Apenas lo hago mis manos se llenan de sangre.
- Ha detonado una bomba, al parecer de verdad llegó la O.E.C.M y Nikolay junto a todos sus hombres han huido pero no sin antes dejarnos encerrados, ya trate de abrir la puerta pero la han bloqueado desde afuera - me informa mientras me ayuda a levantarme.
Lo que se escucha son disturbios afuera de la habitación y los sollozos de Ánia que no se quiere separar del cuerpo de su hermana.
Debemos salir de aquí antes de que lleguén los agentes, nuestras cabezas para ellos tienen un precio muy elevado y sobre todo la mía.
Molesta me quitó los tacones y los lanzó al piso con furia - ¡Debemos salir de aquí! - exclamo frustrada.
- Calmate, eso lo sabemos. Debemos pensar bien que es lo que vamos hacer, no podemos perder más de nosotros... Somos una familia, tenemos que permanecer unidos - Viktor se acerca a calmarme, se quita el saco y desgarra uno de los hombros y lo coloca en forma de venda para acercarse a mi y amarrarlo alrededor de mi cabeza, me quejo del dolor pero se que parara la sangre.
Se comienzan a gritos acercándose a nuestra ubicación. Y se escucha la explosión de dos granadas haciendo que nos alejemos de la puerta para agacharnos por reflejo. Justo una de aquellas explosiones es frente a la puerta haciendo que está se abra de golpe, todos nos tensamos y esperamos que el humo se disperse para poder ver.
Todos estamos tensos esperando un ataque, pero el humo nubla nuestra vista. Una silueta se ve entrando por la puerta.
- ¡Ya llegó su salvación perras! - grita una voz... Conocida, ¡Emet!.
Un antiguo contrincante que tuve, mercenario que me interfirio en una misión pero se convirtió en un buen amigo.
- ¡Agarren todas las armas necesarias porque las necesitaran y apresurense, no tenemos tiempo! - continúa gritando y tira un bolso grande negro al suelo.
Exclamo su nombre y pasó del bolso para abrazarlo, hace muchos años no lo veía.
- ¿Qué haces aquí? - le pregunto apenas me separó de él.
- Sergey, y te debía un gran favor pero no tenemos tiempo, agarra un arme y vamonos. ¡Están muy cerca, muevanse!, ¡Rigoberto tiene hambre! - nombra a su bate que tiene un alambre a su alrededor para reírse a carcajadas. Su arma favorita.
Viktor me pasa un par de pistolas y todos comenzamos a seguir a Emet. Casi no se puede ver nada por el humo, lo más que podemos escuchar son los disparos y granadas detonando; pero se escuchan los pasos de personas muy cerca.
Emet nos guía a una puerta grande de color blanco, espero que esto no sea otra trampa.
Abre la puerta y nos encontramos como con un sótano. Esto debería ser el estacionamiento; bajamos unas escaleras y corre estratégicamente hasta unas camionetas.
Le lanza unas llaves a Alex y le señala la camioneta blanca, este le hace señas a Ánia, Viktor y Froy. Marcos, Eleanor y yo seguimos a Emet a una camioneta negra.
Antes de poder terminar de llegar a la dicha camioneta, escuchamos un quejido. Cuando volteamos a esa dirección alzando las armas nos encontramos a una Megan cubierta de sangre y tiene agarrada a Ánia de la cabeza mientras mantiene un cuchillo en su garganta.
- Se mueven y la mato, bajen sus armas y necesito las llaves de la camioneta - ordena, tiene una mirada muy distinta a la Megan que conozco... O conocía. Bajo despacio mi pistola y le hago una seña a los demás para que también lo hagan.
Ánia se ve muy mal, se ve... Destruida.
- Váyanse, matenla. Haganla sufrir, ya no tengo a Jenny - nos pide Ánia llorando dejándose a merced de la asesina de su hermana.
- ¡No! - grita con lágrimas en los ojos Alex - no puedo perderte. No a ti.
Sin pensarlo mucho apuntó y disparó dándole justo en la mano de Elanor que tiene el cuchillo haciendo que suelte bruscamente a Ánia y que está cayera al suelo. Alex no se quedó atrás y le disparó entre ceja y ceja a Megan, no se escucha más nada que el eco de la detonacion de nuestras armas y nuestras respiraciones agitadas.
Alex corre y abraza a Ánia que llora entre sus brazos.
- Se que duele, era nuestra amiga... Más que eso, era de nuestra familia - Marcos conmemora acabando con él silencio perturbador, cruzamos miradas y luego la paso al cuerpo inerte de otra integrante de nosotros.
Y aunque ha ella la hubieran vencido sus demonios y su pasado, no dejará de haber sido parte de nuestra familia.
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La Rosa Negra (Editando)
De TodoTodos tienen un pasado oscuro, pero ella, no solo tiene un pasado oscuro, también un presente. Toda una vida escondiéndose entre las sombras de la noche de los demonios que la perturban. Ahora, sin dejar ningún rastro, deja es una rosa negra en la...
