Me encuentro escribiendole a Andrey para que sepa que ya voy para de regreso y llegó en la tarde y estoy junto a Leonardo esperando a que llegué nuestro tren, es un muy buen chico.
Hemos hablado de cualquier tema, hasta me ha comentado que le gusta la cacería y por ende, las armas. Quizá le muestre algunas que tengo que sirven para cacería, tal vez ahora pueda tener un pasatiempo con alguien.
Son las nueve de la mañana, no hay muchas personas y el frío se pone cada vez más intenso, no se cuantos cafés me he tomado... Siento como la cafeina recorre mis venas.
Ahora estoy tomando como mi noveno vaso.
- ¡Oye! - le reclamó a Leo cuando me arrebata mi vaso con café, trato de quitárselo pero lo aparta y lo alza, como es más alto que yo, no lo alcanzó. Me cruzó de brazos viéndolo enfadada.
- Ya has tomado mucha cafeina, puede hacerte daño y como sigas bebiendo café te voy a empujar a la nieve - me advierte observándome serio.
Hago un puchero y Bufo - Y yo te voy a dejar durmiendo en la calle - murmuro apartando la mirada.
- ¡Oye! Te escuche - me réplica pero hago como sí no lo escuche, escucho como comienza murmurar en español, no entendió mucho lo que dice pero estoy segura que son groserías.
Cuando estuve a punto de reclamarle por consultarme tanto, se escuchan en las bocinas la voz de alguna mujer dando aviso de que nuestro tren ya está por llegar.
Nos acercamos hasta la línea amarilla y en ese instante llega el tren, las puertas se abren y esperamos que salgan algunas personas. Después de que terminan de salir; entramos y buscamos nuestros asientos, aunque yo corro lo más que puedo para poder sentarme junto a la ventana.
Pero como Leo están caballeroso, me metió el pie y me tropecé, a lo que caí me pasó por encima y se fue rápidamente a nuestros asiento, justo se sentó al lado de la ventana.
Cuando llegó junto a él lo miro con mi peor cara y el me sonríe inocente, cuando me voy a guardar mi pequeña maleta "accidentalmente" le piso el pie con mucha fuerza.
Cuando me siento a su lado todavía escucho sus quejas e insultos en español.
- Eso te ganas por tirarme al suelo - le reclamó cruzandome de brazos.
Lo único que hace es hacer un corazón con sus dedos y yo le saco el dedo del medio.
Me intentó colocar en una posición cómoda para poder dormir un poco, al parecer Leo se da cuenta y me abraza atrayendome hacia el, haciendo que estemos acostados entre nuestros asientos.
No objeto nada y sólo me acomodó en su pecho y cierro mis ojos dejándome llevar por la oscuridad.
Siento que me remueven un poco, por lo que abro los ojos y me los restriego un poco para enfocar la vista.
- Despierta dormilona, debemos comer algo - escucho la voz de Leo justo en mi oído, alzó la cabeza y me encuentro a unos centímetros de el. El alza las cejas de forma pervertida y me siento bruscamente, apenas me siento escucho como ríe a carcajadas.
- No es graciosos - vocifero, después de unos segundos comienza a calmarse.
- Perdón perdón, pero fue muy divertida tu expresión - se ríe un poco y se limita una lágrima imaginaria.
Rio sin gracia - Sí, pero es porque no eres mi tipo - Sonrio inocente y apenas me oye su expresión se vuelve sería.
Levanto los hombros sin importancia y y el niega ofendido.
*
Después de comer y pasar las horas que faltaban para llegar a nuestro destino, sólo estuvimos conversando...
Cuando avisaron que estábamos a punto de llegar, nos preparamos hasta que dieron el aviso para poder salir.
Después de llegar a la salida, busco con la mirada a Andrey... Lo único que me dijo es que estaría esperándome afuera.
Después de salir, lo encuentro de espalda a unos metros fumando un cigarrillo.
Le digo a Leo que vayamos hacia él y me obedece.
- Andrey - lo llamó por su nombre, apenas me oye se voltea y tira el cigarrillo.
- ¡Kata! - exclama con alegría y me abraza, después de unos segundos lo apartó y me coloco a un lado de Leo.
- El es Leo, es un amigo y vivirá conmigo por un tiempo. Leo, el es Andrey, es hijo de mi jefe - los presento y hacen el típico saludo de machos.
- Un gusto conocerte amigo, no se como harás para vivir con ella, puede que sea un 10 pero es una feria - lo Fulmino con la mirada y le pegó en el hombro, lo que creo que ocasionó la risa de ambos. Me cruzó de brazos molesta y los observó seriamente.
- Ya, sabes que estamos jugando - se disculpa Andrey abrazandome de lado, agarra mi maleta y me obliga a caminar abrazada a él.
Llegamos al auto, lo más raro es que Leo se fue adelante con Andrey, nunca pararon de hablar... Me siento reemplazada, lo único que hice fue escuchar música y observar por la ventana.
Esto será MUY largo.
ESTÁS LEYENDO
La Rosa Negra (Editando)
AcakTodos tienen un pasado oscuro, pero ella, no solo tiene un pasado oscuro, también un presente. Toda una vida escondiéndose entre las sombras de la noche de los demonios que la perturban. Ahora, sin dejar ningún rastro, deja es una rosa negra en la...
