Capítulo Siete

2.1K 159 9
                                        

Debía admitir que las vueltas a casa se habían hecho mejores hace más o menos un mes, desde que Logan me traía a casa, solía pasar un rato conmigo antes de que llegaran los tutores, a excepción de los miércoles, donde él me hacía clases.

       Estaba agradecida de todos mis tutores, gracias a ellos mis calificaciones estaban más altas que nunca y los profesores dejaron de mirarme con lástima, al igual que las personas a mi alrededor. Aún existían personas que hablaban a mis espaldas, pero cada vez las miradas y la lástima era menos, lo que hacía que mis días fueran mucho mejor.

       Los últimos cuatro sábados los había pasado junto a Ellen, Logan, Neil y Jared. Tenían siempre las ideas más locas para pasar los sábados de diferentes maneras, muchas veces terminábamos mirando una película en mi casa, la cual todos adoraban porque vivía sola, Ellen y Neil decían que tenía suerte de no vivir con mis padres, pero ellos en realidad no sabían de lo que hablaban o de lo solitaria que me sentía.

       Pasamos el sábado en mi casa, miramos Titanic después de saber que Ellen nunca la había visto, lo que me pareció extraño porque todas las personas que conocía habían visto al menos una vez Titanic en su vida.

       Después de que todos se fueran Logan me ayudó a limpiar mi habitación, la que había quedado más desordenada de lo común.

       —Se cayó esto, ¿lo boto? —Logan me mostró el papel que mi padre me había dado hace un mes atrás, con su dirección y número.

       —No, pásamelo —le quité el papel y lo dejé sobre la cómoda.

       —¿No has visitado a tu padre?

       —No.

       —Deberías hacerlo.

       —Lo haré —afirmé. —Mañana.

       —¿Te sigues cortando?

       —¿Qué? —lo miré extrañada enarcando una ceja.

       —Te pregunté si te sigues cortando… —se encogió de hombros pasando su mano por su cabello.

       —No tiene nada que ver con el tema…

       Logan volvió a mirarme, esperando respuesta.

       —Sí.

       Hubo un momento de silencio, sólo pude escuchar un sonoro suspiro por parte de él.

       —Mañana por la mañana te llevaré a un centro donde podrán ayudarte y después te llevaré para que veas a tu padre, ¿te parece?

       —Logan, me estás tratando como si estuviese enferma y no lo estoy, puedo hacer todo sola.

       —¿Recuerdas que meses atrás dije que te ayudaría? —preguntó sin quitar su mirada de mí, llevé la mía hasta sus grandes ojos azules y asentí. —He estado buscando diferentes lugares de ayuda y encontré este hace unos días, fui a visitarlo y creo que es perfecto para ti.

       —¿Hiciste eso? —Logan asintió y le sonreí. —Gracias.

       —Tienes que aprender que esto significa tener amigos, cuidarse el uno al otro, ayudar y estar en las buenas y en las malas siempre. Prometí que te ayudaría y eso estoy haciendo, Delilah —y me dedicó una de sus grandes sonrisas que llegaba a sus ojos, haciendo que estos se achicaran de a poco. —Hoy me quedaré contigo, vine preparado y esta vez traje mi pijama.

       —Gracias. Por todo.

       —De nada. Mereces esto.

En la Oscuridad y la LuzHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora