Capitulo 18: La verdad.

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POV Thomas

Me sentía un poco mal por ponerla en esta situación, pero debía confesar, me moría de curiosidad por conocer a su familia. Estaba un poco nervioso, debido a la situación en la que nos encontrábamos. No era la forma correcta de conocer a mis sue... ¡Alto ahí, Thomas! ¿Mis suegros? Reflexioné un poco sobre esa palabra. Significaba una relación ¿Era esto una relación? Deseaba que así lo fuera, a pesar de todo lo que eso conllevaba.

Esta chica había vuelto patas arriba todo mi perfecto universo. Hasta ahora toda mi vida se había tratado de cumplir con mis responsabilidades, de poder mejorar como profesional, pero nunca me preocupó el hecho de encontrar a alguien especial. A veces pensaba que eso simplemente no era para mí. Mis únicos momentos de esparcimiento los pasaba con James.

James era un caso perdido, un tiro al aire. Una novia distinta cada mes, un corazón roto más para su colección. Yo le advertía que no era forma de vivir, pero bueno, quién era yo para decirle qué hacer, tampoco era como si tuviera una vida perfecta.

Eso era con respecto a su vida amorosa, pero James era muy profesional en su trabajo. Nunca fue muy bueno en los estudios, pero se consiguió un empleo con un familiar que trabajaba como detective privado y necesitaba un fotógrafo. No necesitaba que sacara maravillosas fotos, sólo que supiera como usar una cámara y tuviera las agallas para seguir a alguien o entrar a recintos privados sin autorización y sin ser visto. James era imprudente y temerario, y bueno, tenía la inteligencia suficiente para presionar el disparador de la cámara ¿Qué mejor?

Ese era James, vividor, aprovechador de oportunidades, pero alegre y buen amigo, a fin de cuentas.

Fue a él a quién acudí cuando supe que había algo extraño entre Mark y Mailen. Él me ayudaría a investigar quién era este chico y qué le había hecho a la mujer que me estaba volviendo loco lentamente. James acudió a todos sus contactos, pero no logró encontrar nada acerca de él. Ningún antecedente penal, sólo que se había cambiado de escuela y que entró a rehabilitación, pero eso último yo ya lo sabía. Nada que me diera una pista contundente de que fue lo que pasó entre ambos. Eso me frustraba mucho. No podía conseguir la información necesaria y ella no me decía nada.

Cuando la encerró en aquel cuarto y escuché su desesperado grito, sentí el piso temblar bajo mis pies. Lo hubiera matado. Si hubiera podido, lo hubiera matado para que no pudiera volver a acercarse a ella jamás.

Tuve miedo, mucho miedo. Escucharla gritar así, saber que estaba con él ahí ¿Y si estaba intentando abusar de ella? Impacté la puerta con todo mi cuerpo, mientras mis alumnos me miraban como si me hubiera vuelto loco. Ya tendría que pagar las consecuencias de esto, pensé, pero en ese minuto sólo quería entrar y cortarle las bolas a ese desgraciado. No sabía qué esperar una vez que entrara, solo sabía que no podía esperar más. Entré y lo vi en el suelo sangrando y lloriqueando ¿Dónde está ella? Pensé desesperado. Entonces la vi, asustada en un rincón, pero bien. Ella estaba bien. La atrapé entre mis brazos, deseando no tener que soltarla nunca más.

Suspiré. Ahora, tomado de su mano, todo era distinto. Esa noche habíamos aceptado el hecho de que estábamos locos el uno por el otro, en contra de toda lógica. Era una noche que quedaría grabada en mi memoria para siempre.

Ella me llevaba de la mano por las calles de su barrio, a su casa ¿Era esto una buena idea? No quería que tuviera que arriesgarse a pasar la noche en mi auto en medio de la carretera, primero porque era muy peligroso, y segundo porque no sé si habría sido capaz de controlarme de haber dormido con ella en el auto, y quería que nuestra primera noche juntos fuera perfecta. Tampoco quería que tuviera que tomar un taxi a estas horas, no era seguro. No sabía si era una buena idea o no, sólo sabía que era nuestra mejor opción.

Maldito destinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora