Me separo lentamente recuperando el oxígeno; él se niega a soltarme por lo que hace que nuestras narices se rocen.
Niego lentamente y bajo la mirada. No quiero verlo a los ojos... Aquellos que me hacen perder la cordura – No puedo – confieso como puedo con la voz entre cortada.
Me toma de la mandíbula y hace que lo mire fijamente – Puedes confiar en mí, no te juzgaré pero por favor... No me dejes – me suplica con los ojos humedecidos.
- No me pides eso, no puedo. No quiero decepcionarte más, debes alejarte de mí... Te pueden hacer daño por mi culpa y no me lo perdonaría – suspiro vencida.
- No puedo; y jamás me decepcionarías... No podría enfadarme contigo y si fuera así creo que te comprendería, en tus ojos veo dolor y sufrimiento. Si es algo que no me quieres contar de tu pasado está bien, yo tampoco tuve un pasado muy bueno pero no me arrepiento de nada porque gracias a ello he aprendido muchas cosas, estoy donde siempre quise estar y ahora te tengo a ti... Y no me puedes engañar porque sé que tú me quieres tanto como yo a ti – vocifera enterrando su cara en mi cuello haciéndome estremecer.
Intento cambiar mi semblante a uno frio y hago que se separe de mi – No solo es mi pasado, también es mi presente y si, te quiero... Te quiero tanto como para ser capaz de alejarme de ti para que no sufras por mí causa y si tú no me quieres dejar... Yo me alejare de ti y no me importa como pero lo hare y desapareceré de tu vida, he hecho cosas de las que me estoy arrepintiendo, pensaba que era inteligente y que ya no sería más manipulable pero me equivoque y ahora estoy en la boca del lobo. Cuando sepas todo no querrás saber más de mi, te lo aseguro.
Corro sin pensarlo hacia el hospital, él no tarde de reaccionar para comenzar a seguirme. Pero lo necesito perder de vista, mi suerte es que los pasillos parecen laberintos y en una camilla a la vista me escondo debajo de ella cubriéndome con la tela azul que esta encima de ella. Logro ver como pasa de largo y sin pensarlo cuando está lo suficientemente lejos, salgo y corro al estacionamiento mientras saco mis llaves.
Cuando llego a mi moto, me monto encima de ella y la enciendo; me coloco el casco negro que me cubre toda la cabeza y a lo lejos en la entrada logro ver a Alek corriendo a mi dirección pero antes de que llegara a mi arranco dejándolo atrás... Necesito despejarme.
***
Termino estrellando mi lámpara contra la puerta. Es lo primero que hago cuando entro en mi habitación y suerte la mía si Leo no se ha despertado por aquel estruendoso ruido.
Me halo el cabello en desesperación, ya no se que hacer con mi vida... De un momento a otro todo se ha vuelto un infierno.
El tono de mi teléfono me saca de mis pensamientos, es el tono predeterminado de Nikolay. No ahora, por favor. Es la persona que menos quiero escuchar y muchísimo menos ver... No después de todas las dudas que tengo con él.
Lo pienso pero termino respondiendo la llamada - ¿Si?
"Mi querida Rosa, te tengo maravillosas noticias" exclama en un tono alegre y solo me llama "Rosa" cuando las cosas le salen como quiere. ¿Qué habrá conseguido?
"¿De las cuales me incumben?" pregunto sin ganas.
"¡Ay!, cuanta felicidad. Pero bueno, eso no importa ya que siempre eres así. Ahora a lo que te llame, Debes asistir a la dirección que se te enviara a tu correo, es una tarjeta de invitación y la maravilla gala que realizare por los negocios cerrados y exitosos con Sergey. Ahora si nuestras mafias son oficialmente socias y tu como una de mis manos derechas debes asistir y ya sabes nuestro código de vestimenta y así sin más me despido." Se despide rápidamente y por lo que escuche esta con Alisson ya que escuche su voz de fondo... No quiero ni pensar que estarán haciendo.
Odio esas galas, mucha gente hipócrita y "refinada", cuando la gente que vive en la calle tiene más educación que esas personas que siempre van a las fiestas. Además que esos negocios nunca me gustaron, creo que hay mucha jugada sucia y ahora sé porque y es por parte de Nikolay, el chantaje es su especialidad.
Busco mi laptop para ver la invitación a la gala, cuando la encuentro es en justo tres días a las ocho de la noche y es muy obvio nuestro código de vestimenta y es siempre portando nuestras mascaras para no ser reconocidos, pero es más una de las costumbres que coloco Nikolay.
Mi teléfono vuelve a sonar pero con otro tono, sino me equivoco es Viktor. Quien coloco su propio tono de una canción latina. Le contesto sin ganas y apago la laptop.
"¿Qué?"
"¡Uy!, ¿así le respondes a tu hermano?. Mala hermana" y él como siempre de dramático.
Bufo sonoramente para que me escuche "Si es por la gala del sábado, pues sí. Ya me llamo".
"Exactamente de eso te quiero hablar, necesitas un vestido súper sexy y atrapador de hombres, aunque claro. Tratando de respetar a Alek" chilla de la emoción haciendo que aparte un poco el teléfono de mi oreja.
"Sabes que lo mío con Alek es imposible y dado a las circunstancia de ahorita no lo creo. Debo buscar información en la gala ya que es en nuestra agencia, le puedo decir a Jenny que trate de hackear la computadora de Nikolay para que él no se de cuenta" comento acostándome en mi cama, los ojos se me cierran del cansancio que tengo.
"Que pesimista eres, no me importa. Tenemos que disfrutar y mañana mismo iras conmigo al centro comercial a buscar un vestido especial para ti. Por tu voz noto que estas muerta del cansancio así que déjame a mí llamar a Jenny y hacer un plan con los chicos. Así será más fácil esa noche. Me despido hermana, te amo" escucho que lanza un beso y me cuelga... Dios, lo quiero tanto y si es verdad de que los opuestos se atraen, somos muy opuestos... menos en que a los dos nos gustan los chicos, ahí si tenemos gustos iguales.
Tiro mi teléfono a un lado y me acomodo para dejarme sumir ante la oscuridad.
ESTÁS LEYENDO
La Rosa Negra (Editando)
De TodoTodos tienen un pasado oscuro, pero ella, no solo tiene un pasado oscuro, también un presente. Toda una vida escondiéndose entre las sombras de la noche de los demonios que la perturban. Ahora, sin dejar ningún rastro, deja es una rosa negra en la...
