No sienten a veces... ¿Qué están solos?. Que por muchos amigos, familiares o conocidos que tengas, siempre te llega aquel sentimiento.
Mucho más del que nadie te comprende, que hasta la persona en que más confía llega en un punto de no querer contar nada.
Que estas sólo en el mundo.
Pero te dicen egoísta cuando empiezas a pensar más en ti. Naciste sólo, te mueres sólo. Por mucha o poca mentira que tengan las palabras de los demás... Nadie piensa igual; al igual que las situaciones cada persona les afecta de manera diferente. Nunca te dejes guiar por las palabras de los demás y hasta desconfia de tú propia sangre... Por mucha familia que sea, la ambición gana y aquella traición es la que más duele.
Pero ¿cómo te sentirías sí nunca creciste con amor?.
Durante toda mi vida nunca recibí el amor de familia, sino más que el desprecio y el aprovechamiento de todo... Tanto físico como mentalmente.
Sólo fui una víctima, al igual que lo fue mi dulce hermana mayor pero fue como sí hubiera sido al revés, ella tenía la mentalidad de una niña, Ni....
Un golpe, me saca de mis pensamientos.
Golpe que me hace voltear la cara a un lado. Vuelvo mi mirada al frente y me encuentro a la chica con un semblante burlón.
- Espero que te prepares. Golpeas como bebé - me burlo un poco. Muevo el cuello haciendo que suenen mis huesos. Mi mirada se oscurece.
Sin dejarla reaccionar, la golpeo directo en la nariz. Cuando se agarra la nariz aprovecho su distracción y le doy una patada directo en el pecho, con tanta fuerza que cae secamente al suelo.
- ¡Estas fuera! - grita Ánia. Que graciosamente pasó corriendo, huyendo de Jenny quien la seguía a unos pocos metros.
- ¡Fuera! - anuncia Megan.
La hermana de la chica se acerca con rapidez a ella, y se tira en en suelo tratando de hacerla reaccionar. Perdió la consciencia. Con tranquilidad me acerco a ella tocándole el hombre; le hago un seña para que se aparte y sin objetar me obedece. Con cuidado levanto a la chica al estilo nupcial.
- Sígueme - le ordenó y me comienzo a dirigir al ascensor. Directo al piso de enfermería.
Al entrar a la enfermería. Con rapidez empiezan a ordenar todo para auxiliarla, sólo me acerco a una de las camillas que me señalan y la dejo ahí.
- Gracias - me agradece un poco temerosa la chica.
Sólo asiento y me marcho. Decido ir directo a la oficina de Nikolay.
Cuando llegó al piso me encuentro a Jenny sentada tranquilamente en su escritorio y a su lado me percato que está Ánia sentada amarrada a una silla y con una cinta en la boca.
Cuando cruzamos miradas, me mira con una cara de suplica... Lo único que me limito es observar a Jenny con una ceja alzada.
Ella sólo me ve y se encoje de hombre - ¿Qué? Estuve toda la maldita mañana atrás de está loca - se justifica.
- Créeme que lo vi. ¿Dónde está Alex? - pregunto riéndome. Es muy raro que el novio de la rubia menor no este peleando con Jenny por hacerle eso a su querida chica.
- Por suerte y obra y gracia del señor está en una misión. Por ello es que me tengo que hacer cargo de está niña inmadura - sisea en su dirección.
Ánia al parecer ofendida se comienza a retorcer tratando de soltarse y gritando pero no logra hacerse escuchar por la cinta que no le deja articular ninguna palabra. Carcajeando me termino de dirigir a la oficina de Nikolay en la que entró sin tocar pidiendo permiso, aunque debería haberlo pensado. Un poco... No quisiera encontrarme con otra escena como la de hace horas.
- Ya es hora - hablo apenas entro, y al parecer interrumpo una charla junto a un hombre. - Lo siento señor - me disculpo colocándome en una posición firme y observando a Nikolay.
- Tranquila mi querida Rosa. Ven acércate - vocifera con una sonrisa y yo sin objetar nada me acerco hasta quedar a su lado. - Déjame presentarte mi querido Sergey, a mi hermosa Rosa Negra.
El hombre llamado Sergey no debe pasar de los 40 años y admitiéndolo es muy guapo. Tiene unos ojos azules que cautivarían a cualquiera. Él me escanea con una mirada un poco perversa haciendo que se me erice la piel. Ahora recuerdo que no llevo mi máscara puesta.
Mordiéndose el labio me tiende la mano. - Es un gusto por fin conocer a la famosa Rosa Negra que tanto presume Nikolay - titubeando un poco le estrecho la mano. Cuando la quiero alejar me sujeta con fuerza la mano y deja un beso en ella. Con fuerza se la apartó tensandome un poco sin responderle a su sonrisa.
Siento las manos de Nikolay en mis hombros y me da un apretón para que deje de estar tan tensa.
- Tranquila querida, el no te hará nada. Es sólo uno de mis grandes socios, es dueño de una de las mafias con más territorio en las fronteras - me explica pasando su brazo por mis hombros y yo sin cuidado lo aparto.
- Sólo vine a decirte que ya es hora de irnos - le recuerdo. Sabiendo que alguien más estaría aquí hubiera esperado en el estacionamiento y que Jenny le notifique.
- ¡Claro que si!, por poco lo olvido - exclama. - Bueno Sergey, fue un gusto verte y que este acuerdo prospere - se despide de él con un apretón de manos.
- Claro, y esta será uno de los tantos acuerdos que logremos concretar - asiente con la cabeza. - Espero volver a verte linda - Se dirige a mi y me guiña un ojo. Hago un mueca de disgusto sin querer ocultarlo, su reacción es reírse un poco y marcha de la oficina.
- Espero que no te haya incomodado mucho, él es así. Le gustan las chiquillas - confiesa. - Es hora de irnos.
- Como a algunos que conozco - murmuro. Y al parecer me oyó, ya que lo escucho reírse.
Salgo de la oficina y pasando al lado de las chicas me despido de ellas. Me subo a mi moto y espero a Nikolay, el siempre se va en su auto y yo le sigo.
*
Llegamos a su mansión y en la puerta ya se encuentra Olya esperándonos.
- ¡Querida! - exclama al verme y se acerca a abrazarme, le correspondo.
Ella ha sido como una figura materna para mi, aunque su esposo sólo lo veo como el que me ayudó pero no lo veo como una figura paterna, el tendrá de todo pero esa imagen no.
- Que gusto verte Olya - confieso al separarme de ella, tenía tiempo sin verla.
- ¿Y para mi no hay abrazo? - interrumpe otra voz, al girarme veo que es Andrey, el hijo de Nikolay y Olya.
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La Rosa Negra (Editando)
De TodoTodos tienen un pasado oscuro, pero ella, no solo tiene un pasado oscuro, también un presente. Toda una vida escondiéndose entre las sombras de la noche de los demonios que la perturban. Ahora, sin dejar ningún rastro, deja es una rosa negra en la...
