Este sería un día difícil, lo sabía perfectamente. Lily se había ido con Bernard a casa de sus padres, y no volvería hasta unos días más. Yo caminaba hacia el salón de clases por el pasillo iluminado por la luz que entraba a través de las ventanas de estilo gótico, que comenzaban a la altura de mis caderas y terminaban en un arco como dos metros más arriba, apuntando al cielo. Había un aire frío de otoño, pero no lo suficientemente frío como para prender la calefacción central, por lo que el ambiente estaba bastante fresco.
Ya iba llegando a la clase de Cultura pre-colombina y abrazaba mis libros contra mi pecho como si de un escudo se tratara. Mark estaría ahí, era lo más probable, sin mencionar a Thomas, y Steven ahora ya ni siquiera me importaba. Dios, cómo me hacía falta una compañera.
Miré la hora en mi reloj. Aún quedaban cinco minutos para que la clase comenzara. Veía el salón al final del pasillo y algunos chicos esperando afuera, al parecer aún no abrían la puerta. Seguramente ya llegaría el conserje con las llaves para que pudiéramos entrar. Eché una rápida mirada al montón de gente que esperaba afuera y no reconocí ni a Thomas ni a Mark ni a Steven. Suspiré aliviada.
Quizás Mark había desistido de esta clase. Tal vez finalmente se dio cuenta de lo invasivo que resultaba para mí que se metiera así en mi vida. En eso pensaba mientras pasaba junto a un pequeño cuarto de limpieza entre salones, cuando escuché unos rápidos pasos tras de mí. Me iba a voltear a ver que sucedía cuando alguien me pasó el brazo por un costado y me tapó la boca en un rápido y brusco movimiento.
Chillé por la sorpresa, pero ni yo misma me escuché. Quien sea que me tenía agarrada me empujó hacia el cuartito de limpieza rápidamente y cerró la puerta tras él. El cuarto estaba oscuro. Yo ahora gritaba desesperada, pero la mano sobre mi rostro impedía que cualquier ruido saliera de mi boca. Empecé a pegar patadas frenéticamente en un fallido intento de liberarme y boté un estante lleno de productos de limpieza, haciendo un gran estruendo.
-¡Shhhhht! -chisteó en mi oído mi captor- Tranquila, Mailen, sólo quiero que me escuches. Prometo soltarte si dejas de hacer ruido.
Era Mark.
Todos mis sentidos se alarmaron. Su voz no estuvo ni cerca de tranquilizarme, al contrario, me entró el pánico. Mordí su mano y el me soltó lanzando un aullido de dolor. Sentí el sabor a sangre en mi boca y corrí hasta la puerta intentando escapar, pero él se interpuso en mi camino antes de que alcanzara la manilla. Yo me congelé en cuanto lo tuve al frente. Nunca lo había tenido así de cerca desde que lo que sucedió aquella vez.
Llevó un dedo a mi boca, haciendo un gesto de silencio, yo estaba petrificada en mi lugar. Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas. Él aprovechó mi momento de debilidad para echar el cerrojo y colocar una vieja silla para trabar el picaporte. Su mano sangraba. La visión de su sangre me aterrizó de golpe. Debía salir de ahí y esa era la única salida.
-¡Ayuda! -grité desesperada con la esperanza de que alguien escuchara al otro lado de la puerta - ¡Por favor! ¡Alguien ayúdeme!
Mark estampó su otra mano contra mi boca y me empujó hasta que mi espalda chocó contra la pared, apoyando su mano herida contra esta, a un costado de mi rostro. Me tenía atrapada.
-¡Silencio! ¡Sólo quiero que me escuches! ¡No voy a hacerte daño, Dios mío! -exclamó.
Yo sollozaba erráticamente. Él suspiró.
-Por favor, Mailen, sólo necesito que me escuches -suplicó y pude ver en sus ojos azul cielo su desesperación.
De pronto, apenas por una fracción de segundo, vi al Mark que me llevaba al parque a tomar fotografías y no al psicópata que me había dejado inconsciente la última vez que estuve a solas con él. No dije absolutamente nada, estaba desesperada, sin embargo, me quedé en silencio, pero sin dejar nunca de llorar. Mark se dio cuenta de que no iba a gritar de nuevo, al menos no todavía, y soltó mi boca para apoyar su mano buena al otro lado de mi rostro, encerrándome entre su cuerpo y la pared. Estaba muy cerca de mí, no tenía espacio para moverme. Cerré fuertemente los ojos intentando calmar mi llanto.
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Maldito destino
RomanceMailen es una chica que ha pasado por momentos difíciles, y está dispuesta a hacer cualquier cosa para que su pasado permanezca en secreto. Sin embargo, el destino tiene preparado para ella un camino lleno de baches y de sorpresas que le harán todo...
