Escuchaba un zumbido en mis oídos y algo que sonaba como un lento aleteo.
–Creo que está volviendo –Escuché una voz femenina decir a mi lado, se sentía como si estuviera emergiendo del agua, supuse que era Lily.
Sentía la cabeza muy liviana y el cuerpo agarrotado. Abrí los ojos de a poco tratando de acostumbrarme a la luz. Apenas notaba sus sombras alrededor, pero sabía que eran Lily y Thomas. Lily por su voz, y Thomas por su aroma, como una mezcla de canela y un toque cítrico, acogedor y varonil. Era inconfundible.
Me costó un mundo, pero finalmente pude enfocar la vista en su rostro. Tenía el ceño fruncido y ojos preocupados. Lily me echaba aire con una carpeta a mi lado. Estábamos todos en el suelo pero no lograba recordar por qué.
–Hey ¿Cómo te sientes? -preguntó Thomas con una suave y aterciopelada voz que lo único que hizo fue lograr que me entraran ganas de acurrucarme aún más entre sus brazos.
¿Por qué estaba entre sus brazos?
–Estoy bien -contesté y sólo entonces me di cuenta de lo seca que tenía la boca.
Mi voz apenas se escuchó. Intenté incorporarme, pero sus fuertes brazos me detuvieron.
–Tómatelo con calma, estuviste desmayada un buen rato –dijo él.
–¿Desma...? ¿Qué sucedió? –pregunté confusa.
Lily y Thomas se lanzaron una mirada cautelosa y luego volvieron a fijarse en mí.
–¿De dónde conoces a Mark Lane? –preguntó Thomas cuidadosamente, sin apartar sus intensos ojos de los míos.
Entonces todo volvió a mí como si de un relámpago se tratara. Mark realmente había estado aquí, se había atrevido a insinuar que estudiaba aquí. Eso no podía ser posible ¿Verdad?
–Yo... –balbuceé e hice una pausa. No podía hablar de esto, no estaba lista– ¿Tienes agua?
Thomas apretó los labios en una fina línea en un gesto de frustración y Lily rebuscó entre sus cosas hasta que sacó una botella de agua. Bebí casi hasta la mitad.
–Creo que te ha bajado la presión–insinuó Lily.
–Sí, a veces me pasa –respondí con la mente en otra parte, y evitando los ojos inquisitivos de Thomas–. Quizás deberíamos ir al cuarto –agregué y él comenzó a negar con la cabeza.
–No, tú no te vas de aquí hasta que me digas qué está pasando –sentenció con voz grave. Su cuerpo estaba tenso, como si notara peligro y todos sus sentidos estuvieran alerta. Pero... no tenía cómo saber el tipo de peligro que Mark significaba ¿no?
–No es nada, en serio, sólo una baja de presión. La próxima vez procuraré desayunar antes de...
–Basta, Mailen. Tú conoces a ese chico, la pregunta es de dónde –insistió perdiendo la paciencia.
Miré a Lily suplicante, pero ella también parecía querer saber. Dios, por favor ¿No podía volver a desmayarme? No podía hablar de esto, simplemente no podía, menos frente a Thomas. Tenía que buscar la manera de escapar.
–Era... Un compañero de la escuela–respondí frunciendo el ceño sin mirar a ninguno de los dos.
Al menos eso no era una mentira, pero ni rasguñaba la verdad. Thomas suspiró exasperado. Se daba cuenta que no estaba dispuesta a decir nada.
–¿Eran amigos? ¿Novios? –insistió y yo cerré los ojos con fuerza. No quería estar ahí, sólo quería irme. Subí mis rodillas para apoyar mis codos sobre ellas y tapar mi rostro con mis manos–¿Él te hizo algo, Mailen? Por todos los cielos, sólo respóndeme–Contenía su rabia, se notaba en la tensión de su mandíbula y la vena de su sien que comenzaba a aparecer, pero mantenía la voz a un volumen adecuado, ya que veía que yo no estaba del todo bien.
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Maldito destino
RomanceMailen es una chica que ha pasado por momentos difíciles, y está dispuesta a hacer cualquier cosa para que su pasado permanezca en secreto. Sin embargo, el destino tiene preparado para ella un camino lleno de baches y de sorpresas que le harán todo...
