Relatado por Brisa
—¿Eres Macedonio Márquez?—preguntó mi padre
—No, soy su nieto y la persona a la que le interrumpieron el sueño ayer, Verne Márquez. Bienvenidos, tenemos mucho que discutir—y al terminar de decir esto bostezó, dio media vuelta e hizo un ademán con sus manos para que lo siguiéramos. Mi padre simplemente lo miró de pies a cabeza y después de un largo suspiró siguió a tan peculiar personaje a través del aeropuerto.
En poco tiempo nos encontramos dentro de un carro color negro, el cual era bastante lujoso; oficialmente esto no era un juego, conocería a todas aquellas personas que formaron parte del pasado de mi abuela, y por ende...¿estaría un poco más cerca de saber quién soy? Eso simplemente no lo sé, mientras tanto, podía disfrutar de pasar un buen rato en un auto del año para llegar ¿a dónde? Tampoco lo sabía, pero tenía un buen presentimiento, o más bien la sensación que te produce estar cerca del mar; bajé mi cristal y sentí la brisa marina que empapaba mis mejillas de humedad, como si el mismo universo las besara, y entonces pensé que al menos en una ocasión quería sentarme una noche frente al mar y observar las estrellas para organizar mis pensamientos, para rogarle a aquella gran masa de agua que me diera esas respuestas que mi mente pedía a gritos.
Luego de casi una media hora de viaje, terminamos frente a una casa común y corriente; me sentí muy estupefacta, pero no podía arrepentirme, si estaba ahí era por una razón. Un hombre sacó nuestras maletas del auto y nos abrió la puerta, una vez que puse un pie fuera del carro, visualicé a un hombre, o más bien ¿un anciano? ¿hombre de la tercera edad?
—¿Abuelo? ¿Qué haces aquí? ¿No se suponía que debías estar en la capital para una reunión?—exclamó Verne. El viejo simplemente sonrió y respondió calmadamente:
—No podía simplemente ignorar la venida de la nieta de Mildred, en cuanto lo escuché, tomé el primer vuelo hacia aquí—una vez enunció éstas palabras, volteó hacia mí con mucha familiaridad e hizo una mueca de aprobación—tienes la misma mirada que tu abuela, ¡por favor pasa!—estrechó fuertemente nuestras manos, saludó muy formalmente a mi padre, le agradeció por el esfuerzo hecho y nos invitó a pasar muy cordialmente.
Cuando estuvimos dentro, me llevé una gran sorpresa, la pequeña casa tan normal que había visto por fuera, no era más que una fachada, el lugar estaba lleno de personas, y la tecnología abundaba por doquier como si de una película futurista se tratase; caminé un poco más, me topé con un barandal, y para mi sorpresa vi hacia abajo y habían al menos unos cinco pisos más.
—Una gran idea ¿no crees? Usamos pisos subterráneos para no llamar la atención—mencionó el viejo hombre, quien supongo era Macedonio Márquez, el hombre que hace tantos años envió esa carta.
—No solo es una gran idea, es impresionante—clamé mientras observaba boquiabierta mi alrededor.
El señor Macedonio me dio esa sonrisa bonachona que hace unos momentos le había dado a su nieto, y continuamos caminando, hasta que por fin llegamos a una impresionante oficina que tenía en el centro una gran sala de piel marrón; nos sentamos en ella y posteriormente el hombre rompió el silencio.
—Te tardaste mucho Adolfo, creí que este día nunca llegaría, así que cuando recibí la llamada de las personas del departamento de "nuevos talentos", me emocioné demasiado.
—Yo tenía miedo...—masculló mi padre—de que todo esto fuera una mentira.
—Pues no lo es—le interrumpió Verne, quien estaba parado observándonos—lo que nosotros hacemos es el futuro de nuestra sociedad y por ende—arqueó una de sus cejas—no hay que tomarnos a broma.
—Guarda silencio—le espetó su abuelo—perdónenme, mi nieto es un poco...¿sincero? ¿Imprudente? No sabía decirles, pero por favor tolérenlo, creo que él podrá enseñarle mucho a Brisa.
—Ya lo creo—murmuró el chico.
—Bien, a lo que iba—prosiguió el viejo—mucho gusto, como ya sabrán yo soy Macedonio Márquez, y soy el coordinador regional de la Asociación Internacional del Estudio y Control de Sueños, que en sus siglas en español es la AIDECOS; y como se habrán dado cuenta, somos una organización secreta que está sustentada por el apoyo de todos los gobiernos que forman parte de la ONU.
—Supongo que se maneja mucho dinero aquí—mencionó mi madre inoportunamente.
—Sí, señora—se burló ligeramente el señor Macedonio—nuestra tarea como investigadores es fundamental para la resolución de muchos casos en el mundo, y como hacemos algo bastante peculiar, el pago es muy bien remunerado, sin embargo, como mi nieto Verne no me dejará mentir, estamos aquí por la pasión y por la búsqueda del bien de nuestra sociedad, eso es básicamente lo que somos, y lo que en su momento fue tu abuela, Brisa—concluyó dirigiéndose hacia mí.
—No tuve la fortuna de conocerla, pero por sus palabras parece que fue una persona genial—sonreí nostálgicamente.
—Lo fue—afirmó el viejo—lo fue, aunque también era incomprendida como todas aquellas personas que hacen algo por este mundo, como todos lo que se atreven a ser ellos mismos y ser portadores de cambio, y a mí realmente me gustaría que fueras parte de esto, la sangre de Mildred fluye por tus venas, y su alma está presente en tus ojos, créeme que puedo ver esa misma valentía en ti. Aunque, estoy seguro de que debes pensar esto con cuidado, es decir, no es un camino fácil, debes saber que esto no se lo puedes contar a cualquier persona, no por la confidencialidad de nuestra asociación, sino por salud mental, si nos dejamos llevar demasiado por los demás y sus palabras en contra de nuestra habilidad, terminaremos siendo infelices mientras nos sentimos rechazados, tal como...le pasó a tu abuela, entonces, aún así, ¿estás dispuesta a hacer ese sacrificio por la sociedad?
—Lo estoy señor Macedonio, lo estoy—le respondí.
—Bien, entonces te entrenaremos excelentemente, para que en poco tiempo puedas resolver cualquier clase de caso—me sonrió bonachonamente.
—De hecho señor...—tomé aire para decir todas aquellas palabras y preocupaciones que había estado repasando una y otra vez desde aquella noche en la que Julián me habló en sueños, cuando todo empezó—hay un caso que quiero resolver, solo que es muy personal, apremiante y tal vez le sonará un poco demente.
—Dime de que se trata y veré como puedo ayudarte—contestó.
—Es sobre un chico al que le dijeron que sus padres estaban muertos, y creó una máquina predictora del futuro para encontrarlos...
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Sueño errante
خيال علمي¿Qué harías si pudieras meterte en los sueños de otros? Tal vez no lo sabes, pero eso es lo que hace Brisa, una chica ¿normal? ¿Alguien normal viaja en el mundo de los sueños mientras duerme? Ella sabe que es singular, así como un extraño desconocid...
