Cuando La Clave le llamó de urgencia, Magnus Bane no habría podido imaginar el motivo de la reunión. Estaban en el parque dando un paseo cuando le llegó el aviso y Alec decidió acompañarle.
Cuando llegaron a Idris fueron a la sala del Consejo que en ese momento sólo estaba ocupada por la Cónsul, Rafael Santiago y... Sentado en los primeros asientos de la sala había un pálido niño de unos cuatro años, y, a su lado, Rafael sostenía un bebé azul envuelto en una manta; un bebé brujo.
- ¿Qué pasa aquí? -Quiso saber Magnus.
Alec estaba tan sorprendido como confundido y se dedicaba a mirar a los pequeños.
- Magnus. -Saludó Jia Penhallow y miró al nefilim. -No pensé que vendrías acompañado.
- Es mi marido, si me incumbe a mí, a él también. -Aseguró el brujo y Alec se sorprendió de la firmeza de sus palabras.
- Muy bien. -Concedió la mujer y dirigió la mirada a los niños para luego volver a mirar a Magnus y Alec. -Te he llamado por un importante asunto, y ese asunto son estos niños. Les hemos encontrado cerca del territorio de las hadas pero ellas aseguran no tener nada que ver, lo más seguro es que sus padres les hayan abandonado. Obviamente el pequeño es brujo y el otro es nefilim. -Explicó la mujer.
Alec ya se había recuperado del asombro y se encontraba junto a Magnus con expresión seria.
- De acuerdo, pero sigo sin comprender exactamente qué pretendes que haga, Jia, y, -Miró a Rafael. -No te ofendas, querido, pero, ¿qué haces aquí? -El vampiro le miró con fastidio.
- Rafael, al igual que tú, está aquí para representar a los subterráneos. No hemos llamado a la corte seelie por la gran probabilidad de que estén implicados y los licántropos se han negado a tener participación en esto.
Magnus asintió, esperando a que la Cónsul explicara qué era lo que quería exactamente que hicieran. Pero fue Alec quien habló.
- Y, ¿qué se supone que tenemos que hacer? -Jia le miró antes de hablar.
- Debemos decidir qué hacer con estos niños. En Idris no hay orfanatos y son demasiado pequeños para mandarles a la Academia.
Alec se acercó a Rafael y miró al pequeño niño que sostenía en sus brazos. Un instinto que no sabía que tenía le hizo extender los brazos y coger al pequeño. Su expresión se suavizó y le miró con gran ternura y algo que parecía anhelo. Magnus se había quedado embobado al verle y el corazón le había empezado a latir de forma frenética.
- ¿Magnus...? -Le llamó Jia y se dio cuenta de que había desconectado totalmente al ver aquella imagen. Se asustó al ver lo feliz que le hacía la probabilidad de que pudiera ser real.
- ¿Podrías repetirlo? -Pidió forzándose y apartar la vista de Alec, que seguía con el pequeño brujo en brazos, este se había despertado y estaba tirándole suavemente del pelo al nefilim con sus manitas azules.
Rafael suspiró y dio unos cuantos pasos hasta ellos con expresión que daba a entender que desearía estar en cualquier sitio (incluso en Edom) en vez de ahí.
- La solución más viable sería buscarles una familia, alguien que quiera adoptarles. -Dijo el vampiro.
- Es lo que yo había pensado pero ambos debéis estar de acuerdo, Magnus, ¿qué opinas tú?
Magnus asintió como acto reflejo, en realidad había vuelto a dejar de escuchar y sólo había oído la parte de adoptar.
Inmediatamente su mirada había ido a Alec y vio que, desde el otro lado de la sala, este le estaba mirando. El niño nefilim se había levantado y acercado a Alexander y le estaba tirando del pantalón para llamar su atención.
El de ojos azules miró al niño sonriendo y le dijo algo que hizo que el niño saltara con alegría. Volvió a mirar a Magnus, a esos ojos felinos que brillaban con tanta intensidad en ese momento. Pero la voz de Rafael hizo que dejaran de mirarse
- ...¿ésta otra idea te parece mejor? -Preguntó a Magnus el vampiro.
- Sí, sí, es fantástico. -Murmuró sin atender mientras volvía la vista hacía él.
- Te dije que no estaba escuchando. -Gruñó Rafael en dirección a Jia.
Magnus salió del trance y trató de centrarse.
- Sí estoy...
- ¿A sí? Acabas de decir que ofrecer a los niños como sacrificio a Asmodeus es fantástico. -Magnus abrió los ojos sorprendido y Rafael siguió hablando antes de que pudiera decir nada. -Así que deja de pensar en las cosas sumamente pervertidas que vas a hacerle a tu niño ángel cuando volváis a casa y presta atención.
- No estaba pensando... -Fue a decir Magnus pero Rafael volvió a interrumpirle.
- Me dan igual las formas de tirarte a tu marido que estés imaginando, solo contesta.
- Que no estaba pensando en eso... -Empezó a decir Magnus molesto cuando Alec se acercó a ellos algo sonrojado pero con el rostro impasible.
- Rafael, déjalo ya. -Exclamó el nefilim con enfado. -¿Podría hablar un momento a solas con Magnus? -Pidió Alec mirando a la Cónsul.
Esta asintió y cogió al bebé brujo de brazos de Alec para que este pudiera salir.
El nefilim tiró de Magnus hasta que estuvieron fuera de la sala. Magnus miraba al suelo, evitando la mirada de Alec. El de ojos azules se dio cuenta de que le pasaba algo y se acercó a él. Le levantó la cara con delicadeza y le dio un pequeño beso en los labios. Después, le miró con dulzura.
- ¿Estás bien? -Preguntó Alec.
- Sí... -Magnus pensó que no podía decírselo, no podía decirle lo mucho que ansiaba formar una familia junto a él antes de asegurarse de que él también lo quería. -Solo estoy cansado.
Alec se dio cuenta de que era mentira y se preocupó.
- Magnus...
- Tranquilo, no pasa nada. -Magnus levantó la vista y fingió sonreir.
Y entonces Alec se dio cuenta. Supo lo que le pasaba a su marido. Supo que debía decirle lo que quería.
Recordó la expresión del brujo al verle junto a los niños y recordó la promesa que le había hecho tiempo atrás. "Algún día, tú y yo, formaremos una familia."
- Magnus... ¿recuerdas cuando dijiste que formariamos una familia? -Susurró.
- Sí, claro que me acuerdo, ¿por...? -Preguntó Magnus mirándole confundido.
- Esos niños necesitan una familia que les críe, ¿y si... Y si les adoptamos?
El asombro se reflejó de inmediato en su rostro y sus ojos perdieron el glamour por la impresión. Se quedó mirando al nefilim durante varios segundos, tratando de asimilar lo que había dicho.
- ¿Lo... Lo dices enserio? -Preguntó intentando controlar el temblor en su voz.
- Claro que lo digo enserio. -Afirmó Alec y le cogió las manos con las suyas. -Quiero esto, quiero que demos este paso juntos, quiero que podamos criar a esos dos niños y seamos una familia... Si tú también quieres. -Confesó Alec y le sonrió a Magnus, que aún seguía un poco pasmado. Se acercó más al nefilim y le rodeó la cintura con los brazos.
- Quiero, por supuesto que quiero, mi amor. -Aseguró sonriendo y le dio un beso lento transmitiéndole lo feliz que estaba de que él hubiese sido esa persona con la que, a pesar de su larga vida, siguiera haciendo cosas que antes no se había atrevido a hacer.
¡He vuelto! *huye para que no la maten*. Sé que hace mucho que no actualizo y lo siento, no tenía inspiración ni tiempo.😢
Tengo que decir que el próximo capítulo será en teoría el último, aunque de vez en cuando publicaré one shots bastante random.
Bueno, termino con dos preguntas:
1) Os ha gustado el cap??
2) ¿Quién está histéric@ porque empieza la 2b de Shadowhunters en dos días!?💜💜💜
ESTÁS LEYENDO
MALEC
Fiksi PenggemarHistoria del Gran Brujo de Brooklyn, Magnus Bane y su Nefilim, Alexander Lightwood. Aquí inventaré capítulos en los que se demuestra el amor que siente Magnus, (a su manera) y dónde intentaré que Alec venza su timidez en lo respectivo a su relación...
