♦ "Mirándome"
Algo debía de estar mal.
Debía de estar soñando o esto no podía pasar.
Los hombres que estaban reteniéndome aflojan el agarre en mis antebrazos, yo salgo corriendo directo hacia Trina y me tiro de rodillas a su lado. Lagrimas asoman por mis ojos pero no dejo que salgan por nada del mundo, no dejare que ella me vea llorar. Aquella mujer tenía una sonrisa en su rostro y pura felicidad emanaba de ella por verme de rodillas, pero yo no estaba pensando con claridad, ahora no me importaba si me humillaba o no, no me interesaba.
Trina respira trabajosamente y por cada respiro un poco de esperanza me es dada.
Esa esperanza no dura mucho.
Alguien me venda los ojos, subo las manos hacia mi nuca para detener el nudo que están por hacer, pero enseguida juntan mis muñecas y las amarran con algo, no logro saber el qué.
— ¿Qué es esto? —grito a nadie en especifico. Mis tobillos son atados con algo suave. — ¡¿Qué?! —soy levantada en el aire y luego siento el movimiento a mi alrededor. Guardo silencio solo escuchando mi respiración acelerada y agudizo mi oído.
El sonido de una puerta cerrándose a lo lejos me hace dar un brinco. Me ponen en mis pies y me fuerzan a caminar a quien sabe dónde. Mis pasos son pequeños e irregulares dado a que los tengo amarrados. Dos pares de pasos se escuchan a mis espaldas y echaría a correr si tan solo supiera en donde me encuentro, pero ahora no estoy en posición de saberlo.
Me detienen por los hombros para qué deje de caminar, no se escucha nada. Una puerta se abre y me fuerzan a caminar otra vez, pero los pasos detrás de mi no se escuchan. Otra puerta se cierra y yo me detengo abruptamente moviendo mi cabeza de un lado a otro. Muevo las manos hacia al frente intentando encontrarme con algo, no doy con nada. Camino unos pasos temerosos hacia enfrente intentando no chocar con cualquier cosa que pueda estar aquí. Sigo dando varios pasos al frente hasta que mis manos tocan algo duro y rasposo. Una pared. Estoy en un cuarto. ¿Qué hago en cuarto? ¿¡Que carajos hago en un cuarto!?
Me dejo caer de sentón en el pavimento y llevo mis manos hacia la tira que amarra mis tobillos; ya desamarradas mis piernas, con esfuerzo llevo mis manos detrás de la cabeza metiéndola entre mis brazos, desamarro la venda y la dejo caer.
La habitación está iluminada por un tenue foco, pero no logro ver nada más que eso. Remuevo mis manos una y otra vez para que la venda en mis manos se afloje y pueda desatarme, después de varios intentos no consigo nada.
Agarrándome de la pared con las palmas de las manos puedo ponerme de pie. Corro hacia la puerta y pongo la venda de entre mis manos en medio del pomo de está y jalo con fuerza para quitarme la tela.
Cuando ya tengo desamarradas las manos jalo el pomo de la puerta con ambas manos, pero está cerrada. Sigo jalando con fuerza haciendo retumbar la madera, pero sigue sin pasar nada. Luz se filtra por las orillas y sombras de personas se ven atreves de ella. Con una mano agarrando el pomo y la otra golpeando fuertemente la puerta para que me abran.
— ¡Sáquenme de aquí! —golpeo más fuerte. — ¡Mierda, que me saquen! —subo la otra mano junto a la otra y golpeo. — ¡Vas a pagarlo! —le grito a ella que se que me esta escuchando. — ¡Maldita cobarde!
Continuo golpeando muchas veces mientras cuento los minutos que llevo aquí adentro.
No sé en qué momento deje de luchar, no sé qué es lo que realmente cambio todo esto. Unas ganas incontrolables de llorar me invaden y tengo que hacer un esfuerzo insano por no largarme a chillar como una nena pequeña que necesita a su mamá.
ESTÁS LEYENDO
Fugitiva
ActionTodo lo que necesitas saber es que los buenos se mantienen como buenos. Copyright - Todos los Derechos Reservados.
