Capitulo 4: Descubierta.

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Me volví a agachar rápidamente. Esto no podía estar pasando, tenía que ser una broma. Una broma de muy mal gusto. Me asomé para asegurarme de que era él. Por suerte aún no me había visto. Seguía concentrado en conectar su portátil al proyector del salón. Esta vez tenía pantalones de tela color caqui y una camisa celeste con los primeros dos botones desabrochados. Su cabello estaba perfectamente desordenado y usaba lentes, lo que le daba un aspecto irresistible.

Era mucho más guapo de lo que recordaba.

–Lily, acabo de recordar que tengo que ir a trabajar ahora –mentí rápidamente.

No podía quedarme ahí. Lily me miró confundida.

–¿Ahora? ¿No te arreglaron los turnos respecto a tu horario? –susurró.

No tenía tiempo para esto, debía escapar.

–Olvidé hacerlo. Adiós –dije dejándola aún más confundida.

Tomé mis cosas y me levanté. Casi corrí hasta la puerta evitando que me viera el rostro.

–¡Hey! –Mierda–. La clase ya comenzó.

Su voz era autoritaria y profunda, totalmente distinta a la que usaba conmigo la noche que nos conocimos. Me quedé petrificada con la mano sobre la manilla de la puerta. Podía sentir todas las miradas sobre mi nuca, pero no era capaz de voltearme. Una gota de sudor frío corrió por mi espalda.

–Te estoy hablando, vuelve a tu asiento –Sonaba enfadado.

Mi mano empezó a deslizarse de la manilla mientras me daba ánimos para voltearme. Ya no podía escapar, haría las cosas todavía más complicadas. Lancé una rápida plegaria mental y me volteé lentamente.

Sus ojos se abrieron como platos en cuanto me vio. Su rostro pasó del desconcierto a la ira en un segundo. Apretó fuertemente su mandíbula y luego de unos segundos que parecieron horas volvió a hablar.

–Siéntate –ordenó.

Su voz era fría como el hielo, sus dientes apretados. Casi pude sentir como congelaba todo el lugar. Sentí un nudo en la garganta.

No podía creer que esto estuviera sucediendo. Caminé lentamente de vuelta hacia mi puesto sintiendo su mirada sobre mí durante todo el camino. Había un silencio sepulcral en el salón. Cuando me senté, Thomas tenía las manos en sus bolsillos y estaba tenso. Se notaba en su postura. Me lanzó una mirada rápida, luego se volteó hacia el pizarrón sin decir nada. Estaba nervioso. Apoyó sus manos sobre su escritorio haciendo que los músculos de su espalda se marcaran bajo su camisa. En el salón no volaba una mosca. Podía ver que estaba a punto de explotar.

–Vaya manera de cagarla, Green –Me susurró Lily sin que nadie más escuchara.

Sé que lo decía en broma, pero no estaba de humor.

Thomas cerró el portátil en un rápido movimiento y se giró hacia la clase. Se apoyó en su escritorio y cruzó los brazos. Si no te fijabas hasta parecía una posición relajada, pero por la tensión de su mandíbula podía notar que hervía de rabia.

–Cambié de idea, esta clase la usaremos para algo más didáctico. Nos conoceremos un poco, quiero que cada uno me cuente un poco de sí mismo –dijo y me miró nuevamente con sus ojos gélidos–. Partiendo por usted señorita "tengo cosas más importantes que hacer" ¿Qué nos puede contar de su verdadero yo?

Volví a sentir todos los ojos sobre mí y miré mis manos avergonzada ¿Quería dejarme en evidencia? ¿Por qué hacía esto? Si solo me hubiera dejado ir... Ahora tenía que hacer algo, todo el mundo esperaba mi respuesta, pero lo que más me preocupaba era lo que él esperaba. Quería vengarse de que le haya mentido... Quizás también de que lo haya dejado.

Maldito destinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora