Quedaba media hora para las siete y yo seguía en mi casa batallando con qué usar, ¿desde cuándo me importaba usar algo lindo para ir a cenar a alguna casa? Básicamente escogería una camiseta con un mensaje nerd y unas converses pero no quería usar eso para la cena con la familia Johnson, pero maldición ¿qué acaso no tenía nada más que ese tipo de ropa?
Me resigné y elegí cualquier cosa. Unos jeans gastados oscuros, una camiseta blanca y una chaqueta verde militar, y claro, como ya había dicho mis queridas converses haciendo juego con los jeans. Mi cabello estaba tomado en una cola y apenas me maquillé.
Mi padre me fue a dejar donde Logan, y llegué justo a tiempo. Detestaba llegar atrasada a algún lugar y por suerte mi padre era igual.
A las siete con dos minutos estaba afuera tocando el timbre. Me despedí de mi padre sacudiendo mi mano y lo vi marcharse.
—Delilah, querida, pasa —la madre de Logan me dio un cálido abrazo y me llevó al interior de la casa. —Logan está en su habitación.
—Gracias —sonreí y saludé al padre de Logan y a Francesca que se encontraban mirando televisión en la sala.
Subí las escaleras y toqué la puerta con mis nudillos hasta escuchar un “Pase” del otro lado.
—¡Delilah! No escuché el timbre —rió y se levantó de su cama, apagando la televisión. Se acercó a mí y me rodeó con sus brazos juntando nuestros labios en un tierno pero apasionado beso.
—¡Sorpresa! —exclamé al separarme de sus labios y él rió negando suavemente con su cabeza.
—La puerta abierta, chicos —dijo la madre al pasar por el pasillo y los dos asentimos divertidos. —De todas formas, la cena estará lista en cinco minutos, así que nada de distracciones.
—Mamá, por favor… —Logan se cubrió el rostro y su madre sonrió, desapareciendo por las espaciosas escaleras.
La familia de Logan era realmente agradable, muy lejos a lo que yo conocía de las personas en la escuela. Ya había cenado junto a ellos en otras ocasiones pero esta vez me sentía más relajada, más en casa y cómoda con cada charla. Eran muy graciosos, chistes iban y venían durante la cena y Logan se avergonzaba cuando su madre contaba anécdotas sobre su infancia.
—Madre, ¿acaso te pagan para avergonzarme? —preguntó y todos reímos.
—Sí, viene en el manual de buena madre —respondió ella mientras cortaba el pollo.
—Por cierto, está delicioso, Sra. Johnson —dije, y no mentía. Mi madre podía ser una increíble chef pero la madre de Logan no se quedaba atrás. Había cocinado un pollo demasiado delicioso, algo tenía el ajo que hacía todo muy sabroso.
—Gracias Delilah, la verdad es que tomé un curso de cocina hace unos meses.
—Solía ser un asco —dijo Logan y su madre lo fulminó. —Eh, ¿qué tal? ¿Te gusta que te avergüencen? —Logan sonrió y su madre rió poniendo los ojos en blanco —Lo encontré en el manual de buen hijo —le guiñó el ojo y las carcajadas siguieron.
Así fue el resto de la cena. Entre risas y pequeñas discusiones entre Logan y su hermana menor. Siempre, pero siempre eran discusiones sobre la música. El gusto musical de estos hermanos eran totalmente opuestos, no se parecía en nada a mi relación con Beau. La música era algo que nos mantenía unidos y debía agradecerle por haberme enseñado tan buenas bandas y canciones.
—¿Cómo puedes decir que los Backstreet Boys son un clásico? —preguntó Logan enfadado. —Eso no es un clásico. Los Beatles son un clásico, The Doors, The Smiths, pero ¿Backstreet Boys? Por dios Francesca, ¿qué acaso nunca escuchas los CD’s que te grabo?
—No, jamás —dijo ella orgullosa, llevándose una cucharada de helado a la boca.
—Son distintos tipos de clásicos —los interrumpí. Sus discusiones sobre la música terminaban realmente serias y no quería que fuera la ocasión. —Digo… los Backstreet Boys son un clásico en el tipo de boybands, en los 90 eran importantísimos —hablé mirando a Logan y luego a Francesca. —Pero The Smiths o Los Beatles son un clásico que llevan más de cuarenta años y nadie los olvida, todas las bandas aspiran a ser como ellos, son el clásico de los clásicos —les sonreí y ambos asintieron encogiéndose de hombros.
Perfecto, discusión terminada.
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En la Oscuridad y la Luz
Teen FictionLa vida de una adolescente puede cambiar de la noche a la mañana, y ese es el caso de Delilah Schneider, quien después de la muerte de su hermano vuelve a vivir en la oscuridad: un infierno viviente. Todo en su vida cambia y termina por sí sola, vol...
