Me quedaba el último examen de álgebra, así que Adam Sloan se encontraba en mi casa, ayudándome con los últimos detalles para el examen. Tenía miedo, las matemáticas nunca habían sido mi fuerte y aunque mi tutor haya sido de gran ayuda, mis calificaciones tampoco eran tan brillantes, así que necesitaba una buena nota en mi próximo examen.
—Te irá bien —dijo mirando la hoja de ejercicios que recién había terminado de hacer. —Tuviste nueve de diez buenas, estás lista.
—Es porque me las hiciste fáciles, no son las que saldrán en el examen. Siempre me pasa eso —reclamé negando suavemente.
—No, tienes que aprender a creer en ti, realmente eres buena, solo que no te has dado cuenta —Adam me sonrió y escribió otro ejercicio en la hoja de cuaderno. —Bien, dices que los que te hice no son como los que saldrán en el examen. Te he hecho uno difícil, a ver si logras hacerlo…
Miré la hoja de papel con el ceño fruncido y subí mi mirada a él, fulminándolo con la mirada.
—Tienes tiempo —articuló y tomó de la taza de café.
El ejercicio estaba difícil.
Pero después de unos diez minutos logré hacerlo.
—¿Lo ves? Tienes que creer en ti —dijo Adam. —Está bien. Te irá bien.
—Bueno, al parecer no soy tan mala en matemáticas como siempre lo creí —me encogí de hombros.
—Es solo que tienes problemas para creer en tus habilidades, y supongo que es así desde que perdiste a tu hermano o incluso antes, ¿no? —Adam me preguntó seriamente, mirándome a los ojos.
—Desde mucho antes —admití. —Pero… ya estoy aprendiendo a creer en mí.
—¿Sabes? Yo también perdí a un hermano —admitió después de unos segundos en silencio.
Me quedé sin palabras, mirándolo sin saber realmente qué decirle.
—Yo tenía siete años y Katherine tenía cuatro —fue él mismo quien decidió romper el silencio. —Tenía un cáncer que siempre supimos que sería terminal, pero fue la niña más luchadora que he conocido en mi vida. Cada cosa que hago, la hago pensando en ella, pensando en mi pequeña y frágil Kat —esbozó una sonrisa de costado y dejó salir un suspiro. —Es difícil, yo era pequeño, pero aún así… creí que el mundo se iba abajo, por eso te entiendo demasiado. Yo alcancé a estar cuatro años con mi hermana, fueron los mejores cuatro años, no podría imaginarme lo terrible que debe ser para ti, siendo ya tan grande, pero… tengo que admitir que te admiro, admiro que seas así de fuerte, Delilah.
¿Qué suponía que tenía que decir? No me lo esperaba, jamás me había esperado algo así y mucho menos de parte de alguien como Adam Sloan, quien años atrás era una clase de amor platónico para mí.
—Vaya… no tenía idea —murmuré, terminando por aclarar mi garganta. —No sabes lo increíble que es encontrar a alguien que me entienda.
—La vida sigue, ¿no es así?
—Sí, la vida sigue… —asentí y apreté mis labios.
Tenía ganas de llorar, tenía ganas de abrazar a Adam y que lloráramos juntos, porque él me entendía, yo lo entendía.
—Tienes un ángel cuidando en el cielo —le dije.
—Siempre intento imaginarme cómo sería Katherine ahora. De cabello oscuro y ondulado, con una tez blanca y una sonrisa que nadie le podría quitar, así me la imagino. Feliz, iluminando los días de todas las personas tal como iluminó los cuatro años de mi vida y la de mis padres.
—De seguro sería exactamente como la estás describiendo —dije con una sonrisa, intentando ocultar alguna lágrima rebelde que estaba por salirse. —Gracias, Adam.
**
Mi examen era a la primera hora, no podía mentir, tenía miedo. Sabía que podría hacerlo, Adam me había ayudado demasiado pero aún así sentía nervios.
Logan me dio un beso, el cual él llamó “el beso de la buena suerte” y me dejó en la sala donde debía dar el examen.
Suspiré y entré, dejando cerrar la puerta detrás de mí, recibiendo el papel que uno de los profesores me extendió.
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En la Oscuridad y la Luz
Fiksi RemajaLa vida de una adolescente puede cambiar de la noche a la mañana, y ese es el caso de Delilah Schneider, quien después de la muerte de su hermano vuelve a vivir en la oscuridad: un infierno viviente. Todo en su vida cambia y termina por sí sola, vol...
