Lily abrió los ojos como plato y se llevó la mano a la boca para ahogar un jadeo. Yo no podía mirarla, no quería ver esa ya conocida expresión de lástima en sus ojos.
No estaba llorando, para mi sorpresa. Estaba muy ensimismada en recuerdos que había evitado durante estos últimos dos años a toda costa. Hoy volvían a salir a la luz, hoy volvían a ser reales, y en mi cerebro no quedaba espacio para las lágrimas.
Estaba en una especie de trance, intentando aceptar que fue real, que sí sucedió, y que hiciera lo que hiciera, no lo podría borrar de mi pasado.
–¿Estuviste...? –preguntó incrédula, sin ser capaz de terminar la pregunta.
Yo asentí. Mi rostro no debía tener ninguna expresión, y mis ojos estaban vacíos, ya que mi mente estaba en otra parte. Ya había comenzado, tenía que terminar.
–En cuanto me di cuenta, un miedo terrible se apoderó de mí. Vi todo mi futuro hacerse añicos frente a mis ojos. Me hice un test para confirmarlo, y cuando vi que estaba en lo cierto, lloré desconsoladamente en el baño, sola.
>>Tenía a un ser vivo creciendo dentro mío. A pesar de todo el miedo que sentía, algo en mi corazón me decía que al menos el bebé sería amado, porque ¿Cómo no iba a serlo? Mark y yo éramos la pareja perfecta. O al menos eso creía.
>>Le mandé un mensaje de texto diciendo que tenía que hablar con él urgentemente y él me respondió, extrañamente cortante, que no podía en ese minuto. Pero yo no estaba dispuesta a esperar. Necesitaba verlo, así que fui a su casa de todas maneras.
>>Cuando llegué a su casa, el auto de su madre no estaba. La puerta estaba abierta, sin cerrojo, por lo que simplemente entré. Esa fue la primera vez que me di cuenta del desorden que había ahí y de las botellas tiradas. Aunque me llamó la atención, tenía otras cosas en la mente. Cuando subí, encontré a Mark recostado en su cama, con los ojos cerrados, boca arriba. No pareció notar que yo estaba ahí.
>>–¿Dónde estabas? –le pregunté, ya que no había hablado con él en todo el día.
>>Él se sobresaltó cuando escuchó mi voz y me miró con un gesto de disgusto.
>>–Te dije que no vinieras–dijo molesto.
>>Él nunca me contestaba así.
>>–Es urgente –respondí, y se incorporó sobre la cama. Tenía el cabello revuelto y marcadas ojeras bajo sus ojos, su rostro estaba algo irritado–¿Qué sucedió? –pregunté pensando que tal vez había estado llorando.
>>–Nada, sólo salí a encontrarme con unos amigos de la infancia –dijo esquivo, sin mirarme.
>>Yo ya no podía seguir aguantando la noticia dentro de mí, así que, sin pensarlo en absoluto, sin preparar el camino, lo solté:
>>–Estoy embarazada.
>>Él al principio no tuvo ninguna reacción. Incluso pensé que no me había escuchado, pero entonces soltó una cruel risotada que me heló el corazón.
>>–Estás bromeando, princesa ¿No es cierto? –dijo entre risas y se levantó de la cama, yo me encogí un poco.
>>–Jamás bromearía con algo así –respondí seria.
>>Entonces algo que nunca hubiera esperado que sucediera, sucedió. Aún no había dejado de reír cuando con un sólo rápido movimiento me dio vuelta la cara de una bofetada. Yo no podía creerlo, me quedé inmóvil, con la cara hacia el lado y mis manos sobre mi mejilla, aliviando el picor. Era imposible. No quería aceptar que realmente me había golpeado, él no era así.
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Maldito destino
RomanceMailen es una chica que ha pasado por momentos difíciles, y está dispuesta a hacer cualquier cosa para que su pasado permanezca en secreto. Sin embargo, el destino tiene preparado para ella un camino lleno de baches y de sorpresas que le harán todo...
