..Solución..

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-Aleja esa cosa de mí..

Abiel estaba muy entretenido con su nuevo juguete. Incluso trataba de hacer que lo tocara.

He de admitir que ese ojo tenía un color muy bonito... Azul claro,  para ser exactos.  Pero igualmente daba asco.

-¡ALÉJATE!- Dije sin ningún toque de gracia.

Abiel se acercaba peligrosamente con esa cosa en sus manos.  Yo me arrimaba hacia atrás cada vez más,  cosa que le causaba risa a el imbécil.

-Y tu...¿Quieres tocarlo?

Dijo esta vez acercándose a Martina mostrando su mano.

Ella negó rápidamente y salió corriendo hasta donde me encontraba. Refugiándose atrás mío, seguía negando con la cabeza.

-NO... Gracias, pero no hace falta- Dijo nerviosa.

Abiel reía divertido.

Se dió la vuelta y se sentó en el piso quedando de espaldas hacia nosotras.

Miré a Martina, tenía un gesto de asco y apretaba fuerte mi brazo.

-En serio mató a alguien?!- Susurró en mi oído.

Alcé mis hombros como respuesta.

Sus ojos se abrieron hasta el punto de llegar a parecer platos.

Después de varios segundos volvió a preguntar...

-Por qué esta actuando como un loco?!...- Susurró de nuevo.

Pero esta vez, Abiel la escuchó.

-Señorita Martina... Le recuerdo que eso es lo que soy... Esa es mi naturaleza *Rió con inocencia*.

Dijo todo esto de espaldas.

Pero sé muy bien que tenía una gran sonrisa en su rostro.

Martina apretó más mi brazo y su gesto se frunció.

-Mi pregunta es...-Continuó mi amigo- ¿Por qué se sorprenden tanto?

Se levantó y volteó.

-Acaso... ¿Nunca han visto un ojo?- Dijo jugando con el.- Deberían ver mi colección de dientes *risa psicópata* Eso si que es increíble... ¡Tengo 17 colmillos! Y aún tienes un poco de sangre en ellos...

Martina se horrorizó. Yo solo me asqueé.

-Emm... Bueno... Luego con mucho gusto lo veré. Ahora no puedo. Andrea, creo que tu mamá me está llamando...- Dijo mientras caminaba "tranquilamente" hacia la puerta.

Estúpida miedosa...

-Aunque mi colección de ojos es más bonita... Este es el más genial de todos los ojos que tengo...- Seguía hablando Abiel.

-... *Risas nerviosas* Adiós!

Salió rápidamente de la habitación,  dejándome sola con... Mi gran amigo, el bicho raro.

GENIAL... YO, SOLA, EN UN CUARTO CON UN ASESINO SÁDICO... GENIALÍSIMO...

Lo miré incómoda con una sonrisa forzada.

-Si tu vida dependiera de esa humana...Olvídate de seguir en el mundo de los vivos- Dijo riendo burlón- A eso le llamas amiga?

Sus palabras me dolieron... Mucho...

Y por más que quería defender a Martina, las palabras nunca salieron...Solo miré al suelo.

Él volvió a sentarse en el suelo dándome la espalda.

Mi amigo el demonioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora