Pov's Deneb.
La noche se estira hasta el infinito. No importa cuántas veces mire el reloj, las horas parecen fluir de manera diferente cuando el miedo se apodera de ti. Y yo... yo tenía miedo.
Es una sensación extraña, como si todo a mi alrededor estuviera haciendo ruido, pero el único sonido real fuera el que resuena en mi cabeza. Todo el puto día lo he pasado así. Desde que dejé a Abbi en visto hasta ahora, me he sentido como si mi alma se estuviera desintegrando lentamente.
El teléfono vibra en la mesita de noche. No es nuevo, he visto el "visto" cada vez que me asomo para comprobarlo. Pero esta vez, la vibración me hace reaccionar, el maldito condenado "visto" sigue allí, flotando como una maldición. Ni siquiera el sonido me molesta ya, es como si me hubiera acostumbrado a la sensación de tenerla a ella ahí, esperándome. Pero lo que duele más es la mierda que me dije a mí mismo, y la manera en que me la pasé ignorando la única persona que me hizo sentir algo real.
Una puta vergüenza.
Mis dedos se detienen al tocar la pantalla, pero no me atrevo a responder, no quiero hacerlo. El miedo me consume. "No tengo idea de qué decir", me repito en mi cabeza. No quiero hundirla más en mi mierda. Y lo peor es que, cuanto más tiempo pasa, más lo siento. Lo que me dijo Abbi me golpea de nuevo, como una ráfaga en mi pecho: "Te amo." La puta madre... esas palabras se repiten en mi mente, y cada vez que las escucho en mi cabeza, me siento más pequeño.
No puedo... no puedo seguir haciéndole esto.
Pero lo hago. Porque soy un idiota.
Y entonces escucho el golpe en la puerta.
Es suave, pero suficiente para que me haga saltar. Me incorporo y la puerta se abre sin previo aviso. Es Julieta. En su mirada ya sé que no viene a darme consuelo, ni una charla de "todo estará bien". No. Ella viene a joderme la cabeza, y lo sé. Y no tengo energía para pelear.
—¿Deneb? —dice, y me clava esa mirada directa que no necesita nada más para penetrar mi maldita armadura.
No quiero hablar con nadie, no quiero confrontar nada. Pero sé que con Juli no hay forma de escapar. Me siento sobre la cama, mirando hacia el techo, evitando sus ojos, aunque me está destrozando con solo estar ahí.
—¿Qué quieres, Juli? —mi voz suena más rota de lo que quiero, pero no puedo evitarlo. No es solo el cansancio físico, es lo que estoy llevando adentro.
Julieta se acerca y se sienta en el borde de mi cama sin que yo le haya dicho que lo hiciera. No tiene miedo de lo que pueda pensar. No tiene miedo de entrar al caos que soy ahora.
—Lo sé, Deneb —sus palabras caen pesadas, como si fuera un secreto que ya no puedo ignorar.
Mi cuerpo se tensa instantáneamente. La miro, pero no respondo. ¿Cómo puede saberlo? ¿Cómo puede saber qué mierda estoy sintiendo, lo que le hice a Abbi? No quiero hablar de eso, no quiero que nadie sepa.
—¿De qué hablas? —mi voz es un susurro, pero aun así suena vacía, como una mentira.
Ella no se detiene. La mira como si estuviera leyendo cada uno de mis pensamientos y de alguna manera, lo sabe.
—De Abbi —dice, y esas dos palabras me perforan el pecho. —Sé lo que le hiciste, Deneb. Y lo peor de todo es que sé lo que te estás haciendo a ti mismo.
Siento cómo se me congela la sangre. No puedo dejar que esto se haga real, no puedo dejar que ella vea todo el puto desastre que soy. Pero el problema es que ella ya lo sabe. Y aunque lo intente, no puedo seguir negándomelo.
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El viaje.
RomanceAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
