Pov's Deneb.
Nos reímos tanto en el camino que me duele la cara. Jared no deja de cantar un remix entre reguetón y baladas ochenteras, y José lo está acompañando con una maraca improvisada hecha con una botella de agua medio vacía. Tyler maneja con una mano mientras con la otra va tocando el ritmo en el timón, y Dani va en el asiento del copiloto buscando en Google si el karaoke de la avenida sigue abierto a estas horas.
—¿Y si están en pijama? —pregunta Tyler, frenando frente a la casa de Isa.
—Mejor. Más fácil convencerlas de que se cambien —dice Jared—. O no. Que vayan así. Sería icónico.
—Cállate —responde Dani—. No hagas que nos cierren la puerta en la cara.
Nos bajamos como cinco adolescentes sin sentido común, con olor a humo de fogata, algo de arena en los zapatos y un leve cosquilleo en la cabeza que, en mi caso, va más allá del viento salado. Tengo los ojos achinados, los labios sueltos y la sonrisa instalada como si no supiera cómo quitármela.
José toca el timbre con una melodía de suspenso.
—Tan tan taaaaan... Operación: Secuestro romántico.
Y entonces se abre la puerta.
Ahí está. Abbi.
Camisa grande, moño desordenado, mirada de sorpresa absoluta. Se queda quieta, como si no supiera si estamos soñados o reales. Y por un momento, tampoco estoy seguro de estar despierto. Me quedo mirándola, y todo se me vuelve suave.
—Hola —le digo, bajito, con esa voz que a veces se me escapa cuando estoy más risueño de lo normal. Me rasco la nuca—. Sorpresa.
—¿Qué... qué hacen acá?
—Rescatarlas —responde José con dramatismo, empujando la puerta sin pedir permiso—. Nos dijeron que estaban atrapadas en una noche de chicas, así que vinimos en misión de emergencia.
—¡No! —dice Juli desde adentro, tirada en un puff—. ¡Mi mascarilla!
Isa aparece detrás de Abbi, con un puñado de papas en la mano.
—¿Están borrachos?
—No —responde Dani, entrando también—. Solo... felices.
—Felices y con hambre —dice Tyler—. ¿Se apuntan a salir?
—¿Salir a dónde?
—Food truck —dice Jared—. Pastel de chocolate, hamburguesas, jugos de fruta de sabores inventados. Ya tienen la pinta de que necesitan una cita espontánea.
Isa levanta los brazos al cielo.
—¡Al fin! ¡Ya teníamos hambre! ¡Pensé que nos iban a traer comida!
—¿Traerles? —responde José, con cara ofendida—. ¡Nosotros no vinimos a traerles comida! Vinimos a sacarlas a comer, como Dios manda.
—Con arena en los zapatos y todo —añado, acercándome un poco a Abbi, sin dejar de mirarla. Está callada, con esa cara de que no sabe si reírse o quedarse confundida. Me acerco lo justo para que solo ella escuche—. Te ves linda así. Como si la noche no pudiera decidir si irse o quedarse.
Ella no dice nada. Solo me mira con esa intensidad suya que no he logrado olvidar. Y aunque no estamos bien, ni mal, ni nada claro... sé que me quiere cerca. Y yo, ni hablar.
Juli y Martha aparecen desde el fondo, un poco más arregladas. Las chicas se miran entre sí y se resignan con sonrisas.
—Dennos diez minutos.
ESTÁS LEYENDO
El viaje.
RomanceAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
