–Te pidió que la soltaras.
Su voz era fría como el hielo y era tan profunda que no necesitó alzar la voz para que mi desagradable acompañante lo escuchara, en seguida se detuvo y se giró hacia él sin soltarme.
–¿Y quién eres tú? –dijo él algo soberbio, pero cauteloso.
–La chica viene conmigo ¿Necesitas algo más? –respondió mi salvador cruzando los brazos de manera desafiante.
Con el alcohol en mi cerebro, la mala luz, y la situación en la que estaba no pude ver bien como era, solo alcancé a notar que era bastante alto y fornido, y andaba con camisa clara y jeans. A pesar de su mentira, procure no tener ninguna reacción, solo quería que el chico que me tenía agarrada se fuera. Sin mencionar que aún sin conocer al tipo nuevo, podía ver que estaba conteniendo su rabia.
Al parecer dio resultado, porque levantó las manos despreocupadamente, liberándome al fin de su agarre y se encogió de hombros.
–Tranquilo amigo, no quiero problemas –contestó el hombre y se fue.
Yo me acomodé el vestido nerviosamente, pero aliviada de que al fin se haya ido. Respiré un par de veces para intentar dejar pasar la adrenalina y miré a quién me había ayudado.
–Muchas gracias –dije sincera, y entonces lo vi.
Tenía el cabello hasta la mitad de la oreja, del largo suficiente para que se le alcanzaran a formar unas ondas. Al parecer era castaño, pero no podía estar segura con esa luz. Su mandíbula era cuadrada y su nariz recta. Levaba una barba incipiente de dos días que le hacía ver muy varonil. Tenía una espalda un poco ancha, sin ser exagerado, y bajo su camisa se marcaban sutilmente los músculos de su pecho y sus brazos, sus pestañas eran largas y tenía los ojos oscuros, aunque de nuevo, la luz me traicionaba ahí dentro así que no podía estar segura del color. Lo que sí podía asegurar, es que era hermoso. Apretó los labios antes de responder. No estoy segura si era una sonrisa contenida o una mueca de desagrado.
–No hay de qué– Se pasó una mano por el cabello y con ese simple movimiento me hipnotizó– la verdad es que te estaba observando hace un rato y cuando llegó ese tipo pude ver que estabas incómoda.
Sentí como toda mi sangre se concentraba en mis mejillas y recé porque no lo notara. Creo que no tuve mucho éxito, ya que su mueca pasó a ser una sonrisa en toda su regla, pero honestamente, me dio igual que se riera de mí, mientras pudiera ver esa sonrisa. Dios como alguien podía ser tan bello, no es justo.
–Creo que no acostumbras venir a estos lugares –dijo cauteloso. No sabía cómo tomarme ese comentario ¿Estaba insinuando que él siempre venía y no me había visto antes o que mi intento de bailar y cantar fue tan ridículo que pudo ver que no solía hacerlo?– Me refiero a que no pareces el tipo de chica que sale todos los viernes por la noche, creo que tienes otros intereses, ¿Me equivoco?
Su voz era tan profunda y llenadora que tenía que hacer un esfuerzo en concentrarme en contestarle y en no quedarme mirándolo como idiota esperando que volviera a hablar.
–No, estás en lo correcto. Este no es mi hábitat natural –respondí intentando parecer graciosa.
Él asintió.
–Lo supuse, creo que tenemos un radar–¿Un radar? ¿De qué estaba hablando? En realidad, no importaba, mientras siguiera hablando–. La gente como nosotros, que odia este tipo de lugares identifica a los de su tipo cuando se ve obligado a venir.
¿Acababa de insinuar que yo era de su tipo? ¿Yo? ¿Siquiera me había visto? Este tipo podría tener a cualquier mujer en este pub solo con preguntarle la hora ¿y dijo que yo era de su tipo? Creo que había bebido muy rápido.
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Maldito destino
RomanceMailen es una chica que ha pasado por momentos difíciles, y está dispuesta a hacer cualquier cosa para que su pasado permanezca en secreto. Sin embargo, el destino tiene preparado para ella un camino lleno de baches y de sorpresas que le harán todo...
