Desperté por el sonido del celular. Miré la hora, eran casi las 8 de la mañana, dejé salir un bufido al recordar que era lunes y debía ir a clases.
Hice todo lo que hacía a diario; tomar el desayuno mientras escuchaba las noticias por la radio, darme una corta ducha, vestirme con lo primero que viera en el armario y esperar a que el celular sonara con el ringtone especial que le tenía a Logan. En cuanto lo hizo tomé mi mochila y salí de la casa para encontrarme con él en su auto. Subí rápidamente y con una amplia sonrisa, la que no se podía quitar de mi rostro.
Logan enseguida me miró algo confundido. Claro, las grandes sonrisas no iban conmigo.
—Supongo que te fue bien con tu padre… —murmuró Logan mirándome aún algo extrañado.
Asentí y esta vez mi sonrisa se ensanchó aún más, casi apoderándose de todo mi rostro, lo que me sorprendía incluso a mí.
—Supones bien, Johnson —le respondí. —Oye, ¿no debía saludarte de una forma diferente ahora? —pregunté enarcando una ceja. Logan simplemente rió y se encogió de hombros.
Puse mis ojos en blanco y lo tomé de la nuca, acercándome para así volver a sentir el sabor de sus labios, esta vez fue un beso que duró más que los anteriores, un beso que disfruté de una forma que no lo había hecho en mucho tiempo.
Con Logan todos mis problemas desaparecían, y me gustaba, me gustaba poder sentirme así, sentirme especial y querida.
—Creo que puedo acostumbrarme a este tipo de saludos —murmuró Logan al separarse, dedicándome una sonrisa antes de prender el motor del auto y conducir en dirección de la escuela.
Yo también podía acostumbrarme a eso.
Podía acostumbrarme a tener una vida normal, como toda adolescente de mi edad lo merecía.
Caminamos a la entrada de la escuela juntos, pero no de la mano, simplemente como lo hacíamos cada mañana, para juntarnos con Ellen, Neil y Jared antes de que las clases empezaran.
—Hasta que llegan a la hora —se burló Jared con sus brazos cruzados sobre su pecho.
—Logan se demoró menos en arreglarse —dije como broma y él simplemente se encogió de hombros, sonriendo.
—¿Nos vemos en el almuerzo? —preguntó Neil. —Tengo química.
—Sí, eso no se pregunta. Vamos basura, nuestra querida profesora de biología nos espera —habló Ellen a Logan.
Logan asintió y caminó junto a Ellen, pero se detuvo a los pocos segundos para voltearse e ir hacia mí, agarrándome de la cintura para plantearme un gran beso en mis labios.
Eso no lo esperaba. Ni yo, ni nadie.
Ellen, Neil y Jared miraron boquiabiertos, e incluso chicos que caminaban alrededor miraron también.
—Casi se me olvidaba despedirme como se debía —dijo Logan y guiñó un ojo antes de alejarse.
—Entonces… ¿ahora nos despedimos así? —preguntó Neil en un tono burlón, lo que hizo que todos riéramos.
—Nos vemos en el almuerzo —fue lo único que dije antes de dirigirme a mi clase de francés, mirando de reojo a Logan mientras caminaba.
Sí, había olvidado por completo cómo era sentirse feliz. Era agradable y quería seguir sintiéndolo por mucho tiempo.
Nada ni nadie podría quitarme la sonrisa de la cara, ni siquiera esas personas que murmuraban a mis espaldas o me miraban de una forma extraña.
No, esta vez era yo, solo yo, volvía a ser la Delilah de antes, la Delilah que no se veía hace años, esa sonriente estudiante que se sentía bien consigo misma.
Era eso, era todo eso lo que debía escribir en el cuaderno que la Sra. Coleman me había entregado. Lo que ella esperaba era un cuaderno lleno de tristeza pero no, se encontraría con un cuaderno lleno de amor, porque en estos momentos eran los que había encontrado la luz, la luz que se había perdido por mucho tiempo.
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En la Oscuridad y la Luz
Novela JuvenilLa vida de una adolescente puede cambiar de la noche a la mañana, y ese es el caso de Delilah Schneider, quien después de la muerte de su hermano vuelve a vivir en la oscuridad: un infierno viviente. Todo en su vida cambia y termina por sí sola, vol...
