Más lágrimas que derramar

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—¿Vas a leerlas? —me preguntó Walker una vez que ya se habían ido los dos hombres de negro.

El corazón todavía me latía con fuerza dentro del pecho por lo que había pasado. Si no hubiera entrado Walker justo en ese momento... No sabría qué habría podido hacer para conseguir salir viva de allí.

—¿Crees que debería? —le respondí, con las notas en la mano.

Me dejé caer en el sofá del salón y Walker siguió mi movimiento con sus ojos verde oliva. Desperdigué los papeles por la mesita del café y me quedé mirando cada una de las letras subrayadas que tenían: <<L, R, B>>.

—Tal vez no. —Se sentó junto a mí y abrió la libretita en la que tenía anotadas el resto de letras—. A la fuerza tienen que formar más de una palabra.

Nos quedamos observando con determinación cada una de las letras, puede que durante largos minutos. Pero yo no les encontraba sentido alguno... Miré a Walker de reojo y noté cómo se le formaban unas arruguitas en la frente al concentrarse tanto. Le acaricié la cabeza con delicadeza, haciendo que sonriera ligeramente, y le coloqué unos rizos sueltos del tupé.

—Walker...

Giró la cabeza hacia mí y me miró a los ojos con ternura.

—Tengo miedo por lo que pueda pasar. Ahora que tenemos todas las notas... Ya no hay excusa alguna para que Mason no me pueda matar.

—Si te soy sincero, yo también tengo miedo... Pero lo único que podemos hacer es intentar descubrir el sitio de ese chico antes de que sea demasiado tarde.

Afirmé con la cabeza lentamente y volví a fijarme en las letras. Entre Walker y yo solo habíamos conseguido formar una palabra coherente: West. Pero estábamos perdidos; muy perdidos. De pronto, empezó a sonar el teléfono móvil de Walker y pegamos un respingo ambos. Lo sacó de su bolsillo y se lo llevó a la oreja. Después de unos segundos, pasó a poner el móvil en la mesa y con el altavoz puesto. Era Ethan.

—Bien —empezó diciendo este—, estamos aquí tratando de adivinar lo que quieren decir las letras y solo hemos podido sacar una frase que no tiene sentido. <<En el enigma>>, dice. Pero en el enigma estoy yo con eso...

—¿Crees que se está riendo de nosotros? —le pregunté.

—Puede que sí, al menos un poco, pero estamos seguros de que forma algo más. Sobran muchas letras...

Walker me miró y le dijo a Ethan lo de la palabra "West". En ese mismo instante, Ethan se quedó callado completamente y se oyeron voces por la otra línea. Walker me miró, confuso, y le devolví la mirada interrogativa e inquisitiva cuando, de pronto, se le iluminó la cara y actuó con rapidez.

—Ethan, ¿cómo se llamaba el museo?

—Amgine's museum.

—Dale la vuelta.

En mi cabeza hice lo que dijo Walker y fui dándole la vuelta a la palabra. ¡Amgine era enigma al revés! Ahogué un gritito de impotencia. ¡Ya lo teníamos! Salté del sofá y me puse en pie con rapidez, pero Walker me cogió de la muñeca, impidiéndome que saliera corriendo por la puerta hacia el museo.

—¡Eso es! —exclamó Ethan antes de colgar el teléfono.

Walker no se inmutó. Tiré de mi brazo para que me soltara, pero me cogió más fuerte, casi haciéndome daño.

—Suéltame, Walker. ¡Tenemos que ir para allá! Todo lo que he estado buscando lo acabo de encontrar.

—¿De verdad te lo has creído, Abigail?

En el enigma [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora