Después de muchas horas, por fin pude llegar a mi hermoso departamento... Ya lo extrañaba.
Creo Andrey se fue por el camino largo y al pasito de una abuela... Sin mentir que la abuela va mucho más rápido, creo que sí me hubiera ido caminando hubiera llegado hace horas.
Sólo me hice la ofendida y no me despedi de él y lo único que hizo fue hacerme un puchero y tirarme un beso. Como lo odio... Pero también lo quiero.
- Te puedes instalar en la primera habitación a la derecha, a su izquierda está un baño, enfrente estan dos armarios y que está de segundo lo tengo bajo llave y la última habitación es la mía. Tú habitación tiene un baño propio así que no tienes que preocuparte de que te vea en toalla - le indicó algunas partes del departamento y lo último lo añado con burla.
- Creeme que no me importaría que me vieras sólo en toalla - sube y baja sus cejas de manera pervertida; lo que causa que me ría a carcajadas y el siguiendome unos segundos después.
- Vamos a comer, tengo un hoyo negro en el estómago - comentó dirigiéndome a la cocina - sí quieres puedes llevar tú maleta a tú habitación e irte instalando mientras preparó la comida - sugiero y pasó la puerta de la cocina.
No se me ocurre que cocinar, pero creo que se me artojaron una de las comidas de Gabriela... Esa chica sí que sabe cocinar.
Mejor la llamo, no tengo ánimos de cocinar algo. Salgo de la cocina y me voy directo a la sala y me tiro acostandome en el suave sofá.
- ¿Hola? - apenas contesta escucho la voz incontenible adormilada de Fiorella.
- ¿Fiorella? - pregunto confundida.
-¿Kata?, ¡Kata!... Ya regresaste, ya mismo vamos para allá, ni se te ocurra irte y en menos de 10minutos ya estaremos allá - cuelga sin dejarme hablar.
Pero lo bueno es que ya vienen hacia acá y así podré comer la deliciosa comida Venezolana... Pero mientras no cocine Nana todo está bien, a ella se le quema hasta el agua.
Decido levantarme y voy a la habitación de Leo, entro sin tocar y me lo encuentro cambiándose de camisa.
Voltea al sentir mi presencia y cuando apenas me nota terminar de colocarse la camisa rápidamente.
Hago un gesto de "nada mal", juntando mi dedo índice y el pulgar en forma de círculo y los otros dedos levantados.
Me dirijo a la cama y me acuesto a un lado de su maleta que se encuentra abierta.
- Nada mal, sí quieres puedes acompañarme al gimnasio - lo invito.
Ríe un poco mostrando sus dientes perfectamente blancos - No estaría mal y se que soy un 10... Y por lo que he visto tú eres más de un 10 - me giña um ojo.
Me señaló desentendida pero sólo en forma de juego, me hecho aire con la mano como bajando el calor de mi dedo"sonrojo" - Ay, como me alagas señor Dos Santos.
- No hay de que señorita Komarov - me sigue el juego y terminamos riéndonos hasta que siento que me duele el estómago y me falta el aire.
Trato de calmar un poco mi respiración, cuando lo consigo me limpio unas lágrimas que se me salieron de los ojos sin darme cuenta - quiero avisarte que vienen unas amigas, como no tengo ganas de cocinar una de ellas lo haré... Además que así podrás probar el verdadero sazón Venezolano - beso mis dedos haciendo el gesto de delicioso.
- Muy bien, siempre me ha llamado la atención la comida latina... Pero lo más importante, ¿están guapas?
Ruedo los ojos y le lanzó una almohada que le pega justo en la cara.
Nos quedamos bromeando hasta que escucho que suena el timbre, ya llegaron... Siento que algunas de ellas caerán en la labia de este ser... Admito que Nana y sobre todo Gabriela me están pegando sus palabras... Pero son muy pegadizas.
Salgo de la habitación con Leo siguiendome detrás para ir a abrirles a las chicas.
Como Leo está detrás de mi, apenas abro la puerta me muevo rápidamente hacia un lado y en ese mismo instante veo un cuerpo abalanzarce en el lugar donde estaba antes. Así será con la fuerza que se tiro que termino en el suelo encima de Leo, es cuando noto que el cuerpo es Fiorella y sorprendentemente no es Nana.
Apenas Fiore se da cuanta que no soy yo, por las quejas e imagino la diferencia del cuerpo de Leo, está se levanta ruborizada.
- ¡Lo siento! - exclama avergonzada tendiéndole la mano para ayudarlo a levantarse, el acepta la mano y de toca un poco la cabeza, donde imagino que fue donde se golpeó más fuerte.
- Tranquila - la disculpa con su típica sonrisa encantadora sin soltarle la mano y dejas un casto beso en ella haciendo que ella se ruborice.
Creo que ya encontré a la que caería entre sus redes.
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La Rosa Negra (Editando)
AcakTodos tienen un pasado oscuro, pero ella, no solo tiene un pasado oscuro, también un presente. Toda una vida escondiéndose entre las sombras de la noche de los demonios que la perturban. Ahora, sin dejar ningún rastro, deja es una rosa negra en la...
