Capítulo 4

681 39 4
                                        

- ¿Qué quieres? - le pregunto de manera brusca apenas llego sentándome a su lado y darle un golpe en el brazo, sin dejar que emita palabra alguna.

- Primero se saluda, segundo esto es importante y tercero... ¡Auch! - Enumera con los dedos y de último exclama tocándose el brazo "adolorido".

- Ya que insistes, hola - le sacudo mi mano a centímetros de su cara "saludándolo" -  segundo pudiste llamarme porque se supone que es MI semana libre, y tercero, no seas chillón que has soportado cosas peores - reclamó enojada.

- ¡Ya! tranquilízate, sabes que yo sólo sigo órdenes - rueda los ojos y me refuta de manera obvia cruzando los brazos.

- Claro - afirmo de forma sarcástica - ya dime que es lo que quieren - ruedo los ojos y lo imito cruzando mis brazos.

- Esta misión es muy importante... Y debo explicártelo paso a paso, así que debe ser en persona, por lo que no podía solo llamarte.

- Pero podía ser en m... - no me deja terminar de hablar y me calla poniendo un dedo en mis labios. 


Me suelta y suspira, coloca sus manos en la mesa entrelazándolas-  Tu eres la más escurridiza, debes infiltrarte en una bodega y oficina de O.I.E.C.M* en la noche, exactamente de madrugada ya que alrededor de esa hora hacen el cambio de guardia, por la información que tenemos algunos hasta se van antes de la hora dejando sus puestos vacíos, siendo que sea más fácil una infiltración - termina de decirme en voz baja.

Asiento a cada una de las palabras, esta si es una misión importante, esa organización nos está pisando los talones y desde siempre ha sido un dolor de cabeza. Y que Nikolay quiera que me infiltre puede significar muchas cosas.

- Y en dado caso que haya un error y me consigan ahí. ¿Qué pasaría? - pregunto al aire pasando en mi cabeza todo lo que podría o no resultar bien.

- En cualquier situación vamos a utilizar uno de nuestros almacenes viejos que se encuentren cerca de la zona y les soltaremos  información respecto que ese es uno de nuestros almacenes actuales, sabiendo que somos nosotros la mayoría de los que se encuentran allí, irán sin ningún problema... Sabes que nuestras cabezas valen oro, sepan o no nuestra identidad dentro de la mafia.

- Muy bien, ¿Cuándo será? - me levanto de la silla y el sigue mi acción.

- No te preocupes, pasa mañana a primera hora a nuestro almacén principal y Jenny te dará toda la información que necesites, además que Nikolay creo que quiere hablar contigo - me termina de informar y rápidamente me da un beso en la mejilla para irse sin dejarme hablar.

- Adiós - murmuro como si no se hubiera ido, y me doy media vuelta caminando al local de helados.

Entro con cuidado y observó que las chicas hablan entre ellas, camino despacio y me siento en mi respectivo lugar.

- Por fin llegas, tardaste mucho ¿qué te pasó? - pregunta Fiorella.

- Pues... Me llegó el período - miento encogiéndome de hombros.

- ¿Y tienes que ponerte? - pregunta Gabriela - aquí tengo por sí necesitas...

- No, no gracias... Yo tengo, tranquila - la interrumpo negando y ella asiente.

Busco mi helado con la mirada y me encuentro que está totalmente vacía la copa.

- Mejor no pregunto - muerdo el interior de mi mejilla molesta y clavo mi vista en Nana que tiene la mirada fija en el suelo - pero, ¿qué tienes para decir?

- S-se e-estaba de-rri-tiendo - tartamudea casi llorando.

- ¿Y?... - indago para que continue, no soporto su comportamiento.

- Me lo comí - termina de decir y comienza a llorar.

Para no soltarle nada y hacer que intensifique su berrinche, me levanto de la silla sin dirigirle a ninguna la mirada. Siento que Gabriela me sigue, y que Fiorella se queda con Nana "consolándola".

Me dirijo al mostrador y pido otro helado, había dejado mi helado por la mitad sobre la mesa. Debí de habérmelo llevado, pero se hubiera visto muy raro que vaya con el al baño.

- Se que puede ser irritante, más que una niña pero... - indaga un poco a mi lado- No, no tengo nada que decir, soy pésima intentado subir el animo o lo que sea para que no estés enojada con ella, se lo merece y hasta debería de pagarte aunque sea la mitad - admite.

Carcajeo un  poco - Lo se, pero... ¿Qué hubieras hecho sí se hubiera comido tú helado? - recibo mi helado y me siento en una mesa vacía lejos de donde está Nana y Fiorella.

- Siendo sincera, le hubiera dado su coñazo - responde con su dialecto haciendo que la mire sin comprender mientras como mi nuevo helado. Lo que ocasiona que bufe rodando los ojos - Es una manera que los venezolanos decimos dar un golpe a alguien, o depende del contexto en que lo utilices - hace con la mano un gesto desinteresado.

- Entonces le puedo dar un... ¿Coñazo? - indago un poco por si lo dije bien y ella asiente sonriendo - pero lloraría más y no, que horror - niego horrorizada, hay veces que provoca matarla y más cuando parece que sufre de trastorno bipolar, aunque ella siempre lo niegue.

Asiente dándome la razón - ¿Vamos con ellas? - pregunta.

- No, mejor nos adelantamos y vamos al auto, ya me quiero ir y para ellas se hace tarde.

Asiente y nos levantamos de las sillas, cuando pasó cerca de un bote de basura tiro el envase vacío de mi helado.

++

El camino fue en puro silencio, menos por Nana que estuvo sonando sus mocos a cada rato... O hasta que le grite que dejara de hacer eso y se puso a llorar en silencio, juro que quería tirarme por la puerta del auto. Cuando me dejaron en mi edificio sólo me despedí y salí.

Entro tranquilamente a mi departamento y voy directo a mi habitación, me quito la ropa y quedo solo en ropa interior... Agarro una camiseta grande que le robe a Viktor que estaba tirada en mi cama y me lanzo en mi cama dispuesta a dormir hasta al día siguiente, mañana será un día muy largo y necesito dormir, aunque apenas este atardeciendo.

%%%%%%

O.I.E.C.M: Organización de Inteligencia Especializada en Captura de Mafias.

La Rosa Negra (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora