¿Qué harías si pudieras meterte en los sueños de otros? Tal vez no lo sabes, pero eso es lo que hace Brisa, una chica ¿normal? ¿Alguien normal viaja en el mundo de los sueños mientras duerme? Ella sabe que es singular, así como un extraño desconocid...
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-¿Así que quieres ver a Julián?- me dijo Victoria
-Tengo muchas cosas que preguntarle-
-Bien- dijo mientras me sonreía angelicalmente- le diré a Julián que te busque, esta bien si va a tu casa ¿cierto?, es más le avisaré en cuanto despertemos-
-Espera, sería mejor si nos encontramos en otro lado porque....-
Y en ese momento el sueño se interrumpió y fue remplazado por el sonido de una ruidosa alarma, no había vuelta atrás, ni siquiera tuve tiempo de terminar mi frase: "en otro lado porque mi madre ya ha malinterpretado bastante". ¿Qué es lo que iba a hacer?, mis papás seguramente iban a tergiversar la situación, mi mamá creería que habría ganado un yerno, y mi padre su nuevo enemigo número uno.
Me tenía que calmar, ¿quién aseguraba que él iba a llegar en ese momento de la mañana?, es decir, probablemente él iba a la escuela y hacía su vida normal, no todos tenían un año sabático como yo.
Así me relajé e intenté dormir un poco más, sin embargo en poco tiempo escuché el grito de mi madre:
-¡Brisa!, ven a desayunar-
-¡Voy!- dije mientras bajaba las escaleras.
-¿Quieres café?- dijo mi mamá con un dulce tono de voz
-Si mamá, siempre tomo café, ¿qué pasa con esa actitud de madre encantadora?- dije quitándome las lagañas de los ojos y me congelé cuando al entrar a la cocina vi que esa hermosa voz que mi madre había utilizado no era para mi, si no para un muchacho sentado en mi lugar.
-Brisa, llegas en buen momento- dijo mi madre sonriendo de oreja a oreja dándole una mirada aprobativa a Julián- ¿entonces no quieres café Julián?-
-No gracias, es usted muy amable- dijo Julián, y ante esta respuesta mi madre comenzó a reír ruborizada.
-Que lindo muchacho ¿no crees?, aunque eso seguramente tu ya lo sabes- dijo mi madre imprudentemente.
Al decir lo anterior, me sentí totalmente avergonzada, no solamente porque mi madre tenía intenciones de entregar a su única hija a un desconocido, si no que ¡yo estaba recién levantada y con una pijama de patitos!.
Pero eso ya no importaba ahora, tenía que hablar con Julián muy seriamente aunque fuera en fachas.
-Mamá, préstame a Julián cinco minutos, hay algo sobre lo que tengo que comentarle-
Y diciendo esto tome el brazo de Julián y lo saqué al jardín.
-Disculpa por haber llegado tan de repente- dijo Julián conteniendo una sonrisa mientras miraba mi atuendo - pero vine corriendo en cuando mi hermana me dijo que había hablado contigo-
-Ah si, claro- aún no sabía como hablarle, me sentía culpable después de que la última vez había perdido los cabales con él y le había gritado, sin embargo antes de que yo dijese algo, el rompió el silencio.
-¿Estás muy sorprendida sobre mi hermana?-
-Algo, recuerdo que tu me dijiste la primera vez que nos conocimos que en el mundo yo era la única persona que tenía esa habilidad- dije acusativamente
-No quise mentirte, aunque teóricamente no lo hice- dijo suspirando- de hecho mi hermana no tiene la misma capacidad que tú. Mientras tu puedes ver cientos y cientos de sueños de diferentes personas, mi hermana solo puede ver unos cuantos, su habilidad no se compara. Pero es cierto, no te lo quise decir desde un inicio porque cuando nos conocimos creías que yo era una especie de acosador de sueños-
-Ya se, pero aún así fue una mentira-
-Lo lamentó- dijo Julián apenado.
-Bueno, eso no importa ahora mientras me digas toda la verdad de ahora en adelante-
Julián me miró perplejo y continué:
-He pensado en ayudarte, no se exactamente que es lo que necesitas, ni si es del todo lógico lo que dices, pero he decidido creerte-
-Muchas gracias- dijo Julián sonriendo abiertamente- no esperaba menos de ti, finalmente la chica que conocí en esa realidad si existe, y está frente a mi-
-Bueno...no es como que me tengas que agradecer aún, todavía no he hecho nada- dije ruborizada al recibir un halago tan de repente.
-No importa, que me creyeras es algo de agradecer-
-Aún así, ¿qué es lo que necesitas de mi?-
-Necesito que entrenes a mi hermana-
-¿Entrenar?- dije boquiabierta- tu hermana no es un perro-
-Ya se, me refiero a que le enseñes a hacer lo que tu haces, a soñar como tú-
-Ella ya puede ver los sueños de otras personas...-
-Pero no como tú, sus viajes son muy limitados. Necesito encontrar a mis padres, y solo si le enseñas, ella podrá hacerlo-
-Bien, lo haré-
Julián me volvió a agradecer y acordamos empezar al siguiente día. Después de ese encuentro me sentí un tanto aliviada, extrañamente el peso que había cargado en mi corazón todo este tiempo se fue. Aún así, me seguía preguntado a mi misma tantas cosas, porque sabía que muchas de ellas deberían permanecer como incógnitas hasta que Julián me contase, ¿cómo me podría atrever a preguntarle sobre la posible muerte de sus padres?, ¿qué clase de corazón podría yo tener para hacer algo así?, es decir el aún parece guardar la esperanza de encontrarlos, aunque la posible respuesta ya está en su futuro, en su mente, en sus peores miedos, en sus sueños.