..Noche larga..

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Eran aproximadamente las 5 de la tarde, estabamos super cansadas por el viaje, y ahora un poco asustadas por el aspecto de la casa (daba mucho mal rollo, demasiado diría yo). La luz del sol ya no era tan fuerte, se había opacado un poco y aparecieron unas nubes en el cielo que anunciaban que en cualquier momento empezaría a llover.

-Entremos...-Dije decidida, Dando un paso al frentre y con la cabeza en alto.

-Entremos? Nononono, entra tú, yo te espero aquí- Contestó mi amiga con una risita demasiado nerviosa y moviendo las manos.

-Martina...-Solté el aire contenido- Esto no era parte del plan, así que has el favor de entrar conmigo a revisar si no hay gente muerta dentro- Traté de agarrarle el brazo pero soltó un pequeño grito y se arrimó para atrás.

-Gen-nt-e  mu muer-ta? NO QUUIEROO! MAMÁÁ- Decía arrodillada en el piso llorando como si la hubieran golpeado.

-No empieces, como crees que adentro hay gente muerta? Aquí ya estuvo la policia.

-NO QUIERO IR! ¡DÉJAME AQUÍ!

-Vale- Empecé a caminar a la casona con paso decidido- Tu mejor quédate con los duendes, con los animales del bosque, una que otra rata o serpientee..

-ESSPERA!... Voy contigo- Corrió hacia mi agarrándome del brazo fuertemente- Crees que hayan ratas?

-Seguro, está casa lleva más de diez años sola, es lo más probable-Reí triunfante- Seguramente adentro también haya..

-Ay dios... Recuérdame por qué vine.

-Porque soy tu mejor amiga

-Después de esto lo dudo mucho...

Mientras más nos acercabamos con más facilidad se podía observar el polvo que esta tenía. Había cinta policiaca aquí, por allá, una ventana rota al lado de la puerta. El cielo se nubló más y empezó a llover.

Abrí la puerta y esta hizo un ruido parecido a el de las películas, Martina chilló y se aferró más a mi pobre brazo- Ya me dolía, apretaba muy fuerte!- Todo estaba oscuro, con mucho polvo y con muebles viejícimos.

-Quita..- Sacudí mi brazo trantando de safarme de su agarre para buscar en el bolso una linterna, pero me apretó más fuerte- Quítate!

-Shhhh, no puedo soltarte, prometiste no dejarme- ¡Dios mío, apiádate de mi amiga!.

- Joder tía, quítate ya! Suélta mi brazo SATANÁS!- Moví rapidamente mi brazo logrando por fin que Martina se soltara.

-No digas esas cosas, shh!- Dijo casi en un susurró colocándose un dedo en la boca diciéndo ¡shhh!

-Venga, cállate ya- Dije buscando en mi bolso.

Encontré mi linterna y Martina se agarro de nuevo a mi. Empezamos a caminar la primera planta de la casa, era muy bonita apesar del polvo, pero nada que una barrida no quite. Pensándolo bien, podría mudarme ahí en cualquien momento, era muy guay. Colocamos unas cuantas velas, sacamos la tabla Ouija y la dejamos encima de un mesón.

Martina ya estaba un poco más tranquila e Incluso me jaló para subir a la segunda planta. Las escaleras sonaban mucho y las agarraderas tenían más polvo de lo normal.

-Guácala! Todo esto parece hecho de polvo. Iugh, mira eso- Dije señalando una tela de araña que se encontraba en una mesita del segundo piso- Parece que tiene moscas en ella.- Dije con la cara muy pegada a la misma.

-Deja eso, y ven a ver esto!- Dijo mi amiga desde una ventana.- Se ve genial!

-Wao waoo!- Se veía hermoso, la lluvia le daba un toque mágico y los árboles eran muy bonitos.

Mi amigo el demonioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora