De las distintas razas.
1. Los elfos de la luz.
Descienden de los primeros elfos que habitaron la tierra, a los cuales tienen como ejemplos: Sol, el hombre, que es firme, seguro, protector, fuerte y que todo lo puede; Luna, la mujer, inconstante, insegura, débil, delicada y necesita de la fuerza de Sol para salir victoriosa entre las sombras.
Contrariamente a estos, que poseían cabellos color oro y plata, los elfos eran morochos, castaños y raramente pelirrojos, de ojos variados y de tez de distintas tonalidades, dependiendo, a veces, de la exposición al sol. Su sociedad es muy estricta y siempre se preocupan por ser ejemplares. Los títulos nobiliarios son hereditarios y se favorece al hijo varón más capaz. Los hombres son en su preferencia oficiales, aunque, gracias a ser una sociedad numerosa, no faltan sacerdotes, artesanos, juglares y demás oficios.
Las mujeres son de importancia en el hogar y se ve mal que pretendan tener puestos o habilidades que se consideren para hombres, a como ser la milicia o un cargo de poder, dejándoles todas las otras profesiones que consideraban de baja categoría: juglares, músicos, artesanos, etcétera; y como mayor aspiración podían optar por el sacerdocio, el cual casi era obligatorio pasar por él para las de clase noble, mas, no así terminarlo, en especial, si contraían matrimonio.
El rey era la autoridad máxima de la milicia y, tanto él como su esposa, debían lucir siempre con los colores del oro y la plata. El príncipe heredero lo secundaba vistiendo de blanco y dorado; le seguían los capitanes, de celeste y dorado; los suboficiales de azul y plateado; y los soldados de índigo con plateado.
Un lugar de privilegio en el sacerdocio era ocupado, por lo general, por un hombre, que al igual que al rey se le designaba el color dorado y, en caso de ser mujer, el plateado. Luego del sumo sacerdote seguían los sacerdotes-guías que, según fueran hombres o mujeres, les correspondía una túnica amarilla o blanca, respectivamente, y si eran buenos, llegaban a esta posición a los veinte años. Debajo de estos, estaban los sacerdotes y oscilaban entre los veinte y dieciocho años; sus colores eran el naranja o el celeste, siendo esta una etapa definitiva en sus carreras, donde debían demostrar toda su sapiencia. Continuaban los iniciados, de rojo o azul, donde se llegaba a la edad de trece años y, por último, los más jóvenes, los aprendices, de túnica marrón o índigo y comúnmente comenzaban tan sólo con diez años recién cumplidos.
La música y el arte eran apreciados, pero, no así quienes se dedicaban a ello en el caso de ser hombres; cualquiera fuera su sexo podían usar el resto de los colores a su antojo, como parte de su arte.
El reino de la luz era una tierra rica y fértil; llena de esplendorosos valles, generosos campos y frondosos bosques. Sus vecinos más cercanos eran los más odiados, los elfos oscuros al oeste, cruzando el río Géminis. Un poco más lejos, los longevos, al noroeste. Y los hombres, bien distanciados, al norte y al sur.
2. Los elfos oscuros.
Al igual que los otros, descienden de Sol y Luna; en algún momento, un grupo de elfos decidió comenzar de cero en otro sitio y, con el tiempo, se encontraron cada vez más alejados de su reino-madre, quedando como la oveja negra. Su sociedad es algo escasa y de apariencia machista. Se los relaciona más con Luna que con Sol por su palidez; sus cabellos pasan por todas las tonalidades del rubio hasta el blanco; sus ojos pueden ser de cualquier color, pero, en su raza original, rara vez podían llegar a ser violetas o de colores semejantes al plateado o al dorado.
El rey, no sólo debe ser noble, sino que un gran guerrero para mantener su corona, ya que cualquiera que se sienta capaz de vencerlo (sea noble o no) puede aspirar al trono; mas, si pierde el desafío se lo considera traición.
Al ser una sociedad reducida, la mayoría de los hombres se dedican a la milicia a la fuerza, pocos al sacerdocio y casi ninguno al resto de los oficios. La mujer, si es fuerte puede equipararse con el hombre y aspirar cargos aún en el ejército o el sacerdocio; sin embargo, la mayoría se dedican al sacerdocio o la innocua posición de amantes (siempre a elección propia). Los príncipes podían dedicarse tanto a la guerra como a la religión, pero, a la hora de heredar siempre sería más seguro la milicia. Los nobles, la milicia y los cargos importantes, se destacan con el color negro. Así que el sumo sacerdote se ataviaría con una túnica de dicho color, los sacerdotes de negro y gris, ya fueran hombres o mujeres; y como los elfos de la luz, se llegaba a esta posición a los veinte años. Por debajo estaban los iniciados, desde los quince años portaban ropa grises con negro y los más jóvenes de gris, y empezaban a la tierna edad de ocho años. Tanto en la milicia como en el sacerdocio, es muy importante la exigencia y la completa dedicación al estudio, por ello el sacerdocio tenía un cargo menos que la raza de la luz.
La mayoría de los quehaceres lo hacen las mujeres que se dedican al mantenimiento con ayuda de los aprendices e iniciados. Casi ninguno se dedica al arte porque en una zona tan hostil, hay cosas más importantes. Sus tierras abarcaban el oeste, alguna vez, medianamente fecundo; ahora, sólo conserva pantanos, bosques secos o pútridos, llanuras desiertas y montañas de tierra colorada. Para sobrevivir organizan ataques a otros reinos o aldeas, por lo que son temidos por el resto y catalogados de seres monstruosos.
3. Los longevos.
Descienden de elfos y humanos; llamados también mestizos. No poseen dones como los elfos, pero, sí su porte y gracia o la rudeza típica de los guerreros humanos. Su promedio de vida es mayor que la de los hombres. Es una sociedad muy rica en costumbres y culturas; y no son propensos a las peleas, aun así, no son bien vistos ni por unos ni por otros, considerándolos casi un error de la naturaleza. Sus características físicas son una verdadera gama de posibilidades, siendo la más destacada su estructura más robusta y baja que la de los elfos.
El rey es en general el sacerdote, sus hijos pueden elegir tanto la milicia como el sacerdocio. El reino es por herencia o por selección; la vida es sencilla y simple y todos tienen un lugar en la sociedad; hay mucha libertad y respeto mutuo. Si bien no son numerosos, la generosidad de su tierra les asegura su prolongación.
4. Los hombres.
Al norte y al sur de la tierra, temerosos de los elfos y maravillados de sus artes. El reino es hereditario sin exigencia alguna, pero, deben estarse cuidando las espaldas constantemente. Una raza muy autodestructiva a pesar de su buen número y capacidad de adaptación. Sus características son variadas, aunque jamás igualen a las más excéntricas de los elfos.
Las mujeres de estos son exclusivamente para uso y servicio del hombre. Existe la esclavitud de su propia especie, para los elfos son bárbaros y salvajes.
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El Eclipse Eterno.
RomanceEsperanza era la princesa más joven del reino de la Luz. Su padre, Poder, un rey bastante dictador, la sentenció a casarse con el amigo de su hermano mayor y capitán de su reino, al cual ella no tolera y él sólo la ve como un trofeo a conseguir. ...