Desperté por el frío viento que entraba en mi habitación, ¿acaso las ventanas cerradas no era suficiente? Me gustaba el invierno, sí, pero siempre dormía tan desordenada que terminaba destapada por completo.
Miré la hora en el reloj de mi celular, ¿cómo era posible despertarme a las ocho de la mañana un 25 de diciembre?
Refregué mis ojos y miré por la ventana. Nieve por todas partes, como ya era de costumbre. Había pasado una linda cena de navidad junto a mis padres. Después de pensar todo el año en que pasaría las peores fiestas, fue mejor de lo que alguna vez pensé. Había sido una noche tranquila, llena de dulces recuerdos de mi hermano, un poco de llanto pero sobre todo recordándolo siempre con felicidad, como sabíamos a él le hubiese gustado ser recordado. Pusimos los CD’s favoritos de Beau toda la noche, para así recordarlo de una mejor forma, la música siempre había sido una de las partes más importantes de la vida de mi hermano y sabíamos que recordarlo con esas canciones nos hacía bien a todos. Así que durante toda la noche escuchamos diferentes bandas como The Smiths, The Beatles, The Beach Boys, entre otras, algo bastante alejado a la Navidad, pero que disfrutábamos a nuestra forma.
Los regalos eran la parte que menos me importaba, pero tenía que admitir que aunque conocía muy poco a los chicos, ellos le habían dado en todo a mis gustos.
Ellen me regaló una camiseta negra sin mangas con “All you need is love”, una referencia a una de las canciones más típicas de los grandes e inigualables Beatles. Jared por otro lado me regaló el último álbum de Arctic Monkeys, él siempre se iba por el lado de la música y yo agradecía eso, ya que yo también le había regalado un álbum, pero un álbum de Kanye West, el tipo de música que Jared disfrutaba, así que sabía que sin duda alguna le gustaría. Eso era lo bueno de la música, nunca fallaba. Neil fue el que más me sorprendió con su regalo. Un cuadro mediano con una foto en la que yo salía sonriendo junto a Logan y él salía abrazándome por detrás, con sus manos alrededor de mi cintura. Era una de mis fotos favoritas que Neil había capturado y verla en un cuadro de ese tamaño hacía que fuera incluso más linda.
Sí, estaba agradecida de tener estos amigos.
Decidí levantarme a pesar del insoportable frío. Saqué de mi armario uno de los chalecos favoritos de Beau, chaleco que hace un par de años había decido obsequiarme al darse por vencido de que se lo terminara robando siempre de su habitación.
Era tan grande que me tapaba hasta las rodillas.
Bajé las escaleras, papeles de regalo seguían sobre la mesa o en el suelo de la sala. La bendita navidad, siempre había sido parte importante de mi vida y una de las fechas que más me gustaba celebrar. Además de regalos podía disfrutar de unas semanas de vacaciones, quizás por eso era mi festivo favorito junto a Año Nuevo.
—Ya estás despierta —escuché la voz de mi madre en cuanto entré a la cocina.
—Sí, demasiado extraño de mi parte —murmuré dejándome caer en la mesa que teníamos dentro.
—¿Quieres waffles? —preguntó mi madre con una sonrisa en el rostro.
—Por favor —dije con mis manos sobre mi abdomen. Mi estómago ya estaba gruñendo y eso que la noche anterior había comido como nunca antes. Delilah, eres un cerdo.
Después de unos minutos de preparación tenía frente a mí unos increíbles waffles, a los que le agregué un poco de miel, dándole el toque que los dejaba irresistibles.
—¿Cómo dormiste?
Levanté mi cabeza y tragué lo que estaba comiendo en ese momento, esbozando una sonrisa.
—Bien, aunque el maldito frío fue el culpable de que me despertara tan temprano —reí mirándola. —¿Y tú?
—Bien, a pesar de todo, fue una buena noche, ¿no lo crees?
—Totalmente —afirmé. —Superó mis expectativas —le di un bocado a mis waffles y volví a hablar luego de aclarar mi garganta. —Claro que eso se los debo a ustedes. Me imaginé una navidad completamente sola pero terminó siendo mejor de lo que esperé.
—Hay que recuperar esos meses perdidos, ¿no lo crees?
—Me deben muchas cosas entonces —comenté con aire de chiste, terminando los últimos pedazos de waffles que quedaban en mi plato.
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En la Oscuridad y la Luz
Teen FictionLa vida de una adolescente puede cambiar de la noche a la mañana, y ese es el caso de Delilah Schneider, quien después de la muerte de su hermano vuelve a vivir en la oscuridad: un infierno viviente. Todo en su vida cambia y termina por sí sola, vol...
