Pov's Deneb.
La fiesta de ejecutivos está a punto de llegar a su fin. La música suave de fondo se mezcla con el murmullo de las conversaciones dispersas, pero, en mi mente, todo está apagado. Mi única atención está en Abbi. La he visto reír, sonrojarse, incluso ponerse algo nerviosa por la mirada curiosa de todos. Está perfecta, más de lo que podría haber imaginado. La elegancia de su vestido resalta, el brillo de sus ojos casi eclipsa todo lo demás, y me siento como un idiota por no haber podido dejar de mirarla en toda la noche.
—¿Nos vamos? —Abbi pregunta, su voz suave pero cargada de una cierta tensión que no me pasa desapercibida. Puedo ver en sus ojos que está tan cansada de todo como yo. La sonrisa de su rostro es un alivio para mí, porque sé que ella está tan atrapada por la atmósfera de la fiesta como yo, pero de una manera diferente. Ella no pertenece aquí, y aunque ha jugado bien su papel, puedo ver cómo la incomodidad comienza a hacer mella en ella.
Asiento, mi mirada fija en ella, tratando de hacerla sentir más relajada, más cómoda. No quiero que se sienta fuera de lugar, aunque, en mi cabeza, sé que todo lo que ha ocurrido esta noche ha sido una especie de tormenta silenciosa. La tensión entre nosotros sigue ahí, bajo la superficie, pero no hablamos de ello.
—Vamos —le digo, tomándola suavemente de la mano. Es un gesto tan natural, pero que al mismo tiempo hace que mi piel se erice. Nunca había sentido esta especie de conexión tan intensa. Ni siquiera con todo lo que ha pasado, el sentimiento de quererla cerca, de que no me apartara, se vuelve más fuerte.
Al acercarnos a la salida, veo a mi padre en la esquina, rodeado de ejecutivos con los que parece intercambiar unas palabras. No puedo evitar que un nudo se forme en mi garganta. Mi relación con él sigue siendo una jungla de emociones a medio entender. Ha sido todo un juego de poder, de expectativas nunca cumplidas, y lo peor de todo es que nunca supe cómo salir de eso.
Cuando nos acercamos a él, me siento como si fuera un niño nuevamente, ese niño que siempre trató de ganarse su aprobación y nunca lo logró. Veo que me mira, y sus ojos caen sobre Abbi de manera evaluadora, como si estuviera midiendo cada uno de sus gestos. Sé que está buscando algo, algo que no estoy dispuesto a darle.
—Papá —digo en voz baja, mi tono cargado de frialdad que no puedo disimular. El saludo sale de mis labios como si fuera una mera formalidad, aunque el nudo en mi estómago me ahoga. Abbi se queda a un paso de mí, incómoda, al notar la tensión en el aire.
Mi padre levanta la cabeza y me mira, parece que no le agrada la presencia de Abbi a mi lado, pero al final, la sonrisa se dibuja en su rostro, tan falsa como siempre.
—Ah, Deneb, qué bien que llegaste. Espero que hayas disfrutado de la velada. Y, por supuesto, me imagino que esta es la chica de la que tanto hablas, ¿no? —pregunta con su tono de siempre, como si estuviera decidiendo si la aprueba o no.
Abbi, un poco desconcertada, sonríe tímidamente. Yo noto cómo el roce de su mano en la mía se vuelve algo más fuerte, casi como si estuviera buscando apoyo. Respiro profundo y, aunque no quiero darle la satisfacción, no puedo evitar mostrarle a mi padre una fachada de cortesía.
—Sí, es Abbi, mi... —me detengo un segundo, mis palabras pesando en el aire—, mi pareja.
No me atrevo a decir "futura esposa" como lo había hecho en la comida, pero la palabra "pareja" suena suficiente para esta ocasión. Un término que ni siquiera suena tan comprometido, pero que, por alguna razón, se siente como una forma de protegerla, de mantenerla cerca de mí y alejada de su mirada escudriñadora. Abbi me mira sorprendida, como si no estuviera esperando esa afirmación, pero no dice nada. Su expresión es de curiosidad, una mezcla de emoción contenida y algo de incomodidad. La conozco bien, y sé que está analizando mi tono, buscando algún indicio de verdad o mentira.
ESTÁS LEYENDO
El viaje.
RomanceAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
