capítulo 6

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-Hola, Noodz.

-¡Stuart! ¿Qué haces aquí? -mi amigo se encuentra sentado en una mesa personal mirándome sonriente

-Quería visitarte en el trabajo. ¿Tiene eso algo de malo?

-No, para nada. Pero me extraña que no me hayas avisado...

-Noodle, cálmate. Si quieres que me vaya me iré.

-¡No quiero que te vayas! -río- debo atender, vuelvo en un minuto.

Intento sonar lo más tranquila posible, dormí mal. No, no, mejor dicho no dormí. Estaba incómoda, tenía frío y calor. Tenía sueño pero a la vez no. Estaba asustada y no sabía de qué ni por qué.

Voy de mesa en mesa hasta que al fin me quedo libre algunos minutos.

-Listo. -digo acercándome a Stuart

-Te traje un chocolate -Stuart saca de su morral de cuero marrón una barra de chocolate y me la entrega

-Es... Un chocolate Wonka -sonrío- Gracias

-No hay de qué, futura esposa.

-Cállate -ambos reímos

-Bueno, creo que ya debo irme. Lucy y Mark me dijeron que te diga que en la noche saldremos a una discoteca en el bulevar cerca al mar.

-Lo siento, no puedo ir. Mañana tengo trabajo a primera hora y no quiero pasar una mala noche. -digo triste. La verdad es que me muero de ganas de ir con ellos, pero no puedo. Este trabajo es lo único que me mantiene de pie y si lo dejo... Si lo dejo no tendría nada.

-¿No puedes faltar solo un día al trabajo? -pregunta Stu mirando hacia el suelo y jugueteando con un mechón de cabello azul rebelde.

-No, en serio no puedo. Será para la próxima, lo siento...

-No hay problema Noodle. Si tú no vas entonces yo tampoco.

-Gracias por entender. -le doy un abrazo. Él me dedica una sonrisa, se despide y sale de la cafetería caminando tranquilamente.

Vuelvo a la cocina desanimada. Detesto privarme de la diversión por este maldito empleo. En serio lo detesto. Detesto a Ray y detesto a Ronny. Detesto la comida y detesto el maldito café. ¡Detesto el café!

Sigo tomando órdenes y órdenes, entregando pedidos. Caminando de un lado a otro, sacando la cuenta, recibiendo propinas, yendo a la cocina...

Una hora, dos horas, tres, cuatro...

Son las 7 de la noche. El sol ha desaparecido. La gente sigue llegando.

-Buenas noches. ¿Puedo tomar tu orden?

-Buenas noches, ¿Puedo pedirle su número de teléfono?

Mi expresión cambia totalmente al oír su peculiar voz.

-Oh... Ho-hola... -sonrió

-Quiero un café y tu número de teléfono. No pienso discutirlo, ¿Oíste?

-Pero----

-¡Eh, eh! ¡Shhh! ¡Anda, muévete! -me empuja con una mano y caminó a la cocina riendo

-Un café, Ray. -le digo y él asiente

Luego de un minuto vuelvo a dónde está y le dejo el café en la mesa.

-Hey, tú. Chiyoko.

-No me llame así, por favor

-Aquí falta algo. -dice

-¿Perdón?

-Hey pedido dos cosas y solo me has dejado una.

¿Estaba hablando en serio con lo del número? ¡Dios Santo!

Cojo una servilleta y saco un lapicero del bolsillo del delantal y apunto mi número en la servilleta.

-Listo.

Él sonríe, es la primera vez que lo veo hacerlo. Su sonrisa es linda.

Me alejo de su mesa y me dirijo al cuarto de descanso. Me siento en el sillón rojo un rato y suspiro cansada.

Luego de unos minutos él pagó su café y se fue, no sin antes acariciar mi cabeza con su mano. Me dejó muy despeinada... Maldito. Pasaron las horas hasta que la cafetería cerró. Cogí mis cosas y las guardé en mi bolso, me despedí de Ray y salí de la cafetería, al fin. Camino a casa tranquilamente pero me detengo al ver algo... O a alguien.

-Parece que no te quedó claro. -Me acorrala contra la pared- Una más, Noodle. Quiero verte con él una vez más y no verás la luz del día jamás.

-Shannon, es---

-¡No me importa! -grita- ¡Ese hombre es mío!

-¡Entonces dile que no me hable!

-¿¡Como atreves a culparlo!? ¡Eres tú la que estás de ofrecida! -¿Qué rayos?

-¡Eso no es cierto!

-¡¡¡Cállate!!! -me da una bofetada- Está es la última advertencia, la última. -me quita la cartera y arroja mis cosas al piso, se va caminando sin prisa.

Me quedo un rato atónita procesando lo que acaba de suceder, sobo mi mejilla con una mano y recojo mis cosas del suelo. Esa mujer está loca... ¡Me amenazó! No quiero que esto se repita, lo mejor será dejar de hablar con ese chico. No me trae más que problemas, espero no volver a verlo en la... ¡Oh, no! ¡Le he dado mi número! ¡Rayos! Espero que no me llame... Dios mío ayúdame. Ayúdame, quiero vivir. Yo sé que Shannon habla en serio, ella es capaz de hacer cualquier cosa.

Llego a casa, no hay nadie, solo una mosca que vuela sobre un pedazo de chocolate que hay sobre la mesa. 2D también les dio chocolates a Mark y a Lucy... Por un momento creí que solo me lo había traído a mi. Me sentí especial, maldito Stu.

Oh, cielos. Perdóname Dios mío, bendice y cuida a Stuart siempre.

Me atrapaste [[Noodoc]]	©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora