Damien
Eira había dormido desde que llegamos, necesitaba mucho reposo y yo trataba de cuidarla lo mejor posible. Ahora era de noche, no creía que ella fuera a despertar, los medicamentos debieron afectar.
La dejé sobre la cama cubriendo su cuerpo con las sábanas mientras suspiraba tranquilamente, aunque aún lo hacía con algo de sentimiento después de haber llorado hasta quedarse dormida. Se sentía culpable por no poder darme un hijo, pero ella no tenía culpa de nada y yo la amaría de cualquier forma, aunque no lo creyera, para mí era una mujer completa y perfecta en toda la extensión de la palabra.
Llegué a la planta baja, los chicos seguían con los planes, ya lo había decidido y nos iríamos a Moscú después de matar a esos infelices, no podía seguir más tiempo aquí, me dejé ver y no era prudente permanecer en este sitio, no por mi seguridad, sino por la de mi esposa.
—Ya tengo todo listo para viajar en dos días, Damien, tus documentos y los de Eira están sobre la encimera —anunció Luka, asentí hacia en su dirección.
—Ruslan, ¿has sabido algo? —Pregunté, sacando mi móvil del bolsillo.
—Nada aún, sea quien sea es muy listo y sabe cómo esconderse —respondió, haciendo una mueca de desagrado y frustración.
—No más que yo —afirmé
Marqué un número al que hace tiempo no llamaba, pero él me debía un favor, ya era tiempo de cobrárselo. Esperé un momento mientras respondía.
—Diga —atendió fríamente, como siempre
—Sasha —dije saliendo de la casa
Tomé un cigarrillo de mi cajetilla y lo encendí.
—Damien, ¿no? —Sonreí de lado. Pasó mucho desde la última vez que hablamos y nos vimos. No tenía la menor idea de cómo iba su vida ahora.
—Damien, Damien Masson —murmuré sacando el humo, observando cómo se desvanecía en el aire
—Supongo que tu llamada es para cobrarte el favor que te debo —dedujo enseguida—. Suéltalo. —Sonreí y di otra calada a mi cigarrillo.
—Necesito que des con alguien.
—Dame su nombre —accedió sin dudar.
—Ese es el problema, que no sé su nombre. Es alguien que ha estado preguntando por mí con las personas que me conocen en el mundo donde tú y yo nos movemos —dije—. Tienes suficiente poder, ya que heredaste los negocios de tu padre, así que necesito que des con el bastardo que me quiere joder.
Se mantuvo en silencio un momento, acabé mi cigarrillo y lo tiré al suelo mientras esperaba su respuesta.
—Cuenta con ello. Movilizaré a mis hombres para que investiguen de forma discreta, te llamo en un par de días, no creo que me sea difícil dar con él
—No esperaba menos.
—Después de esto estamos a mano —advirtió
—Te doy mi palabra —dije terminando la llamada
Entré de nuevo a la casa, crucé unas palabras con los chicos y tomé los documentos que Luka dejó para mí; posteriormente me dirigí a mi habitación de nuevo, necesitaba sentir el cuerpo de mi mujer junto al mío, en definitiva, no podía estar alejado de ella por mucho tiempo, además, Eira requería de mi presencia y de mi apoyo.
—Damien —me detuvo Quentin, justo antes de desaparecer escaleras arriba.
—¿Qué sucede?
—Mañana por la tarde estarán aquí los bastardos que lastimaron a Eira —avisó, dejando entrever la rabia en su tono de voz. Le dediqué un asentimiento con mi cabeza, conforme con la eficacia que tuvieron respecto a esto.
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Damien ©
Narrativa generaleDamien Masson, un enfermo mental que goza de asesinar; aburrido y cansado de aquella sádica fascinación, toma la decisión de internarse en un psiquiátrico donde decide pasar el resto de su vida... al menos es lo que pensaba hasta que la vio. [Apta p...
