ¿se puede saber dónde estáis Abigail y tú? ¡Tenemos que irnos ya! ¿Recuerdas la misión, no? –Dijo un Ethan alterado.

-Sí, sí, ya vamos para allá. ¿Estáis en la fraternidad?

-Paul y Jefe sí. Nosotros os estábamos esperando.

Miré a Walker con los ojos muy abiertos y me levanté de golpe. ¡La misión! Se me había olvidado por completo...

-Lo siento, pero estaba tratando un asunto personal. Enseguida os llevo a Abigail –colgó-. Coge el abrigo rápido.

-Pero, ¿y el vestido? Lo tenían Paul y Alan... -cogí la máscara que tenía encima de la mesita del salón aún y recordé que me faltaban las llaves, las cogí junto con la gabardina y salí al pasillo.

Walker ya me estaba esperando allí.

-Supongo que lo llevarán ellos.

Cerré y me fui poniendo el abrigo mientras caminábamos rápido hacia la salida. Bajamos al vestíbulo y nos encontramos con el vecino del tercero F hablando con un tipo extraño al que no pude llegar a ver la cara. Lo saludamos y se nos quedó mirando muy serio mientras salíamos a la calle. Sí...Walker tenía razón en cuanto a lo de rarito.

Aún no se había ido el sol, pero ya hacía frío. Demasiado frío... Me abroché bien el cuello de la gabardina y maldije por el viento que hacía, el haberme peinado esta mañana no me había servido de mucho.

Walker me indicó dónde había aparcado el coche y caminamos rápido hacia él.

-Conduce tú –me pidió.

Me lanzó las llaves y yo las cogí al vuelo algo sorprendida.

-¿Me das tu coche? Mala idea...

Sonrió y abrió el maletero mientras yo me metía en el asiento del volante. Al poco se metió en el del copiloto con una caja en las manos y arranqué.

Empezó a desabrocharse el cinturón de los pantalones y lo miré incrédula.

-¡¿Se puede saber qué haces?!

-¡Tú conduce!

Giré la cabeza hacia la carretera y me fijé en ella. No quise apartar la mirada pero de reojo pude ver que sacaba unos pantalones de traje de la caja y se quitaba los suyos.

-Te podrías haber  sentado en los asientos de atrás, ¡ahora sí que nos podemos estrellar!

-Sé que mi cuerpo te llama, pero contrólate y fija la mirada en la carretera, ¡si nos salimos de ella moriré en calzoncillos!

Solté una carcajada e intenté hacerle caso. Pero cuando llegó el momento de quitarse la camiseta no pude evitar mirar los abdominales que tenía y fijarme en el tatuaje. Por desgracia estaba algo oscuro, pues el sol se estaba yendo ya, y no lo pude ver bien.

-¿Qué significa el tatuaje? –Pregunté interesada.

Se quedó callado y paró de hacer lo que estaba haciendo.

En el enigma [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora