Pov's Abbi.
No dormí. Ni un minuto.
Desde que esa entrevista se viralizó el miércoles en la tarde, mi celular no ha dejado de sonar. Mensajes de números que no tengo registrados, algunos con nombres que nunca había escuchado. Gente burlándose, insultándome, riéndose. Otros simplemente lanzando dardos que atraviesan más de lo que deberían.
"La del momento eres tú, pero no la que se queda."
"Pensaste que eras especial, pero eras el relleno."
"¿Tú creíste que una como tú iba a quedarse con un Deneb Hawthorne? Por favor."
Bloqueé las notificaciones. Pero me seguían llegando al correo, a otras redes. Me buscaron por todas partes. Y cuando entré por error al perfil de Cindy, vi esa foto. Ella, vestida de perla, como si fuera su boda. Él, de traje oscuro. Sonrientes. Rodeados de flashes, como si fueran de una revista de novias. Como si fuera su noche.
Sentí que mi garganta se cerraba y las lágrimas bajaron sin permiso. No podía gritar. No quería despertar a Rebeca. Pero me tragué la rabia, la humillación, el asco. Lo peor era que nadie me lo dijo.
Nadie.
Era como si todo se hubiera borrado. Como si yo nunca hubiera existido en su mundo.
Llegué al colegio y sentí que todo el mundo me miraba. No sé si era paranoia o si de verdad la gente ya había unido los puntos. Dani estaba con Isa, y me echó una mirada preocupada. Le hice un gesto con la cabeza como quien dice luego hablamos.
Era viernes. Quería que ya fuera sábado, o domingo, o cualquier maldito día que no me obligara a ver a nadie. Pero no podía faltar al colegio. No después de todo. Iba a demostrar que no me había quebrado, aunque estuviera hecha pedazos.
Cuando llegué a la mesa del almuerzo, Rebeca estaba ahí ya sentada. José trataba de soltar uno de sus chistes, pero su mirada era distinta, como si supiera algo. Jared miraba su comida con la cara de quien preferiría estar en otro planeta.
—¿Todo bien, pequeña rebelde sin causa? —bromeó José, levantando una ceja.
Le forcé una sonrisa.
—Todo excelente, doctor Corazón.
Él no se tragó la respuesta, pero tampoco me presionó. Solo asintió despacio, dándome ese espacio silencioso que a veces vale más que mil preguntas.
Y entonces llegó Sabrina. Con Sam.
Ella llevaba unas gafas oscuras, aunque estábamos bajo techo. Y él, con esa sonrisa maliciosa como quien ya ganó. Se sentaron juntos, como si fueran parte del grupo de toda la vida.
—¿Qué tal el escándalo, ah? —dijo Sabrina, quitándose las gafas lentamente—. "El CEO más joven con la más... inesperada compañía." —hizo comillas con los dedos, mirando a Sam y riéndose.
Yo no dije nada.
—¿Ya vieron las historias nuevas de Cindy? —preguntó Sam, sacando el celular—. Subió otra. Están cogidos de la mano en el carro saliendo de la entrevista.
Rebeca se removió a mi lado. Sentí su pierna tocar la mía debajo de la mesa. Como si estuviera lista para evitar que yo hiciera una locura.
—¿Qué es lo que quieren? —preguntó Juli, alzando la voz, sin mirar directamente a Sabrina.
—Nada. Solo contar la verdad —dijo Sabrina, remarcando las palabras como si me clavara una daga con cada letra—. Porque al parecer todo el mundo estaba en negación. Pero yo sabía desde hace rato. Desde siempre.
ESTÁS LEYENDO
El viaje.
RomanceAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
