Las vacaciones se habían acabado. No podía ser cierto. Habían pasado tan rápido y por primera vez las había pasado acompañadas cada día junto a Logan. Nadie podía entender cómo era que no nos aburríamos estando siempre juntos, pero era algo que ni yo entendía, simplemente tenía esa necesidad de verlo siempre, de estar con él, aunque claro… sí nos dábamos nuestro tiempo a solas.
—Delilah, es hora de levantarse —la voz de mi madre me despertó e hizo que volviera a la realidad.
De vuelta a la rutina. De vuelta a ver las caras de todas esas personas en la escuela.
Tomé mi almohada y me tapé con ella mientras negaba y rogaba poder dormir un poco más.
—Cinco minutos, cinco minutos más… —rogué bajo mi almohada.
La mano de mi madre tomó la almohada, quitándola de encima.
—Delilah Anne Schneider, levantate ahora ya —mi madre había usado mi segundo nombre, realmente hablaba en serio.
Me levanté de mala gana arrastrando mis pies a la ducha. No me demoré nada. Era una mujer simple. Una camisa holgada, unos jeans gastados y mis tan cómodas Vans negras. En menos de quince minutos estuve lista, incluso peinada.
—Que linda —dijo mi madre al verme aparecer por la cocina. Yo simplemente rodé mis ojos y tomé una manzana. —¿Eso desayunarás? —preguntó ella con el ceño fruncido.
—Descuida, comeré en la escuela —sonreí y mi padre se nos unió en la cocina.
—¿Lista? Te llevaré —dijo jugando con las llaves del auto.
Asentí y me despedí de mi madre para así salir hasta el auto. Odiaba volver a la escuela, aunque ya no fuera el infierno que era antes era molestoso tener que ir a un lugar lleno de personas tan desagradables. El lado bueno era que volvería a ver a Ellen, Neil y Jared, a quienes no veía desde las fiestas, y obviamente feliz de ver una vez más a Logan.
Al poner un pie dentro de ese lugar pude sentir las malas vibras. Me había recordado al primer día después de tantos meses, ese día en que todas las miradas y susurros iban dirigidos a mí. No podía negar que estaba feliz de que ahora aquello no fuera así, aunque para algunas personas seguía siendo el “bicho raro de la escuela” o “la hermana del que se suicidó”.
—¡Delilah! —escuché a mis espaldas y me sorprendí al encontrarme con Adam, quien creí que después de que las clases con él terminaran, no me volvería a hablar. Me había equivocado.
—Hey Adam —saludé sonriente y le di un cálido abrazo. —¿Qué tal tus fiestas? ¿Lo disfrutaste?
—Oh, sí, demasiado… Lo pasé increíble. Lástima que todo terminó —se quejó arrugando la nariz mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. —¿Qué tal las tuyas?
—Fueron mejor de lo que pensaba —le volvió a sonreír. —Las pasé con mi familia y con Logan.
—Me alegro que así haya sido —el chico acomodó su chaqueta del equipo y se volteó al escuchar su nombre. Max Collins, su compañero, lo llamó. —Bien, vuelvo con mis amigos. Nos vemos en los pasillos, espero que no te pierdas —dijo él.
—Claro que no —reí. —Ve, hablamos —me despedí.
—Recuerda, si necesitas ayuda en matemáticas Adam Sloan te ayudará.
—Lo tengo más que claro —le sonreí y vi como a lo lejos Jared se acercaba a mí. —Nos vemos en los pasillos, Sloan —y así el chico desapareció uniéndose con sus amigos.
Jared llegó hasta donde me encontraba y miró extrañado a Adam, para luego saludarme animadamente.
—Tengo que preguntar, ¿qué hacías hablando con Sloan? —rió entre dientes.
—¿Adam? Nada… —me encogí de hombros haciendo una mueca. —Vino a saludarme.
—No tenía idea que se conocían.
—Hay muchas cosas que no sabes, J —murmuré divertida. Ni en un millón de años Jared pensaría que Adam era mi tutor de matemáticas.
—¡Hey! —Logan apareció por detrás de Jared. Se saludaron con un apretón de manos y un cálido abrazo, deseándose feliz año nuevo.
Los ojos azules de Logan se posaron en mí y una sonrisa se apoderó de su rostro, se acercó a mí y me dio un gran abrazó para luego besar cortamente mis labios.
—¿Listos para volver a los estudios? —dijo Logan. Jared y yo reímos.
—Fueron solo dos semanas de vacaciones —dijo el chico cruzándose de brazos. —De todos modos, ¿Ellen y Neil van a llegar tarde el primer día? —negó suavemente.
—¿Acaso esperabas otra cosa de ellos? —Logan comentó sonriente.
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En la Oscuridad y la Luz
Teen FictionLa vida de una adolescente puede cambiar de la noche a la mañana, y ese es el caso de Delilah Schneider, quien después de la muerte de su hermano vuelve a vivir en la oscuridad: un infierno viviente. Todo en su vida cambia y termina por sí sola, vol...
