Después de disculparme con el idiota, salí de mi habitación exhaltada, emocionada. Tenía una ensalada de sentimientos. Muchos pensamientos. Su compañía me hacía mal. Ahora solo estoy confundida. Me hacía sentir rara.
Todas esas cosas que dijo, ¿en serio le gustaba verme nerviosa? Ja, vaya enfermo. Bueno, supongo que no se puede esperar menos de un demonio.
Mi dilema existencial es, ¿En serio esas cosas que dijo son verdad? Su corazón latía rápido conmigo, y no quiero llegar a pensar que es por sentimientos hacia mí. Sería catastrófrico. ¿Un demonio enamorado de una humana? Por Dios. Si es así, me jodí bien jodida. Me encuentro en serios problemas.
¿Debería hacer algo para alejarlo? Creo que la respuesta es sí...
No solo por mí, si no por mi familia. Según él, se alimenta de sufrimiento, y no puedo permitir que su fuente de alimento seamos mi familia y yo. Por mí, se puede morir de hambre.
Y ahora que lo pienso bien. Todo esto está pasando por mi culpa. Si tan solo yo no hubiera vuelto a esa casa, estaría feliz y contenta soñando tranquilamente con Cameron Boyce o con Harry Styles. Pero claro, como la suerte nunca está de mi lado, ahora tengo que aguantar a un Demonio caprichoso.
Creo que lo mejor es que luego de que Martina lo conozca, ir a una casa de brujas para hacer algo contra él. Y así evitaría muchas cosas.
Sin mencionar de que dentro de poco tendré que volver con las clases de piano en el conservatorio. Mis dulces vacaciones se acaban y no creo poder aguantarlo mientras trato de practicar.
.....
Bien, creo que sería una buena venganza contra Martina por todas las cosas que me ha hecho ùltimamente. Un simple susto. Uno muy bueno dado por mi buen amigo el demonio. Será genial... O eso pienso yo...
-MARTINA! Grandes noticias...- Dije cuando me encontré con mi amiga en la cocina.
-Ya te sientes mejor?- Dijo tocándome la frente.
Aparté su mano y le sonreí.
-Nunca estuve enferma. Gracias por preocuparte idiota.- La abracé tiernamente para luego separarme- Volviendo a lo que te decía, hoy podrás ver a...
-YA ERA HORAA! Desde que llegué estoy esperando esas palabras...- Dijo riendo.
Rodé los ojos y reí con ella.
Mi madre entró a la cocina y realizó el mismo acto que Martina cuando me vió, puso su mano en mi frente.
Yo solo sonreí y aparte su mano lentamente.
-Mamá. No estoy enferma, vale?
Ella me abrazó y rió.
-Ya te sientes mejor? Entonces me comeré este chocolate yo- Rió y sacó de su bolsillo una barra de chocolate. Eso es jugar sucio. Maldad pura y dura.
Traté de arrebatárselo pero lo apartó. Luego de varios intentos fallidos me lo entregó.
-Y deja ya de molestar, pesada.- Dijo tocándome la nariz.
Le saqué la lengua y lo abrí. Me hacia falta comer algo dulce, chocolate específicamente.
Mi madre salió de la cocina, iba a hacer las compras y nos dejó solas en casa. Uriel estaba en su cuarto, pero no creo que salga hasta la cena, así que relativamente estamos solas.
-Oye... ¿Tu madre sabe todo lo que hemos hecho? Eso de lo sobrenatural y los espíritus...- Preguntó Martina con curiosidad.
-¡¿Estás loca!? No lo sabe y tampoco pienso decírselo- Abrí mis ojos- Me mataría si se enterara. El que si sabe, es mi hermano.
ESTÁS LEYENDO
Mi amigo el demonio
Paranormal-AAHHHHHHH! UN FANTASMA! -Corrección, un demonio... -AAHHHHHHH! UN DEMONIO! -Un gusto conocerte!
