Hey, viejo amigo.
Nunca pensé que la consejera escolar fuera realmente de ayuda en algo, pero luego de la charla que tuvimos hoy cuando el director me mandó a su oficina, me doy cuenta de lo equivocado que estaba. En eso y en más.
Creo que tengo que agradecerle, y mucho, porque cuando la ví por primera vez esperaba que me tratara como un idiota, pero no lo hizo. Fue amable y paciente, y me ayudó a entender demasiadas cosas.
Sólo desearía haber entendido antes algunas.
Me pidió que le contara porque había hecho lo que hice, le dije que no lo sabía, que sólo me había enojado y ya. Entonces me dijo que le contara que era lo que me había enfadado y lo hice. Le dije que me enfade porque escuché que estaban hablando mal de ti.
Ella me sonrió y me pidió que le hablara más de ti. Yo no entendía cual era el punto de todo pero aún así lo hice. Y cuanto más le hablaba de ti más claro todo se volvía, por eso le conté todo.
Le conté nuestra historia, la de como metí la pata hasta el fondo y te lastimé y como luego intenté -y sigo intentando de cierto modo- arreglarlo. Y cuando por fin acabé la historia, no hizo falta que ella volviera a preguntarme porqué me había enfadado tanto.
Estaba tan enfada, no con ella ni con nadie más, sino conmigo. Y no sólo eso, también estaba confuso y triste. Ya que al escuchar en voz alta todo lo que había hecho y el porqué de lo que hice, me di cuenta de algo que estube ignorando todo este tiempo.
Me gustas Chris, quizás desde antes de lo que me gustaría imaginar.
Y yo nunca pude saberlo, y eso era lo que me enfadaba. Porque estaba tan ocupado pensando en cosas estúpidas, en como quería ser popular, en como quería a la chica que siempre me había atraído, y en otras tantas cosas sin importancia, que no supe apreciar el valor de esa persona que siempre había estado allí para mi.
Tu fuiste una constante en mi vida desde que te conocí, viste mis mejores y peores caras y aún así te quedaste porque me querías, y yo como un idiota fui y lo arruine. No supe valorarte hasta que te perdí.
Y ahora vengo a enterarme de lo que siento por ti y me entran ganas de mandarlo todo a la mierda. Porque sé que tú ya no sientes ni siquiera algo parecido a esto que yo siento por ti, y porque de haberlo sabido antes, quizás podría haber evitado todo esto.
Pero no lo hice, y ese fue mi error.
Estoy harto de estar equivocándome siempre, demasiado. Ya no pienso seguir siendo un tonto.
No ahora que sé cuánto vales para mi.
Tu viejo amigo.
ESTÁS LEYENDO
Hey, viejo amigo
Historia CortaLas personas no comprenden el valor de lo que tienen hasta que lo han perdido. Y West lo ha comprendido de la peor manera. "Es difícil reparar algo roto, más aún cuando el que lo ha roto has sido tú". Secuela de "Hey, mejor amigo", se recomienda lee...
