Cenaron comida tailandesa de su restaurante favorito y brindaron con el champán. Luego, Alec le dio la mano a Magnus y le llevó al borde del edificio.
- Aún falta el postre. -Le dijo Alec al oído y él se estremeció.
- ¿Ese postre eres tú? -Preguntó Magnus con su habitual picardía.
- Puede... -Dijo Alec con una sonrisa mientras pensaba en el chocolate y las nubes.
Alexander rodeó a su novio por la cintura y apoyó la cara entre su hombro y su cuello.
- Mira los edificios. -Le dijo al brujo.
Este le hizo caso y de pronto las luces de cuatro edificios comenzaron a apagarse y a encenderse hasta que se formó una frase hecha con las luces. Alec la leyó en voz alta mientras que Magnus abría la boca totalmente asombrado:
- Te amo, Magnus Bane.
El brujo siguió contemplando el mural luminoso que había aparecido en medio de Nueva York hasta que las luces volvieron a su estado habitual.
Magnus giró hasta quedar entre los brazos de Alexander.
- Alec... Esto es... -Magnus no encontraba las palabras así que unió sus labios con los del nefilim.
- ¿Te ha gustado? -Preguntó este cuando se separaron. Aún estaban abrazados y apoyados en el muro de la azotea.
- Alexander, esto es lo más bonito que nadie ha hecho por mí en toda mi vida. Ha sido alucinante, pero... ¿cómo lo has hecho?
Alec sonrió y besó a Magnus en la nariz, provocándole una carcajada.
- Digamos que conozco a algunas personas. -Contestó con voz misteriosa.
- ¿Qué personas?
- Un mago nunca rebela sus trucos. -Susurró Alec divertido y fue bajando sus manos hasta llegar a los muslos del brujo y dejarlas ahí.
- ¿Se puede saber qué te pasa hoy? -Preguntó Magnus confuso.
- ¿A qué te refieres? -Alec estaba rozando la mejilla de Magnus con los labios.
- Te comportas de una manera que solo te había visto en mis fantasías. -Declaró Magnus.
- Con que fantasías, ¿eh? -Ronroneó Alec.
- Sí, pero primero quiero darte mi regalo. -Magnus sacó una cajita azul de su abrigo y se la dio a Alec. Este la abrió y su sonrisa aumentó creándole hoyuelos en las mejillas.
En la caja había un llavero redondo con la letra A grabada en dorado y rodeada de llamas azules y naranjas. El nefilim se dio cuenta de que Magnus había mezclado las chispas azules de su magia con el fuego del emblema Lightwood.
- Vaya Magnus... Es precioso. -Exclamó mirando la medalla.
- Ábrelo.
Fue ahí cuando el chico se dio cuenta de que el llavero tenía un botón en la parte de arriba y al pulsarlo, se abrió por la mitad dejando ver una foto. En esa foto estaban Alec, sonriendo a la cámara y Magnus besándole en la mejilla.
- Por el Ángel, me encanta, gracias.
Magnus sonrió y se acercó más a su novio. Comenzó a besarle en el cuello y él echó la cabeza a un lado soltando un gemido.
- Magnus... Quiero darte mi regalo... Vamos abajo. -Logró decir entre jadeos.
Bajaron corriendo y cuando llegaron al salón, Alec cogió la cajita y se la entregó al brujo.
Cuando este vio el brazalete con la inscripción, sintió su corazón dar un vuelco y miró a Alec.
- Madre mía, Alec, esto es... Te amo, te amo cada día más, mi nefilim.
Alec ya no pudo aguantar más y en pocos minutos le había quitado el abrigo y la chaqueta a Magnus mientras le llevaba al dormitorio.
Le dejó sobre la cama y mientras se quitaba la camisa, fue hasta la cómoda y cogió el cuenco con nubes y fondue.
Cuando volvió a la cama, la excitación era evidente en los felinos ojos del brujo.
Alec se subió a horcajadas a la altura de la cintura de Magnus y tras ponerse chocolate en los labios se inclinó para besarle.
- Supongo que este es el postre. -Dijo Magnus mientras lamía el chocolate de sus labios. Alec volvió a besarle y esta vez, Magnus lamió los labios del nefilim.
Alec sonrió, una sonrisa risueña y cogió una nube con chocolate.
- Dame la muñeca. -Ordenó Alec y el brujo obedeció, algo desorientado ya que siempre había sido él quien tenía el control.
El pequeño dibujó un corazón de chocolate en el interior de la muñeca de Magnus y después de inclinó para limpiarlo con besos.
Hizo lo mismo de nuevo pero esta vez en el cuello del mayor. Después en el abdomen y le quitó los vaqueros a Magnus.
- Alexander... -Gimió este cuando Alec le quitó chocolate de la cintura.
El cazador subió hasta estar cara a cara con Magnus y pudo ver el reflejo de sus propios ojos; su azul claro habitual había sido reemplazado por un tono tan oscuro que era casi negro.
El brujo rodeó a Alec con los brazos y le hizo agacharse para besar sus labios con urgencia. Mordió el labio del nefilim y cuando abrió la boca, el brujo adentró su lengua junto a la de Alec mientras le desabrochaba la cremallera del pantalón.
Cuando ya no había tela que les separase, Magnus intentó ponerse sobre su novio pero él no se lo permitió.
- Esta noche es para ti. -Susurró Alec.
A Magnus no le dio tiempo a procesar las palabras de su novio ni a pensar que se habían cambiado los papeles cuando sintió a Alexander como nunca lo había hecho.
Un jadeo escapó de Magnus antes de que los suaves labios de Alexander se apoderasen de los suyos una vez más.
Magnus estaba agarrando a Alec por la cintura con una mano y con la otra estrujaba las sábanas. De sus dedos salían chispas azules y sus ojos brillaban en la penumbra.
El brujo podía tener mucha experiencia en muchas cosas, pero lo que el cazador de sombras le estaba haciendo sentir no tenía comparación con nada.
Alec comenzó a morder a Magnus en el cuello y hizo que gimiera; Magnus sentía que iba a desfallecer en brazos del nefilim.
Alec y Magnus terminaron juntos y el cazador se acostó al lado del brujo.
- ¿Qué tal? -Preguntó al rato el de ojos azules.
- Nunca dejas de sorprenderme, Alec. Sin duda has hecho que este haya sido el mejor San Valentín de mi vida. -Admitió el brujo.
- Pues sí que te ha gustado el brazalete. -Bromeó Alexander con las mejillas rojas.
- El mejor regalo de esta noche has sido tú, garbancito. -Magnus le rodeó con los brazos y le dio un sonoro beso en la mejilla.
Ambos se durmieron esa noche abrazados y con una sonrisa en sus labios.
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MALEC
FanfictionHistoria del Gran Brujo de Brooklyn, Magnus Bane y su Nefilim, Alexander Lightwood. Aquí inventaré capítulos en los que se demuestra el amor que siente Magnus, (a su manera) y dónde intentaré que Alec venza su timidez en lo respectivo a su relación...
