Pov's Deneb.
La tienda de licores estaba llena de estantes hasta el techo, llenos de botellas brillantes como si estuviera en un maldito paraíso. En serio, ¿cómo diablos no había notado antes todo este espectáculo de alcohol barato? Mierda, no tenía tiempo para pensarlo. Yo solo quería una botella de vodka, la más grande que encontrara, y la metí en el carrito sin pensarlo dos veces. Necesitaba algo fuerte. Mis amigos me estaban mirando, como si me estuvieran haciendo un juicio, pero no me importaba ni un poco.
- Deneb, ¿en serio vas a hacer esto? - Jared preguntó, como si la respuesta fuera obvia. ¿Qué pensaba que iba a hacer? ¿Ser un buen chico y quedarme ahí con ellos?
- Sí, lo necesito - Le solté sin mirarlo, casi con desesperación - ¿Te molesta? ¿Me vas a dar una charla sobre tomar responsabilidades o qué?
Jared no dijo nada más, porque sabe que cuando estoy así no hay manera de detenerme. Y bueno, ¿Quién necesita un sermón de él? En vez de decirme lo que debía hacer, se metió la lengua donde ambos sabemos y se quedó callado.
Fuimos a la caja y pagué. El aire en el grupo estaba más pesado que un jodido elefante en medio de la sala, pero ninguno de nosotros decía nada. Abbi estaba detrás de mí, y no me atreví a mirarla mucho. No quería que me viera tan jodido, pero sí que lo estaba, joder. Pero en esos momentos no te pones a pensar en eso, solo quieres que todo se calme, aunque no tengas ni puta idea de cómo.
Salimos de la tienda, y yo ya estaba con el cigarro encendido, el humo saliendo por mi boca como si me estuviera quemando por dentro. La brisa de la noche golpeaba mi rostro, pero ni eso ayudaba a calmar todo el caos en mi cabeza. Jared me siguió, y podía sentirlo antes de que hablara.
- Deneb - Dijo, como si fuera a darme la charla de mi vida. No sabía ni por dónde empezar - ¿Por qué no me dijiste lo que estaba pasando? Sabes que puedes confiar en mí, ¿no?
No le respondí de inmediato. En lugar de eso, tomé otro trago del cigarro. Miré al frente, estaba enojado, pero más que nada, estaba cansado.
- No es tan fácil - Le solté - A veces, todo se jode, y no sé cómo arreglarlo. No quiero preocupar a nadie, ¿me entiendes? No quiero ser el que estorba.
- No te estamos viendo como una carga, maldito idiota - Dijo Jared, un poco más tranquilo ahora - Lo que pasa es que no me dijiste lo que estaba pasando con Abbi. La vi contigo, y... no sé, algo se ve raro. Solo quiero que confíes en mí.
Apreté los dientes. Lo sabía, todos estaban viendo lo que estaba pasando entre Abbi y yo, y eso solo me cabreaba más. Pero ¿qué quería que dijera? Que no podía dejar de pensar en ella, ¿Qué me estaba rompiendo el cerebro? ¡No, eso no lo iba a decir!
- Es complicado - Respondí, el cigarro colgando de mi boca - No sé cómo decirlo, Jared. Todo esto no está bien. Y yo... no sé qué hacer con todo eso.
Jared frunció el ceño. Sabía que algo estaba mal, y no iba a dejarme huir tan fácil.
- Mierda, Deneb, me estás matando con esto - Dijo, dando un paso hacia mí - Habla conmigo. Lo que sea que haya pasado con Abbi, no tienes que cargar con todo eso solo.
Estaba a punto de responderle cuando José apareció por detrás, poniéndome una mano en el hombro. Me abrazó fuerte, como si fuéramos los mejores amigos, aunque igual lo éramos su abrazo se sentía como un respiro del mundo. Y, joder, se sentía bien. En serio, no me esperaba ese abrazo. José siempre ha estado ahí para mí, siempre.
- Te entiendo, hermano - Dijo José, y me apretó más fuerte - Esto de la vida, las mujeres, todo eso... sé que te cuesta. Pero, no estás solo, ¿Comprendes?
ESTÁS LEYENDO
El viaje.
RomansaAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
