Nos quedamos recostados sobre sus sábanas. Él estaba boca abajo, descansando por el intenso encuentro del que íbamos saliendo. Estaba adormilado, pero despierto. Lo sabía porque cuando comencé a acariciar su espalda suavemente una deliciosa sonrisa apareció en su rostro.
–Está usted muy inquieta, Señorita Green –murmuró.
–Es que tengo hambre –contesté sonriendo–. No me dejaste terminar de comer.
Él abrió los ojos y me miraba cómplice.
–¿Yo no la dejé terminar? Hmm... Que yo recuerde usted me pidió que le hiciera el amor, yo sólo cumplí con mi deber.
–¿Tu deber? –pregunté divertida y él rió.
Se incorporó y plantó un rápido beso en mis labios.
–Mi deber como humilde servidor.
Reí ante su respuesta mientras él se levantaba rápidamente a la cocina, dejándome algo confundida, para volver momentos después con una bandeja y nuestros platos de sushi sin terminar. Tomó mi copa de vino y me la alcanzó mientras yo me incorporaba sobre la cama envuelta en sus sábanas y con el cabello todo desordenado. Qué pinta debía tener.
Él alzó su copa.
–Salud –dijo llevándosela a los labios, saboreando el Sauvignon Blanc tentadoramente.
Yo lo imité.
–Salud.
Luego de beber un sorbo, me llevé un roll a la boca y él me observó con un dejo de gracia mientras intentaba masticarlo dignamente, pero era demasiado grande.
–Hermosa –observó.
–Te odio –dije con la boca llena.
–Eso no es cierto –respondió atrapando un roll entre sus palitos con gran habilidad.
Terminé de tragar y me quedé mirándolo.
–Así que sí recuerdas esa noche –comenté finalmente.
Él asintió.
–Con todo detalle, y no me arrepiento de lo que dije, es la verdad –Sus ojos se encontraron con los míos, chocolate fundido–. Yo te amo.
Me paralicé en mi lugar.
–No necesitas decir nada. Te daré todo el tiempo que quieras, pero no me alejes de ti. No me voy a ningún lado, sin importar lo que haya sucedido en el pasado –Añadió sin dejar de mirarme.
Bajé la vista algo embriagada con sus palabras.
–No quiero alejarte –confesé–. Sólo que... no esperaba que lo supieras.
–No pensabas decírmelo tampoco –Me rebatió.
–No.
–En ese caso hasta es conveniente que me haya enterado por otro lado, de otro modo nunca lo habría sabido. Quiero que te metas en esa cabeza que no pienso apartarme, no importa lo que pase. Voy en serio.
Tragué en seco
¿Va en serio? ¿A qué se refería?
–No quiero que pierdas tu trabajo –admití, cambiando la dirección de la conversación–. Quiero que lo conserves. No quiero ser el motivo que te despidan.
–No me van a despedir –me tranquilizó–. Sólo hay que dejar que corra agua bajo el puente, ya pasó lo peor. Mark no ha vuelto a aparecer, escuché que está faltando a más asignaturas.
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Maldito destino
RomanceMailen es una chica que ha pasado por momentos difíciles, y está dispuesta a hacer cualquier cosa para que su pasado permanezca en secreto. Sin embargo, el destino tiene preparado para ella un camino lleno de baches y de sorpresas que le harán todo...
