Capitulo 26: Enamorado de ti.

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Estaba recostada en la cama estudiando para los exámenes que se acercaban a pasos agigantados, tenía mucho que estudiar y con todo lo que estaba sucediendo apenas había tenido tiempo de tomar los libros. Lily, sin embargo, se había juntado con Bernard a estudiar en la biblioteca. Bernard me caía bien, se notaba que era un buen chico, pero me estaba quitando a mi compañera de estudios y eso me hacía odiarlo un poco. Apenas un poco.

Mi celular vibró en mi mesita de noche desviando mi atención de los libros. Me estaba llamando un número desconocido ¿Quién sería a esa hora? Ya iban a ser las nueve de la noche.

–¿Diga? –contesté.

–Eh... ¿Qué hay Mailen? –dijo una voz masculina al otro de la línea que no supe reconocer.

–¿Quién es?

–Ya me conoces, soy James –respondió la voz al teléfono y luego de un momento de silencio en el que no dije nada, volvió a hablar– El amigo de Thomas, del pub.

–Ah... Eres el amigo ebrio –dije recordando y en seguida me tapé la boca con la mano, arrepentida de haberlo llamado así, pero él se río en respuesta.

–Es gracioso que lo menciones...Verás, sé que no es hora para llamarte, y que probablemente estás muy ocupada, pero... –titubeó un segundo y yo fruncí el ceño al teléfono confundida– Bueno, creo que deberías venir a mi departamento.

–¿Disculpa?

–Verás, estoy con Thomas, y no está en su mejor estado, es decir, ha tenido días mejores, si sabes a lo que me refiero –continuó algo inseguro.

–Vas a tener que ser más claro –No estaba entendiendo absolutamente nada de esa conversación.

–Thomas esta ebrio preguntando por ti.

Alcé las cejas y mi mandíbula cayó incrédula ¿Qué fue lo que dijo? ¿Thomas? ¿Ebrio? No podía imaginármelo... ¿Preguntando por mí? Una intrusa luz de curiosidad se encendió en mi cerebro, incitándome a que fuera a por él y lo viera con mis propios ojos ¿Qué tipo de ebrio sería Thomas? ¿Gracioso? ¿Somnoliento? ¿Extremadamente cariñoso? En seguida me detuve. Probablemente esto era una pésima idea.

–Ehm... No creo que sea una buena idea –respondí luego de un rato.

–Por favor, Mailen. Créeme que no te lo pediría si no fuera extremadamente necesario. Necesito ir a trabajar ahora y el chico llegó aquí con sus penas de amor y sus dramas colegiales y no pude hacer más que invitarlo a un whisky –Comenzó a excusarse rápidamente–. Pensé que quedaría en eso, conoces a Thomas, es muy responsable para excederse con los tragos, nunca lo hace, pero hoy lo hizo y esta terriblemente cargoso y yo debo salir en 20 minutos –Se detuvo a tomar aire. Realmente quería que fuera–. Por favor, sólo te pido que lo lleves a su casa, nada más. Seguro se dormirá entonces –dijo finalmente más tranquilo.

Cerré el libro en mi regazo y me mordí el labio mientras o pensaba un segundo ¿Podía ir? Es decir, sí que podía, pero ¿Debía? Bueno, su amigo ya no podía cuidar más de él... ¿Y si le pasaba algo? Thomas siempre había cuidado tanto de mí, quizás esta era mi oportunidad para devolverle la mano... ¡No! Basta, Mailen ¿En qué universo era esto una buena idea? Me estaba volviendo loca, la Mailen de antes ni siquiera lo hubiera pensado, simplemente no hubiera ido. Pero me necesitaba ¿Cómo iba a abandonarlo así?

Suspiré exasperada.

–Está bien.

–¡Genial! –exclamó aliviado James al otro lado de la línea.

Maldito destinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora