Capítulo veinticinco.
Una lagrima corre por mi mejilla hasta caer por mi barbilla antes de siquiera darme cuenta. No dejo que otra caiga, solo esa. No quiero verme débil, pero no puedo evitar sentirme vacía.
Y aquí estoy de nuevo. En la cima de un edificio abandonado a las afueras de la ciudad. Esto comienza a sentirse como un hogar, un lugar en donde puedo estar tranquila la mayor parte del tiempo. Debería de estar aquí siempre, pero no puedo simplemente irme y dejar todo a la borda.
Cierro los ojos y dejo que el viento templado despeine mi cabello.
Puede ser que siga en shock o algo porque no me muevo, solo respiro entrecortadamente. Lagrimas comienzan a pasar por mis mejillas y se siente extraño, más extraño de lo que debería. Un sollozo inhumano se me escapa.
Siento a alguien tomar mi mano que estaba en mi regazo, no necesito abrir los ojos para saber que es él. Esto debería dar miedo ya que nunca me ha tocado, pero sé que es Daniel.
Abro los ojos y miro el cielo oscuro. Ahora es el momento.
—Yo...
—No tienes que contarlo si no quieres. —me dice. Volteo y lo miro con lágrimas en los ojos.
—Quiero hacerlo. —sube su mano hasta mi cara y con su pulgar limpia unas lágrimas, pero es inútil ya que vuelven a aparecer otras.
—Yo no fui criada por mi padre —comienzo — él no nos quería a mi hermana y a mí, mamá siempre nos dijo que él no sabía de nosotros, pero hace poco me enteré que si lo hacía. —miro al cielo y me calmo por un minuto antes de continuar.
—Él estuvo al tanto de nosotros, pero nunca se acercó. Creo que ya conociste o conocías a mi hermana. —una risa ahogada brota con facilidad de mi boca. —Ella y yo teníamos una señal que inventé cuando era una niña, me encantaban los rombos así que esa fue la señal que le di a mi hermana y la hacíamos cada vez que prometíamos algo, con toda importancia y yo la amaba por eso. Cuando tenía dieciocho años fui arrestada, fue horrible —lo miro directo a los ojos. —Todavía recuerdo los gritos de mi madre para que ya no me llevaran, recuerdo cómo se tiro de rodillas y como golpeo a los policías. Ella gritaba que dejaran a su princesa, que se la llevaran a ella en lugar de a mí. —las lágrimas aparecen de nuevo y aun así prosigo. —Decía que su bebe no había hecho nada y era cierto, no había hecho nada malo que implicara la cárcel por más de diez años. ¿Sabes lo último que dijo antes de morir? Que todo iba a estar bien, que yo era su bebé y que nadie iba a hacerme daño porque yo era fuerte, porque era una Ellys. Murió ese mismo día cuando un policía saco un arma e intento calmarla con ella, pero la altero más y sin previo aviso le disparó en la cabeza, sin importarle que tuviera hijas. Hace poco yo lo mate a él, sin importarme sus hijas. Después de eso me sacaron arrastras de la casa y dejaron ahí dentro a mi hermana con el cuerpo muerto de mi mamá. Dos días después regresé a casa con una restricción de no salir de ahí, al otro día recibí la carta de citatorio, mi hermana estuvo ahí en todo momento y trágicamente, al otro día fui llevada a la cárcel por cincuenta años. En la cárcel me entere de algo que no quería. Mi madre se drogaba y un día ya no pudo pagar más, nunca la vi en un estado que no fuera el de estar feliz. Siempre la veía feliz. Un día que me sacaron al patio un grupo me acorralo y me dijo que iba a pagar lo que mi madre no pago y fue cuando me dijeron que no había matado a una tal Petra, pero eso yo ya lo sabía, lo que no sabía era que la mujer que le vendía la droga quería que le pagara mi madre y como no lo hizo se vengó con lo más importante que tenía: sus hijas. Los policías que fueron a mi casa estaban de su lado. —cierro los ojos y volteo hacia el horizonte. —Estaban de su lado. La mataron, me metieron a la cárcel y dejaron a mi hermana sola. Sin nadie.
—Lo siento. —susurra.
— ¿Sabes? Aún peor. Cuando salí por fin de aquel infierno, creí que me quedaba un poco de familia y descubro que mi hermana había muerto, ese día me sentí como me siento ahora. Vacía. Porque ya había perdido a mi madre y luego a mi hermana. No me quedaba nada. Tiempo después me entero que estaba viva y que tenía una identidad que no era suya. Y me enoje, me enfade, me lastimo como nunca. Todo lo que tenía construido de ella se fue por la borda y no pude hacer nada porque me había desilusionado, me había mentido y no importaba si fue para bien, me lastimo. Hoy la perdone y hoy murió. Pero lo que más duele saber es que ha sido de verdad. Que yo no le hablaba bien del todo, y que posiblemente murió sabiendo que no la había perdonado y eso es lo más triste.
Vuelvo a mirarlo y él a mí. Así nos quedamos. Quietos, como si el tiempo se hubiera detenido, como si hubiéramos dejado de respirar.
Hasta que me desarmo. Él me abraza y yo no lo evito.
Tiemblo ligeramente y no es por el viento. Sabe que no le he contado todo, pero no puedo seguir. No así. Ya no quiero recordar. No quiero saber del pasado. Ahora estamos en el presente, eso es lo que importa.
Sé que voy a arrepentirme de contarle, pero no quiero pensar en eso ahora, hay mucho tiempo mañana y el día que viene y el que viene y otro, no ahora. Solo necesito que alguien me abrace y escuche mi dolor.
Estoy siendo cursi, estoy siendo débil.
Con él me siento débil.
No puedo hacer nada porque esta es la antigua Elizabeth. No solo lloro por ahora si no por todo, por todo lo que me ha pasado porque ya he soportado demasiado, mucho más de lo que una persona puede soportar y duele. Duele cargar con toda esa sangre, duele seguir intensificándola, pero ellos tienen que pagar de alguna forma u otra. Y yo quiero hacerles pagar más que nunca.
Pero, ¿qué puede pasar si ya pasé por todo? Nadie va a detenerme ahora.
Nadie me había visto llorar, esta vez hice una excepción porque es la primera persona desconocida en la que confío, en la que tengo necesidad de contarle todo porque sabe escuchar. Él me ha contado y yo le he contado y de alguna manera siento que es lo que necesitamos como yo ahora necesito este abrazo.
Sorbo la nariz y volteo la cabeza que todavía está en su hombro, hacia el frente y veo la ciudad, solo un momento.
Solo un momento más.
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Fugitiva
AçãoTodo lo que necesitas saber es que los buenos se mantienen como buenos. Copyright - Todos los Derechos Reservados.
