La casa de los Slumber

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Antes de irse, los padres de Sophie habían deshabilitado la chimenea, así que los hermanos Slumber utilizaron la red Flu más cercana a su casa: la del bar muggle llevado por una familia de magos amigos de los Slumber.

-¡Hola, chicos! - les saludó la señora Carter cuando llegaron a través de la chimenea.

-Hola, Caroline - sonrió -. ¿Qué tal las cosas por aquí?

-Pues ya ves, chiquilla - suspiró -. Por aquí como siempre. No tenemos un trabajo muy difícil - rio -. Los muggles son muy aburridos. Charlotte vuelve por Navidad, ¿sabes, Nick?

Sophie reprimió una sonrisa. Charlotte era la hija de los Carter y tenía un año menos que Nick. Había sido muy amiga de Sophie y Nick durante toda la infancia y en Hogwarts, cuando Sophie entró en Gryffindor, Charlotte fue de las pocas de su casa con la que pasaba tiempo. Además de una buena amiga de Sophie, ella y Nick eran como uña y carne. Pero la señora Carter siempre tuvo otros planes para ellos dos y llevaba años intentando que fueran más que amigos, aunque sin ningún éxito, pues ninguno de los dos parecía haber mostrado interés en el otro nunca. A decir verdad, Charlie, como la llamaban, era casi la única chica que no había caído rendida a los pies de Nick, pero él tampoco lo intentó nunca. Y no porque ella no fuera guapa, porque lo era. Siendo tan esbelta como era, con esos ojos azules y el pelo rubio cenizo, y esa sonrisa que siempre tenía, era normal que la señora Carter quisiera que acabara con Nick. Realmente harían buena pareja. Pero ellos eran amigos y no tenían intención de dejar de serlo.

-¿Sí? Pues esperamos verla, ¿verdad Sophie? - dijo, esquivando un poco las intenciones de Caroline.

-Cierto. No la vemos desde principios de verano. ¿Cómo le va por París?

-Oh, está encantada. Dice que ahí es todo más... mágico - soltó, riéndose como si hubiera contado un chiste graciosísimo -. Bueno chicos, no os distraigo más, querréis llegar a casa.

-En realidad - aclaró Nick -, solo estamos de paso. En un par de días saldremos hacia España.

-Vaya, qué pena... Bueno, Charlotte llegará mañana. Pasaos por aquí y tomaremos un poco de cerveza de mantequilla. ¿También pasareis la noche de Navidad en España?

-¡No! - se apresuró a decir Sophie, antes de que su hermano abriera la boca -. Los Weasley nos han invitado a pasarla con ellos. Te lo iba a contar ahora, Nick - añadió, dirigiéndose a un colorado Nick.

-¿Con los Weasley? ¿Con toda la familia Weasley? - dijo en un hilo de voz, poniéndose más colorado.

Sophie sonrió. Rara vez veía a su hermano sonrojarse.

-Sí Nick. Los Weasley, ya sabes. Ron, Ginny - murmuró, poniendo énfasis en el nombre de su pelirroja amiga.

Nick se puso más rojo aún. A Sophie el empezaba a divertir la escena.

-No sabía que fuerais amigos de los Weasley - intervino la señora Carter, retorciendo un mechón de su rizada melena castaña.

-¿Los conoces? - se interesó Nick.

-Eh, sí, bueno... - balbuceó nerviosa, moviendo sus ojos grises de un lado a otro -. Bueno, querréis descansar y yo tengo que ir a ayudar a Collin antes de que pierda el control del bar.

Se despidieron y salieron por la puerta de atrás, para evitar que los muggles le vieran cargar un baúl y una lechuza desde la trastienda. Caminaron hacia su casa, en silencio. Sophie le daba vueltas al comportamiento de la señora Carter. Primero, no sabía nada de que sus padres no estaban en casa, por lo que parecía. Y segundo, lo nerviosa que se había puesto en la última parte de la conversación con respecto a los Weasley.

La historia de la serpiente y la leonaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora