Capitulo 29

247 18 0
                                        

Al final decidí que era mejor que Alek se quedara... Primero, porque no me quiero quedar sola con el en su casa (Y aquí como mi rescate esta Leo, quien llego media hora después que nosotros) y segundo, porque no dejaría que se lleve mi moto... Mi bebé siempre debe estar conmigo.

Igual no seria tan mala en dejarlo irse caminando o tomar un taxi, más tarde cuando este mejor lo llevo... Creo que no debí pasarme de copas.

A él lo deje durmiendo en el sofá de la sala y para mi protección, le coloque seguro a la puerta... No hace mucho lo conocí pero hemos hablado tanto que se que él se atrevería de muchas cosas.

Ya deben ser casi las 5 de la mañana, no hace mucho nos acostamos y ya desde aquí escucho los ronquidos de Leo. Me provoca ir a su habitación y ponerle una almohada en su cara o un calcetín en la boca.

Comienzo a escuchar unos pasos en el pasillos y bajo la ranura de la puerta noto una sombra parada enfrente a mi puerta.
Maldito Alek.

Con rapidez me levanto de la cama dejando mis almohadas con mi cobertor encima, haciendo la silueta de alguien acostado, en silencio me ubico atrás de la puerta. Como en unas horas es que amanece, todo se encuentra muy oscuro por lo que no se ve casi nada, sólo algunos reflejos de la luna que pasan por la ventana.

El sonido del seguro me avisa que ha sido abierto, con cuidado y sin hacer mucho ruido él abre la puerta, asoma primero su cabeza en dirección a la cama, observando así el montón de almohadas pensando que soy yo.
Termina de entrar cerrando la puerta con sumo cuidado y seguido se dirige a la cama. Todavía no me ha notado, se sienta a un lado de mi supuesto yo y acaricia donde se supone que debería de estar mi cintura y cadera.
Al parecer ha notado algo raro, ya que comienza a tantear más fuerte y así creo yo, notando una suavidad que no sería de una persona.

Es mi momento de actuar. Con agilidad me acerco a el, siendo rápida para no dejarlo reaccionar, cuando estoy a una distancia considerable... Me lanzó encima de él, quién hace una sonido de sorpresa... No me vio venir.

Me siento encima de él a horcajadas, específicamente en su abdomen y con mis manos les tengo las muñecas agarradas sin dejarlo moverse.

- ¡Oye!, deberías estar dormida - me recrimina en un tono enojado intentando quitarme de encima pero lo evito sujetándolo con más fuerza.

En mi cabecera noto que hay una cinta, sin pensarlo dos veces la agarro sin que se de cuenta y comienzo a amarrar sus muñecas a unos tubos de la cabecera de mi cama - Pues... Yo debería hacerte la misma pregunta, ¿Pensabas aprovecharte de mi? - le acusó haciéndome la enfadada.

- Sólo quería darte el besito de buenas noches - okey... Eso sonó más a una pregunta que una afirmación, pero lo dice en un tono "inocente".

Bufo rodando los ojos y me cruzo de brazos viéndolo acusadoramente. Al pensar que ya no tengo sujetas sus manos con las mías intenta moverse, pero ahora las cintas son los que impiden que pueda mover los brazos - Eso no te lo crees ni tú.

- ¿Cómo hiciste para amarrarme tan rápido? - exclama sorprendido sin dejar de intentar ver con que lo sujete.

- Una chica jamás revela sus secretos - le susurro al oído haciendo que se tense... Estoy en una posición muy comprometedora con él.

Cualquiera que entre y nos vea pensara que estamos teniendo un encuentro y por no decir que ya estamos en eso sino tuviéramos ropa.
Él acostado amarrado a la cama y conmigo encima de su abdomen y ahora que estoy muy cerca de su cara...

Diablos, aunque debería admitir que está violable... Sin decir que no me había dado cuenta que se encuentra sin camisa, dejando a la vista su tablita de chocolate... Que no me importaría probar... Okno; mi mente se vuelve pervertida cada vez que pasó tiempo con él.

Pero es en serio, es un chico muy atractivo de cabello castaño un poco largo que provoca jalar, unos ojos terriblemente azules que te puedes imaginar el mar sobre ellos, una barba de varios días que aunque pique, le da un aspecto increíblemente maduro y sexy y unos labios gruesos y carnosos que en serio provoca morder y lamer... Pero sí sigo diciendo cosas de él tardaria una eternidad.

- ¿Terminaste de comerme con la mirada? Créeme que no me importa que disfrutes de la vista... Ni que te aprovecharas de mi - su voz me saca de mis pensamientos, cuando mi mirada se devuelve a su rostro se encuentra mordiéndose el labio inferior y me giña un ojo cuando mis ojos encuentran a los suyos.

Bufo y me separó de él quedando otra vez sentada - ne estas tentado a hacerte sufrir, ahora responde. ¿Qué querías hacer conmigo?

Suspira y mueve un poco la cabeza, como pensando que decir - Primero, quieto dormir contigo y segundo, siendo sincero, tú sala da miedo - sus ojos denotan un brillo, un poco de suplica pero con exageración sale su voz.

- No exageres, se que soy muy hermosa y querías verme dormir... Por no decir otra cosa - me carcajeo un poco y me bajo de él quedando sentada a su lado.

El también se ríe pero un poco nervioso, creo que sería bueno hacerlo sufrir... Una tortura lenta y ahora que recuerdo, tengo una cuchilla bajo mi almohada en caso de emergencia.
Y no sería mala idea desacerme del enemigo...

- ¿Ya me puedes soltar?, no es que este incómodo ni nada pero prefiero que vuelvas a tú posición de antes - hace énfasis mirando su abdomen.

Ruedo los ojos pero obedezco y una risa maliciosa sale de mi acercándome a su rostro; sus ojos se oscurecen en un estado de lujuria - Prepárate para tú castigo... - le susurro al oído con un tono sensual.

La Rosa Negra (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora