Capitulo 3

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Llegando al centro comercial

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Llegando al centro comercial. En el camino se me vino a la mente como les diría de que trabajo... A lo que originalmente me dedico, lo único que saben ellas es que trabajo en una tienda de tatuajes.

Ella son muy... Inocentes. O al menos eso es lo que pienso.

- Oye, tierra llamando a Ekaterina - me llama Fiorella chasqueando los dedos en mi cara y me saca me mis pensamiento.

- ¿Ah? - pregunto un poco desorientada - lo siento, es que estoy un poco cansada - me excuso mintiendo.

- Tranquila, deberías sacarte un poco de estrés... Una tarde de chicas no le viene mal a una de vez en cuando - me anima sonriendo y sale del auto.

Ahora caigo en cuenta que ya está estacionada en un puesto. Bufo y salgo también.

- Vamos, ya me dijeron que nos esperan sentadas en la zona de comida - camina hacia mi guardando su teléfono.

Asiento y comenzamos a caminar a la entrada.

***

- ¡Kata!

Apenas visualizo a las chicas y Nana se me viene encima, lo que me hace desestabilizar un poco haciendo que casi me caiga al suelo con ella encima.

Me abraza muy fuerte rodeando sus brazos por mi cuello; por la presión siento que el aire le comienza a faltar a mis pulmones. Trato de separarme de ella pero solo refuerza su agarre.

- Déjala ya, la estas poniendo morada - capto la voz burlona y el acento inconfundible de Gabriela.

- ¡Te extrañe, tenía más de dos semanas sin saber de ti! - me replica Nana gritando justo en mi oído sin soltarme.

- Mm... Lo se, pero he estado ocupada por el trabajo - trato de apartarla sujetándole los hombros - pero ya suéltame que no me dejas respirar - le exijo cansada.

Hace un sonido de exclamación y me suelta.

- Lo siento - se disculpa susurrando bajando la cabeza como niña regañada.

¡Ahg!

No se que hacer. Lo único que me limito hacer es pasar mi brazo sobre sus hombros y darle unas palmadas. Poco a poco vuelve a rodearme con sus brazos pero la hago mantener un poco de distancia.

Llevó mi mirada a Gaby y me encojo de hombros, sonrío y acerco mi puño de mi brazo libre y me choca el puño.

- ¿Cómo has estado? - pregunta metiendo sus manos dentro del bolsillo de su chaqueta.

- Pues... ¿Qué te puedo decir? - me encojo de hombros desinteresada - he estado muy ocupada por trabajo, casi ni he tenido tiempo de comer y descansar... lo normal ¿y tú?

- Eso es grave, no deberías sobre esforzarte - la interrumpe Nana soltándome y cruzándose de brazos. frunce su rostro en señal de molestia.

No le prestó mucha atención, ruedo los ojos y me limito a de volver mi atención a Gabriela.

- Pues... Igual, ¿Qué podemos decir?... Es lo mismo de siempre - se limita a responder haciendo una mueca. En una de las cosas que nos parecemos es que no somos muy demostrativas.

- Bueno... - indaga Fiorella llamando nuestra atención  - Y... ¿Qué vamos hacer?.

- ¡Comer helado! - chilla Nana dando brincos sonriendo.

Alzó una ceja confusa y observó a las demás que están igual que yo... Nos observamos unas a las otras y terminamos asintiendo. Nana, quien todavía no había parado de brincar, suelta un grito y corre a unos de los locales de helado.

Sin comentar algo la sigo, al igual que las otras.

Cuando llegamos ella ya estaba pidiendo su helado... Tardando por estar diciendo todo lo que quería en el. A mi me gusta el helado pero lo que ella pidió es una exageración de halado para una persona... Creo que de eso podrían comer al menos cuatro personas.

- ¿No crees que es mucho? - le pregunta sorprendida Fiorella atrás de ella viendo como Nana batalla por llevar todo el plato con lo que pidió.

- Nop - niega marcando la p pasando por nuestro lado a una de las mesas.

- Bueno... Ya que al fin terminó, yo quiero una copa mediana de helado de oreo y café con galleta encima - le pido a la vendedora, que todavía tiene muestra de sorpresa en el rostro. Ella asiente y toma nota de mi pedido.

***

Después de terminar de pedir y recibir nuestros helados vamos a la mesa donde se encuentra Nana terminando el suyo y nos sentamos.

Todo se suma a un silencio, no se si es incómodo pero no le prestó atención y me conformo a comer mi helado viendo a las personas pasar por la ventana que esta a mi lado.

- Muy bien, no me gusta estar así en silencio - confiesa Nana a los minutos..

- Es raro que hables cuando estas concentrada comiendo algo que te gusta - mascullo rodando los ojos, no quiero seguir escuchando sus comentarios.

- Lo se, pero no quiero desperdiciar el tiempo con ustedes, y más contigo que tenía tiempo sin saber de ti - me mira con un puchero en los ojos.

- No exageres, sólo fueron dos semanas - ruedo los ojos.

- Ya borra ese beta - le reprende Gabriela en español.

Se hablar español pero no logro entender que significa esa expresión.

Nana la mira con odio y baja la mirada.

- Ya, no seas dura con ella... Es como una niña pequeña, sólo se preocupa - trata de defenderla Fiorella, abrazando a Nana por los hombros

- Bueno... - termina rodando los ojos y no comenta más.

No quiero prestarle más atención a este drama y sigo comiendo; que ahora que lo pienso no era buena idea, ya estaba haciendo frío pero ahora sí siento que me congelo. Me coloco la sudadera gris que reposaba en mi regazo y reanudo lo de antes.

Ellas comienzan a conversar pero prefiero quedarme callada, y observar a las personas pasando afuera del local y logro captar a una de ellas viéndome... No aparto la mirada de ese sujeto hasta que logro reconocerla... Es Viktor, un buen amigo con el que trabajo, casi un hermano.

Al ver que lo reconocí me comienza hacer señas para que vaya con el. Le respondo la seña de forma sutil y se dirige a una de la mesas más alejadas.

- Voy al baño - doy aviso y sin esperar respuesta me dirijo al baño del local.

Me quedó afuera en la puerta del baño un momento y luego camino al pasillo observando que ellas estuvieran otra vez entretenidas para que no me vean salir.

Al notarlo rápidamente me dirijo a donde se encuentra Viktor.

Esto no sera nada bueno, menos cuando no me da aviso con antelación... Creo que me tocará trabajar esta noche.

La Rosa Negra (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora