Cuarenta y nueve

3.3K 330 40
                                        

Hey, viejo amigo.

Empiezo a pensar que formo parte de una especie de comedia de mal gusto. Es eso, o alguien haya arriba por algún motivo cree que es divertido verme sufrir.

No me hagas caso, estoy divagando porque estoy molesto... y desolado.

Es solo que es tan difícil, uno pensaría que después de haber pasado por esto tantas veces me acostumbraría pero no es así. Nunca podré tolerar lastimarte.

Es mi culpa, ya debería saber que cada vez que voy a una fiesta las cosas salen mal. ¿Debería mudarme a una cueva y hacerme ermitaño?

Otra vez estoy divagando...

¡Es tan frustrante! Realmente quería que las cosas salieran bien cuando fui a tu casa ese día, incluso había practicado por más de una hora lo que pensaba decirte (¿es ridículo? Sólo quería hacer las cosas bien, es lo que mereces), pero cuando abriste la puerta me quedé mudo.

¿Cómo podría decirte todo lo que siento sabiendo que existía la posibilidad de que me rechaces y volviera a perderte? No podría tolerar eso, estaba aterrado. Seguiría en el umbral de tu entrada de no ser porque Max me acompañaba.

Max. Le agradecí mil veces entonces que hubiera estado allí para mi, porque si logré reunir el valor que necesitaba para hacer lo que había planeado fue gracias a él. Pero ahora no estoy tan seguro de que haya sido una buena idea...

Quería hablar contigo a solas, pero nunca podía hacerlo. Siempre estabas con Andrea o con Ian. Llegué a pensar que tal vez no tendría oportunidad.

Ahora deseo haber tenido la razón.

Aún no sé cómo, pero terminé yendo a tu habitación en una ocasión en la que te estaba buscando. Ese fue mi primer error. El segundo fue quedarme viendo el pequeño escritorio en el que solías tener una foto de ambos. Una foto que ya no estaba allí.

En ese momento pensé que quizás estaba tomando el camino equivocado. Tú me habías superado, quizás debía hacerlo yo también. Pero enseguida me di cuenta de que no quería hacerlo.

¿Por qué diablos, ahora más que nunca, querría alejarme de ti si por fin descubrí lo que siento? Que soy algo torpe pero no un loco.

Entonces cometí el tercer y peor error. Acercarme al escritorio y por alguna estúpida razón ver en el cajón que estaba entreabierto.

No debería haberlo hecho, como tampoco debería haber tomado los papeles que había en su interior, ni haberlos leído.

Para cuando me encontraste ya era tarde, por supuesto, ya había leído casi todas pero la mirada que me diste entonces me había mostrado lo equivocado que estuve al haberlo hecho.

No debería haber leído todas esas cartas.

Por más que fueran para mí...

Hey, viejo amigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora