Pov's Deneb.
- Deneb.
Jared me hablaba desde el asiento de atrás, interrumpiendo el silencio que habíamos arrastrado durante toda la noche.
- ¿Puedes dejarnos en mi casa y llevar a Abbi a la suya?
Su voz era urgente, como si hubiera estado esperando ese momento. No lo pensó dos veces, y si no fuera por esa presión en su tono, probablemente no habría hablado conmigo. Asentí sin decir nada. Miré a Abbi, que estaba recostada contra la puerta del coche, evitando mi mirada como si intentara huir de algo más grande que ambos. La sentía distante, como si todo lo que habíamos construido se desmoronara en ese momento. No había palabras, solo esa sensación cortante en el pecho que nunca había sido tan fuerte.
Abbi no dijo ni una palabra a Jared, solo asintió cuando se despidió. Me quedé en silencio, conduciendo sin saber realmente a dónde iba, y ella, como siempre, se perdió en sus pensamientos, como si no pudiera encontrarme entre su caos interno.
- Recuerdas nuestro beso de hace dos días? – Su voz era tan baja, apenas un susurro, que sentí como si todo el aire se me escapara.
Claro que lo recordaba. ¿Cómo podría olvidarlo? Cada maldito segundo de ese beso estaba grabado en mi memoria. Pero algo en su voz me hacía sentir como si me estuviera apartando de ella, como si no pudiera alcanzarla.
- Estoy un poco aturdida, Deneb. Mi cabeza no para de pensar... Estoy confundida. Soy un ser humano con emociones. Y soy eso, simplemente un humano.
- Lo sé. – Mis manos apretaron el volante con tanta fuerza que los nudillos se volvieron blancos. – Quiero saber todo lo que piensas, Abbi. Me gustaría poder entenderte, aunque no sé si tú quieras que lo haga.
- Ese es el problema... – Suspiró, más para ella misma que para mí. Podía sentir cómo el silencio la rodeaba, cómo el peso de las palabras no dichas caía sobre nosotros. Paré al lado de la acera sin pensarlo. Necesitaba escucharla, aunque sabía que las respuestas no serían fáciles.
- ¿Cuál es el problema? ¿Qué tú estás fingiendo atención conmigo mientras no puedes sacarte a alguien más de la cabeza?
Mis palabras la golpearon como un puñetazo. La vi tensarse, su desconcierto estaba escrito en cada línea de su rostro. Quizás me dolió más a mí que a ella. Pero no podía evitarlo. Había algo en ella que me sacaba de quicio, algo que no lograba comprender, algo que me hacía sentir pequeño y desesperado.
- Me ignoras. Eres indiferente conmigo, Abbi. Te comportas dulce un momento y al siguiente vuelves a ser dolorosamente indiferente. Te invito a salir y no puedes... ¿Tienes algo que decirme? Porque empiezo a pensar que solo estás jugando conmigo.
Su reacción fue rápida. No me esperaba que se defendiera tan fuerte, pero su voz fue firme, directa.
- ¿Yo soy indiferente contigo? ¿Acaso no has visto cómo te comportas tú cuando estamos con el grupo? O lo simple que te vuelves cuando estamos todos reunidos. Tú mismo lo dijiste, Thomás lo hizo todo personal para ti. No soy un trofeo, Deneb. También soy una persona que siente.
¡Maldita sea! ¡Claro que lo hizo personal! Thomás fue el que empezó a involucrarse en lo nuestro, metiéndose en lo que no le correspondía. Mi respiración se aceleró, y una presión en mi pecho se intensificó.
- ¡Lo hizo personal porque se metió contigo! – Exclamé, tomándome el rostro con ambas manos, sintiendo que ya no podía más. – No quiero pelear, Abbi. Solo quiero que estemos bien. Quiero besarte, quiero tomarte de la mano, quiero que me dejes entrar.
Arranqué el coche sin mirar atrás. El silencio entre nosotros era aún más doloroso que las palabras. Era un vacío que no sabía cómo llenar. Algo dentro de mí sabía que había dicho lo que no debía. Que a lo mejor Abbi no estaba lista para escuchar lo que había salido de mi boca, pero no podía dejar de pensar que, si no lo decía, me ahogaría.
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El viaje.
عاطفيةAbbi es una chica de 17 años. Amante de la lectura, las pinturas y el dibujo. No es muy sociable o trata de no serlo, vive con sus padres y su hermana. Tiene un gran amigo y un día uno de los chicos con los que se sienta decide hacer un viaje, lleva...
