Pov's Deneb.
Llevaba cinco días sin saber de Abbi. El sábado se sentía como una mierda.
En realidad, cinco días y medio sin un solo mensaje. Ni uno. Ningún "oye", sabía que era culpa mía por las jodidas entrevistas, pero me ardía. Como si la tierra la hubiese tragado. Como si yo no hubiera estado en su cuarto esa noche del domingo. Como si no me hubiera reído con ella mientras hablábamos de primeras veces hace mucho tiempo y me hubiera mirado con esos ojos que me desarmaban.
El algoritmo de Spotify se volvió un espejo de lo patético que era. Back to Friends sonaba en bucle, como si Sombr me conociera mejor que nadie. Ni siquiera cambiaba la canción. Sólo la dejaba sonar. A veces la cantaba bajito. A veces no decía nada y simplemente la dejaba llenar el silencio mientras me tumbaba en la cama, con el teléfono en la mano, revisando un chat que no tenía respuesta. Mi último mensaje fue un "Luego te explico" Nada más. Ni si quiera me pregunto que habría que explicar, suficiente debió haber tenido con las entrevistas.
—Bro, te vas a volver mierda si sigues así —dijo Jared desde la puerta, con medio cuerpo adentro y una bolsa de papas en la mano.
No lo había escuchado entrar. Me incorporé un poco, sin ganas, y él caminó hasta sentarse en el borde de la cama.
—¿Qué haces aquí?
—Tu mamá me dejó pasar. Dijo que, si lograba sacarte de la cueva, me daba postre.
No sonreí. Jared lo notó.
—¿Todavía nada de Abbi?
Negué con la cabeza. Sentí el nudo en la garganta de nuevo, ese que me perseguía desde la amenaza de mi papá. Desde que ella se fue sin decirme adiós.
—No es solo ella —solté—. Es todo. Mi papá diciéndome que me calle, que no la busque. Las fotos. Que ahora todos saben. Que ella... no sé, Jared. Me miraba como si yo fuera alguien seguro, y ahora no me quiere ni ver.
Jared dejó la bolsa sobre mi escritorio y se recostó junto a mí, mirando al techo.
—¿Y tú? ¿Todavía la miras así?
—Peor —confesé—. Ahora sueño con ella.
Un silencio denso nos cubrió. La canción sonó otra vez. Jared soltó un suspiro.
—Esa canción me va a dar depresión, viejo.
—Ya la tienes. Solo que no lo sabías.
Él soltó una risa breve, sin fuerza, y se quedó callado. Un rato después preguntó:
—¿Te gustaba mucho?
—No lo sé. Me hacía sentir que podía ser yo mismo sin miedo. Como si no tuviera que cargar con toda la mierda de este apellido.
Otra pausa.
—Y ahora no puedo ni escribirle.
Me tapé los ojos con el antebrazo. Jared se giró hacia mí.
—Mira, Deneb. Si la quieres, la de verdad, la vas a tener que esperar. Y cuando vuelva, que va a volver, asegúrate de no soltarla. Porque tú no miras así a cualquiera. Y ella tampoco.
Tragué saliva. Me dolía el pecho.
—¿Tú crees que vuelva?
Jared se encogió de hombros, pensativo.
—No lo sé, estaba molesta y muy triste, la verdad no ha querido hablar mucho conmigo, nos ha evitado a todos en realidad. Pero... ella te miraba como si fueras su lugar favorito, Deneb. Como si por un segundo el mundo no fuera tan jodido. Eso no se borra tan fácil.
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El viaje.
RomanceAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
